Última hora un fuerte terremoto de 7.7 sacude al ciudad de Méxi…ver más

¡PAREN LAS ROTATIVAS! ¡SE ACABÓ EL MISTERIO QUE TENÍA A MEDIO MÉXICO CON EL JESÚS EN LA BOCA! ¡FINALMENTE CAYÓ LA “HIENA”, LA MUJER QUE MATÓ A SANGRE FRÍA Y BURLÓ A LA JUSTICIA!
¡LA VERDAD DETRÁS DE ESE “VER MÁS” QUE TE HELÓ LA SANGRE! ¡AQUÍ TE CONTAMOS PELO A PELO CÓMO FUE QUE LE ECHARON EL GUANTE A LA CRIMINAL MÁS BUSCADA DEL MOMENTO!
[REDACCIÓN ALERTA ROJA / ESTADO DE MÉXICO]
¡Raza! ¡Compadres! ¡Jefecitas que nos leen con el rosario en la mano! Agárrense de donde puedan y siéntense si están parados, porque la noticia que les traemos hoy no es un chisme de lavadero, ¡es la puritita neta que estábamos esperando con ansias locas!
Seguramente a ustedes también les vibró el celular hace ratito, justo cuando estaban echando el taco o en el transporte público. Les saltó esa notificación maldita, esa que te corta la respiración. Una imagen borrosa de una patrulla, unas luces rojas y azules, y ese texto que gritaba peligro con un error de dedo que lo hacía más urgente: “ULTIMAH0RA capturan a la mujer que mát…ver mas”.
¡Ay, nanita! Se nos bajó la presión a todos, ¿sí o no? Ese “mát…” incompleto era la puerta al infierno. Todos sabíamos que no era que “mató el tiempo”, ¡era que MATÓ a alguien! Y ese botón de “Ver más” era la entrada a la pesadilla que hemos vivido los últimos meses en la zona metropolitana.
Pues miren, banda, nosotros no nos andamos con rodeos ni con medias tintas. Nosotros SÍ le picamos a ese botón, nos metimos hasta la cocina de la Fiscalía, hablamos con los “pitufos” que estuvieron en la línea de fuego y aquí les traemos la crónica sangrienta y detallada de cómo, por fin, se le acabó el corrido a esta mujer que demostró no tener alma.
¡Se acabó la incertidumbre! La mujer que aparece sometida, con la cara tapada con su propia sudadera y las esposas bien apretadas en las imágenes que ya están dando la vuelta a las redes, ES ELLA.
LA “VIUDA NEGRA DE ECATEPEC”: EL CRIMEN QUE INDIGNÓ A LA NACIÓN
Hagamos memoria, aunque nos duela la panza del coraje. Estamos hablando de la captura de Claudia “N”, alias “La Hiena” o “La Viuda Negra”. ¿Se acuerdan del caso que nos sacudió hace tres meses?
Claudia no era una sicaria de cártel, no señores. Su maldad era más íntima, más traicionera. Ella era la nuera “perfecta”, la que cuidaba a sus suegros. Pero detrás de esa cara de mosquita muerta se escondía un monstruo devorado por la avaricia.
El crimen fue atroz. Claudia planeó durante semanas cómo deshacerse de su propio esposo, Raúl, un hombre trabajador, chofer de transporte público, que se partía el lomo para darle todo. ¿Y todo por qué? Por un seguro de vida y la casa de la abuela que Raúl acababa de heredar.
La noche del 15 de septiembre, mientras todos daban el Grito, Claudia le dio “gato por liebre” a su marido. Le preparó su cena favorita, unas enchiladas, pero iban cargadas con una dosis letal de veneno para ratas mezclado con pastillas para dormir. El pobre hombre ni las manos metió. Murió retorciéndose de dolor en su propia sala, mientras ella, “La Hiena”, veía la tele como si nada, esperando a que dejara de respirar para llamar a la ambulancia y armar su teatro de “esposa desesperada”.
