#UltimaHora Terrible siniestro deja un saldo de 12 mu…Ver más

¡ALERTA ROJA NACIONAL! ¡PAREN TODO LO QUE ESTÁN HACIENDO! MÉXICO SE VISTE DE LUTO OTRA VEZ EN UNA JORNADA QUE NOS PARTE EL CORAZÓN EN MIL PEDAZOS. ¡EL HORROR TIENE NOMBRE Y APELLIDO EN LAS CARRETERAS DE LA MUERTE!
¡IMÁGENES FUERTES! ¡EL INFIERNO EN LA TIERRA! LO QUE ESCONDÍA ESE MALDITO “VER MÁS” ES LA PEOR PESADILLA QUE UNA FAMILIA PUEDE RECIBIR. ¡SE CONFIRMA LA MASACRE SOBRE RUEDAS!
[REDACCIÓN CENTRAL / NOTA ROJA URGENTE / MINUTO A MINUTO]
¡Raza, agárrense de donde puedan y siéntense si están parados, porque la noticia que les traemos hoy no es un chisme de lavadero, es una puñalada directa al alma de nuestro México lindo y herido! Si sentiste un escalofrío hace rato, si el cielo se te hizo gris de repente, es porque la huesuda anda suelta y con hambre atrasada.
Esa notificación que te vibró en el celular, ese titular cortado que decía “#UltimaHora Terrible siniestro deja un saldo de 12 mu…Ver más”, no era una broma de mal gusto ni un clickbait barato. ¡Era el aviso del inicio del caos! Nosotros, que no le tenemos miedo a la verdad por más cruda que sea, le dimos clic al “Ver más”, nos metimos hasta el fondo del barranco de la información y aquí te traemos la neta del planeta, la crónica roja y dolorosa que los medios fresas no se atreven a contarte así, al chile pelón.
¡Se acabó la especulación y empezó el llanto! Lo que se temía se ha confirmado de la manera más brutal posible: DOCE MEXICANOS, DOCE ALMAS, DOCE HISTORIAS TRUNCADAS. ¡DOCE MUERTOS! Ese es el saldo preliminar, óiganlo bien, ¡PRELIMINAR!, de un siniestro que ha dejado una carretera federal convertida en un auténtico cementerio al aire libre. Y agárrense, porque la cifra de heridos graves, de gente que se está debatiendo entre la vida y la muerte en hospitales saturados, supera los treinta. ¡Una verdadera carnicería!
CRÓNICA DE UNA TRAGEDIA ANUNCIADA: LA “CURVA DEL DIABLO” COBRA SU CUOTA DE SANGRE
¿Dónde pasó esta desgracia que nos tiene con el Jesús en la boca? Los hechos ocurrieron en el tramo carretero que todos conocen pero que nadie quiere nombrar, esa “Curva del Diablo” en la autopista México-Puebla (o inserte aquí cualquier carretera peligrosa conocida por el lector), a la altura del kilómetro de la muerte. Un lugar maldito donde las cruces en el acotamiento ya no caben, y hoy, lamentablemente, habrá que poner doce más.
Eran aproximadamente las 6:45 de la tarde. La hora pico, el regreso a casa, la promesa de la cena caliente. Un autobús de pasajeros de segunda clase, de esos “guajoloteros” que le meten más gente de la que cabe y que parecen ataúdes con ruedas, venía bajando la sierra. La unidad, número económico 456 de una línea que por ahora mantendremos en el anonimato para no entorpecer las investigaciones (¡pero que ya todos sabemos quiénes son los irresponsables!), venía, según testigos, “hecha la mocha”.
¡No mames! Dicen los que vieron, los traileros que siempre andan al tiro en la 57, que el chofer venía peleándose el pasaje, rebasando en raya continua, jugándole al vivo a más de 120 kilómetros por hora en una zona de curvas cerradas. ¿Qué prisa traía, compadre? ¿La prisa por llegar al otro mundo y llevarse a medio pasaje con él?
EL MOMENTO DEL IMPACTO: “SE ESCUCHÓ COMO SI HUBIERA EXPLOTADO UNA BOMBA”
Y entonces, sucedió lo inevitable. En la mera curva, el peso le ganó. O fueron los frenos que ya no aguantaron la chinga. O fue el sueño, o la pericia, o la maldita droga que a veces usan para aguantar los turnos dobles. ¡Vaya usted a saber!
El autobús perdió el control. Primero se coleó feo, luego impactó contra el muro de contención de concreto, ese que se supone debe salvarnos, pero que esta vez sirvió de rampa. El armatoste voló, literalmente voló, raza, y cayó al vacío. Un barranco de más de 40 metros de profundidad se tragó la unidad con más de 50 personas adentro.
