ÚLTIMAS NOTICIAS Hace solo 5 minutos…Ver más

¡PÁRENLE A SUS ROTATIVAS, MI GENTE! ¡SUELTEN EL TACO, EL CHESCO Y AGÁRRENSE DE DONDE PUEDAN PORQUE ESTO YA NO ES UN SIMULACRO! ¡EL MUNDO TAL COMO LO CONOCÍAMOS SE ACABA DE IR AL CARAJO EN LO QUE TE TARDAS EN CALENTAR UNA TORTILLA!
TÍTULO EXPLOSIVO: ¡SE NOS VINO LA NOCHE EN PLENO DÍA, CABRONES! EL “CLICK” DEL INFIERNO: LA VERDAD OCULTA TRAS EL “…VER MÁS” QUE NOS PARÓ EL CORAZÓN A TODOS HACE Apenas 5 MINUTOS. ¡MÉXICO EN ALERTA MÁXIMA, ESTO HUELE A PÓLVORA Y A CAOS TOTAL! ¿QUÉ FUE LO QUE PASÓ? ¡AQUÍ TE LO CONTAMOS AL CHILE Y SIN CENSURA!
SUBTÍTULO DE IMPACTO: ¿Pensabas que ya lo habías visto todo con pandemias, temblores y los osos de la selección? ¡No mames, valedor! Siéntate bien porque te vas a ir de espaldas. Esa notificación roja que te acaba de vibrar en el celular y te dejó más frío que abrazo de suegra no era un chisme de lavadero ni una “fake news” de tu tío el conspiranoico. Es la crónica de un desastre anunciado. Te contamos la neta del planeta, lo que pasó en esos malditos 300 segundos que cambiaron todo. ¡Corre por tu bolillo pa’l susto porque esta noticia está más caliente que el asfalto de Iztapalapa a mediodía!
POR: EL “TUNDEMÁQUINAS” RAMÍREZ / CRÓNICA ROJA URBANA DESDE EL OJO DEL HURACÁN (Y CON EL JESÚS EN LA BOCA).
¡Qué tranza, banda chismosa y, hasta hace ratito, felizmente ignorante del abismo que se nos abrió a los pies!
Si hace apenas unos minutos —cinco, para ser exactos, aunque parecen cinco años— sentiste que se te bajó la presión, que el aire te faltó y que una vibra más pesada que una cruda de mezcal de garrafón recorrió el ambiente, no estabas loco, carnal. Fue el impacto colectivo, el “¡Ay, güey, ya valió madres!” simultáneo de millones de mexicanos recibiendo la misma maldita notificación a medias en sus pantallas.
Ahí estaba, parpadeando con esa urgencia roja que ya conocemos y que nos pone los pelos de punta, el texto que nos heló la sangre y nos hizo escupir el café: “ÚLTIMAS NOTICIAS Hace solo 5 minutos…Ver más”.
¡Ese pinche “…Ver más”! ¡Esos tres puntitos suspensivos del mismísimo Diablo! Son la herramienta más cruel del internet. En ese instante, el tiempo se detuvo en la oficina Godín, en el vagón del metro atascado en la línea 2, en la fila de las tortillas y hasta en el baño. ¿Qué pasó hace 5 minutos? ¿Se cayó el Ángel? ¿Nos invadieron los aliens? ¿Ya se acabó el agua en toda la ciudad? La incertidumbre es peor que la verdad, dicen por ahí, pero esta vez no estoy tan seguro.
Pero su seguro servidor, El Tundemáquinas Ramírez, que no le saca al parche aunque la cosa se ponga color de hormiga brava y huela a peligro, se metió hasta la cocina de la información. Con el dedo temblando más que gelatina en terremoto del 85, le di clic a ese enlace prohibido.
¿Y qué encontramos, mi gente? ¡Agárrense, porque la verdad está más cabrona de lo que imaginábamos en nuestras peores pesadillas! ¡Ojalá fuera un chisme de la farándula!
LA CRÓNICA DEL ZAFARRANCHO NACIONAL: ¡EL “APAGÓN” QUE NADIE VIO VENIR!
Lo que ese mentado “ver más” escondía no era una simple nota roja de barrio, mi raza. Era el inicio del caos absoluto.
HACE 5 MINUTOS EXACTOS: LA HORA CERO.
Resulta que a las [Hora exacta del suceso], un pulso electromagnético desconocido, o un ciberataque de proporciones bíblicas (todavía nadie sabe qué pedo, las autoridades están más paniqueadas que nosotros), golpeó la infraestructura crítica no solo de la CDMX, sino de las principales ciudades del país.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTO EN ESPAÑOL DE BARRIO?