Pero la policía científica no es tonta, mi gente. La autopsia reveló la porquería que le había dado. Cuando fueron a buscarla para interrogarla… ¡PUM! La casa estaba vacía. Se había hecho ojo de hormiga. Se llevó la lana, las joyas y hasta el perro.
TRES MESES A SALTO DE MATA: BURLANDO A LA LEY
Desde entonces, Claudia “N” se convirtió en humo. Se rumoraba que estaba en Veracruz, que se había ido pal’ norte, que se había operado la cara. La familia de Raúl estaba destrozada, clamando justicia en cada noticiero, pegando carteles en los postes. La indignación crecía porque parecía que otra vez la impunidad iba a ganar.
Pero el karma es canijo, raza, y tarde o temprano te cobra la factura.
EL “PITAZO” Y EL OPERATIVO EN EL TIANGUIS
¿Cómo cayó? Dicen que el hambre y la confianza mataron al gato. Y así fue. Claudia se confió. Pensó que ya la habían olvidado. Se escondía en una colonia popular de Iztapalapa, usando otro nombre, pintándose el pelo de güero oxigenado y haciéndose pasar por vendedora de ropa de paca.
Pero el barrio tiene ojos en todos lados. Una vecina chismosa (¡benditas sean las vecinas chismosas!), que se la pasa viendo programas de “Se Busca”, notó algo raro en la nueva inquilina del 304. Sus ojos, esa mirada fría, le recordaron a la foto que vio en la tele.
Y dio el “pitazo” anónimo.
La ubicación: El atestado tianguis de Santa Cruz Meyehualco. Un domingo a las 2 de la tarde, el mero mole de la gente.
El reloj marcaba las horas críticas. Un grupo de agentes de inteligencia de la Fiscalía, vestidos de civil, se mezclaron entre la gente que compraba verduras y micheladas. La ubicaron. Estaba ahí, en un puesto de chácharas, comiéndose una gordita de chicharrón muy quitada de la pena.
¡AL SUELO, MIJA! ¡SE TE ACABÓ LA FIESTA!
El momento de la verdad fue rápido pero intenso. Dos agentes mujeres se le acercaron por los flancos, mientras otros cerraban el paso.
Cuando sintió la mano en el hombro y escuchó el “Policía de Investigación, queda usted detenida…”, “La Hiena” intentó correr. Tiró la gordita, empujó a una señora con bolsa de mandado y trató de perderse entre los puestos de lonas rojas.
¡Pero nel pastel! ¡Aquí no es Hollywood! Un agente se le aventó como tacle de futbol americano y la mandó al suelo, directo contra el pavimento lleno de lodo y basura del tianguis.
—¡Suéltenme, me están lastimando! ¡Yo no hice nada! —gritaba la muy cínica, armando un escándalo para que la gente la defendiera.
Pero cuando los agentes le quitaron la gorra y los lentes oscuros, la gente del tianguis la reconoció. ¡No la defendieron, la querían linchar!
—¡Es la matamaridos! ¡Denle en su madre! —gritaban los marchantes. Los policías tuvieron que meterle velocidad para subirla a la patrulla antes de que el pueblo bueno hiciera justicia por propia mano.
LAS IMÁGENES DEL FINAL (LO QUE CONFIRMA EL “VER MÁS”)
Raza, lo que ese mensaje de texto les avisaba era esto: el final del camino para una asesina. Ya está en el Ministerio Público, rindiendo cuentas. Se le acabó la soberbia. Ahora sí, a enfrentar a la justicia por haber matado a la persona que más la amaba por unos cuantos pesos.
La familia de Raúl por fin podrá dormir un poco más tranquila. No le van a devolver la vida, pero al menos saben que esta arpía no seguirá libre gastándose el dinero manchado de sangre.
¡Comparte esta nota! Que todo México se entere que, a veces, solo a veces, los malos sí terminan donde merecen: ¡TRAS LAS REJAS Y AL FRESCO BOTE! ¡JUSTICIA DIVINA, COMPADRES!