“¡Carnal, fue horrible, te lo juro por mi jefecita santa!”, nos relató ‘El Tuercas’, un mecánico que iba pasando en su troca justo detrás del autobús y que vio todo en primera fila. “Vi cómo se le fue la cola, el humo de las llantas quemándose en el pavimento, y luego… ¡pum! Se desapareció para abajo. Se escuchó un tronido seco, como una bomba, güey, y luego… el silencio por un segundo. Y después, los gritos. ¡Ay, Dios mío, esos gritos no se me van a olvidar nunca!”.
DANTE EN LA CARRETERA: FIERROS RETORCIDOS Y UN OLOR A MUERTE QUE MAREA
La escena ahí abajo era dantesca. No hay otra palabra. El autobús quedó convertido en un amasijo de fierros retorcidos, como una lata de refresco aplastada por un gigante. Asientos arrancados de tajo, vidrios rotos esparcidos por todo el monte, maletas abiertas vomitando ropa y juguetes de niños que ya no llegarán a su destino.
El olor a diésel derramado se mezclaba con el olor metálico de la sangre y el polvo levantado. Los primeros en bajar fueron los mismos automovilistas, héroes sin capa que, con lámparas de celular y jugándose el pellejo en la pendiente, trataron de ayudar.
“¡Saquen a los niños! ¡Primero a los niños!”, era el grito desesperado que retumbaba en el fondo de la barranca.
Cuando llegaron las ambulancias de la Cruz Roja, Protección Civil y la Guardia Nacional, el panorama los superó. Había cuerpos prensados entre los asientos, gente saliendo por las ventanas rotas, bañados en sangre, caminando como zombies, sin entender qué había pasado.
LOS ROSTROS DE LA TRAGEDIA: FAMILIAS DESTROZADAS EN UN INSTANTE
Entre los doce fallecidos confirmados hasta el momento (y recemos para que el número no suba, aunque los pronósticos son negros), hay de todo. Hombres trabajadores que regresaban de la obra con la raya de la semana, señoras que venían de vender sus productos en la capital, estudiantes con la mochila llena de sueños. ¡Se dice que entre las víctimas mortales hay dos menores de edad! ¡Dos angelitos, carajo! ¿Qué culpa tenían ellos de la imprudencia de un adulto?
Los hospitales de la zona están en Código Rojo, saturados, rebasados. En las salas de espera se vive otro infierno: el de la incertidumbre. Decenas de familiares llegan corriendo, con la foto de su ser querido en el celular, preguntando en la recepción con el corazón en la garganta: “¿Aquí está mi hijo? ¿Aquí trajeron a mi esposa? Iba en el autobús que se accidentó, por favor dígame algo, ¡me voy a volver loca!”.
¿NEGLIGENCIA CRIMINAL? ¡QUEREMOS JUSTICIA, NO MÁS ATAÚDES RODANTES!
Ahora viene la pregunta del millón, la que nos hacemos cada vez que pasa esto: ¿QUIÉN ES EL RESPONSABLE? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que estas empresas camioneras operen con unidades chatarra? ¿Hasta cuándo la SCT va a hacerse de la vista gorda con las revisiones mecánicas a cambio de una “mordida”?
Se rumora fuertemente en el lugar de los hechos que el chofer del autobús (quien, por cierto, se encuentra entre los heridos graves y en calidad de detenido en el hospital) venía en estado inconveniente. ¡Ojo! No lo estamos afirmando nosotros, lo dice la raza que lo vio manejar como poseído. ¿Alcohol? ¿Pill-dora para no dormir? Las pruebas toxicológicas dirán la última palabra, pero esto huele a podrido, huele a negligencia criminal.
¡Esto no fue un accidente, señores! ¡Esto fue un homicidio imprudencial multiplicado por doce! Y la empresa tiene que pagar. Y el gobierno tiene que dejar de simular que le importamos. ¡Basta de que las carreteras de México sean un matadero!
MÉXICO LLORA: ÚNETE A LA CADENA DE ORACIÓN Y EXIGENCIA
Hoy, doce familias mexicanas no dormirán. Hoy, doce sillas estarán vacías en la cena. Hoy, el luto nos cubre a todos.
No te quedes solo con el morbo de la foto. Comparte esta nota. Que se sepa la verdad. Que la indignación crezca hasta que los responsables no tengan dónde esconderse.
Manténganse pegados a nuestras redes. Seguiremos informando minuto a minuto, desde el hospital, desde la carretera, desde donde haga falta. Vamos a dar los nombres de las víctimas en cuanto sean oficiales. Vamos a perseguir la verdad aunque nos quieran callar.
¡Fuerza México! ¡Descansen en paz las víctimas de este terrible siniestro y pronta recuperación a los heridos! ¡NO MÁS SANGRE EN EL ASFALTO!