Que en cuestión de segundos, todo lo que estaba conectado a “la red” se fue al carajo.
1. EL CAOS VIAL INSTANTÁNEO: ¿Ibas manejando tranquilo por Periférico? ¡PUM! Todos los semáforos de la ciudad se pusieron en rojo al mismo tiempo, o se apagaron de plano. Imagínense el zafarrancho. En cinco minutos, las principales avenidas se convirtieron en el estacionamiento más grande y ruidoso del mundo. Claxonazos, mentadas de madre, y los primeros choques lamineros porque la raza no sabe manejar sin lucecitas. Los polis de tránsito están corriendo en círculos sin saber a quién pitarle.
2. PÁNICO FINANCIERO: ¿Estabas en el cajero automático a punto de sacar la quincena? ¡Lástima, Margarito! Las pantallas de los bancos se fueron a negros o empezaron a escupir códigos raros. Las aplicaciones de los bancos en los celulares están muertas. Nadie puede pagar con tarjeta en el Oxxo. La gente está empezando a correr a los bancos a exigir su lana, y los gerentes ya bajaron las cortinas metálicas por miedo a la turba iracunda. ¡El efectivo vuelve a ser el rey, pero nadie trae!
3. LA DESCONEXIÓN TOTAL: Y aquí viene lo feo. Se cayeron las redes de telefonía móvil más importantes. Sí, esas que te cobran un ojo de la cara. Ahorita mismo, si estás leyendo esto, es porque estás en un wi-fi milagroso que todavía aguanta, o porque la señal va y viene como borracho en banqueta. La gente no puede llamar a sus familias para ver si están bien. El WhatsApp está muerto para el 80% de la población. El silencio digital es aterrador.
LA REACCIÓN EN LAS CALLES: MIEDO Y RUMORES
Me asomé a la ventana de la redacción y la cosa está que arde. La gente salió de las oficinas y los negocios, mirando sus celulares inútiles con cara de espanto. Se empiezan a formar grupos en las esquinas. El rumor corre más rápido que la pólvora.
“¡Dicen que fue un ataque de otro país!”, grita una señora con bolsas del mandado. “¡No, es el gobierno que apagó el switch para que no veamos algo!”, contesta un taxista que ya se bajó de su unidad a fumar un cigarro para los nervios. “¡Ya nos cargó el payaso, es el fin del mundo!”, llora un morrito que ya no puede ver TikTok.
En las tiendas de autoservicio, en estos escasos minutos, ya se reportan compras de pánico. La gente está agarrando papel de baño (¿por qué siempre papel de baño, carajo?), agua embotellada y latas de atún como si viniera un apocalipsis zombie.
¿QUÉ DICEN LAS AUTORIDADES? ¡GRILLOS!
Hasta el momento de redactar esta nota de urgencia (y rezando para que no se me apague la compu), el gobierno federal y local brillan por su ausencia. Claro, si no tienen internet, ¿cómo van a tuitear que “están trabajando en ello”?
El silencio oficial solo aumenta el miedo. Se escuchan sirenas de patrullas y ambulancias por todos lados, pero nadie sabe si van a atender emergencias reales o si solo están dando vueltas presas del mismo pánico que nosotros.
CONCLUSIÓN: ¡NO SE DESPEGUEN, SI ES QUE PUEDEN!
Mi gente, la neta es que estamos en terreno desconocido. Esos “5 minutos” del titular ya se convirtieron en 15 mientras escribo esto, y la normalidad no regresa.
Ese mensajito rojo de “Últimas Noticias” no fue un susto pasajero. Parece ser el inicio de una jornada muy larga y muy oscura. Mantengan la calma (ya sé, está cabrón), abracen a los que tengan cerca, y si tienen radio de pilas, préndanlo, porque lo digital nos acaba de traicionar.
No caigan en la rapiña, raza, demuestren que somos solidarios cuando la cosa se pone fea. Pero tampoco se confíen. Estén al tiro, con un ojo al gato y otro al garabato.
Aquí en su fuente de confianza —mientras tengamos luz y señal— seguiremos al pie del cañón, monitoreando si el sistema regresa o si tenemos que empezar a aprender a hacer señales de humo.
¡Cómprense dos bolillos pa’l susto, porque uno no va a ser suficiente para lo que se viene! ¡Seguiremos informando, si Dios quiere y la tecnología nos lo permite!
¡CAMBIO Y FUERA, RAZA! ¡QUE LA VIRGENCITA DE GUADALUPE NOS AGARRE CONFESADOS PORQUE ESTO ESTÁ COLOR DE HORMIGA BRAVA!