Ultim0 Minut0 capturan al ase99…Ver más

¡PÁRENLE A SUS PRENSAS, MI GENTE! ¡SUELTEN EL BOLILLO PA’L SUSTO Y AGÁRRENSE DE DONDE PUEDAN PORQUE ESTO ESTÁ QUE ARDE!
TÍTULO EXPLOSIVO: ¡SE ACABÓ LA PESADILLA, RAZA! ¡CAYÓ EL MALDITO! TRAS UNA CACERÍA DE PERROS, LA TIRA POR FIN LE ECHÓ EL GUANTE AL “ASE99”, EL MONSTRUO QUE TENÍA A MEDIA CIUDAD CON EL JESÚS EN LA BOCA. ¡AQUÍ TE CONTAMOS LA NETA, SIN CENSURA Y A TODO COLOR, DEL OPERATIVO QUE PARECÍA ZONA DE GUERRA!
SUBTÍTULO DE IMPACTO: Esa notificación que te llegó al celular y te heló la sangre no era choro, mi valedor. “Ultim0 Minut0 capturan al ase99…Ver más”. Todos le dimos clic con el corazón a mil por hora. ¿Quién era? ¿Era el que pensábamos? ¡SÍ ERA! El mismísimo demonio de la colonia Doctores, el que pensaba que tenía pacto con el Chamuco, ya está durmiendo en la “jaula”. Prepárate, porque esta crónica huele a pólvora, a miedo y a justicia callejera.
POR: EL “TUNDEMÁQUINAS” RAMÍREZ / CRÓNICA ROJA METROPOLITANA
CIUDAD DE LA FURIA, MÉXICO.– ¡Ay, nanita! Mis queridos lectores, si ustedes son de los que en las últimas semanas no pegaban el ojo nomás de escuchar una moto pasar en la madrugada, o si sentían que se les “fruncía el asterisco” cada vez que caminaban por una calle oscura, entonces saben de qué estamos hablando. El miedo no anda en burro, y este miedo tenía nombre y apellido… bueno, más bien tenía un apodo que se susurraba en las esquinas con terror: “El Chacal de las Sombras”.
Pero hoy, mi raza, hoy el sol brilla un poquito diferente en esta selva de asfalto.
Todo comenzó con ese pitazo digital que retumbó en los celulares de toda la capital hace apenas unas horas. La imagen era borrosa, censurada con esos números y letras raras para burlar al algoritmo: “Ultim0 Minut0 capturan al ase99…Ver más”. Ese “ase99” (ustedes saben qué significa, no nos hagamos patos, es esa palabra de tres letras que termina en “sino” y que da tanto miedo) era la clave.
El morbo nacional se disparó. ¿A quién atoraron? ¿Sería otro chivo expiatorio? ¡Pues no, papá! Esta vez la cosa fue en serio.
LA LEYENDA NEGRA DEL “CHACAL”
Para los que viven debajo de una piedra y no sabían quién era este angelito, permítanme ponerlos en contexto. Este sujeto, identificado extraoficialmente como “El Brayan N.”, alias “El Chacal”, no era un raterillo de poca monta que te bajaba el celular en el micro. ¡Qué va! Este compa era el terror personificado. Se le achacan más de una docena de “trabajitos” de esos que terminan en plancha fría del SEMEFO.
El tipo se sentía intocable. Se paseaba por su barrio como si fuera el dueño de la banqueta, con la fusca fajada al cinto, presumiendo que tenía comprada a media corporación policiaca y que sus santeros lo tenían “blindado” contra las balas. Era la clásica lacra que pensaba que su corrido iba a durar para siempre. Pero se le olvidó que en este México mágico, hasta al más picudo se le acaba la suerte.
EL ZAFARRANCHO: MADRUGADA DE PLOMO Y SIRENAS
La caída del “Chacal” no fue tersa. ¡Ni máiz paloma! Fue un verdadero zafarrancho digno de película de acción gringa, pero con baches y tacos de canasta de fondo.
Según nuestras fuentes fidedignas (la Doña Pelos de la esquina que todo lo ve y todo lo oye, y un “pitufo” que nos pasó el dato por debajo del agua), el operativo se armó en la madrugada, allá por los rumbos de una vecindad de mala muerte en la zona norte, donde el diablo perdió el huarache.
Eran como las 3:30 AM cuando el silencio de la noche se rompió en mil pedazos. No fueron gallos los que cantaron, mi gente, fueron las “tartamudas”. ¡Ratatatatata! El plomo empezó a volar de un lado a otro.
Resulta que la Marina y un grupo de élite de la Fiscalía (de esos que sí traen con queso las enchiladas) le cayeron de sorpresa al cantón donde se escondía la rata. Pero el muy cobarde no estaba solo; tenía a sus “halcones” y a un par de gatilleros cuidándole el sueño.
— “¡Abran paso, hijos de la…!”, gritaban los oficiales mientras tumbaban la puerta de fierro viejo con un ariete.
Pero adentro los recibieron con una lluvia de balas. ¡Se armó la gorda, señores! Los vecinos, que ya están curados de espanto, se tiraron al piso, abajo de las camas, rezando el Padre Nuestro mientras afuera parecía zona de guerra en Siria. Las sirenas aullaban como locas, las torretas pintaban de azul y rojo las fachadas despintadas, y el olor a pólvora quemada inundaba el aire frío de la madrugada.
LA CAÍDA DEL ÍDOLO DE BARRO
El intercambio de “cariñitos” duró como veinte minutos, pero se sintieron eternos. Cuentan que “El Chacal”, viéndose acorralado como la rata que es, intentó pelarse por las azoteas, saltando como gato entre los tinacos y los tendederos de ropa.
¡Pero nanay! Un francotirador ya lo tenía bien “lampareado” desde un edificio contiguo. No le dieron piso (lamentablemente, dirían algunos), pero un plomazo cerca de la pierna le quitó las ganas de seguir jugando al Hombre Araña.
Cuando por fin lo bajaron, la escena era patética. Aquel hombre que se sentía muy salsa, el que amedrentaba a las doñitas del mercado y cobraba derecho de piso, ahora estaba ahí, tirado en la banqueta, esposado como puerco, con el pantalón de chándal miado del susto y pidiendo paro.
— “¡Ya estuvo, jefecito, no me peguen, yo coopero!”, chillaba el muy cobarde. ¡Míralo, tan huevoncito y tan chillón!
La imagen que no salió en la tele fifí, pero que aquí te la describimos, es la de los vecinos asomándose tímidamente. Cuando vieron que era “El Chacal” el que estaba sometido, con la bota de un marino en el pescuezo, se escucharon algunos aplausos tímidos y uno que otro “¡Qué bueno, por ogrete!”.
EL SALDO ROJO Y LO QUE VIENE
El chistecito no salió barato. El saldo extraoficial habla de dos de los escoltas del “Chacal” que ya fueron a rendir cuentas con San Pedro (se petatearon en el enfrentamiento, pues), y un oficial herido, pero que gracias a Dios la libra porque traía el chaleco bien puesto.
“El Chacal”, el famoso “ase99” del mensaje viral, ya está refundido en los separos de alta seguridad, cantando más que Pavarotti para tratar de reducir su condena. Se espera que en las próximas horas lo trasladen a un penal federal, donde esperemos que se pudra un buen rato.
REFLEXIÓN FINAL: UN RESPIRO… POR AHORA
Así que ahí lo tienen, mis valedores. Ese “Ver más” que nos quitó el sueño anoche, era la crónica de una justicia que tarda, pero a veces, solo a veces, llega en este país.
Hoy podemos caminar un poquito más tranquilos, sabiendo que hay una lacra menos en las calles. Pero no se confíen, raza, que hierba mala nunca muere y siempre hay otro gato queriendo ocupar el lugar del que se fue.
Por lo pronto, disfruten este triunfo ciudadano. Compren el periódico, léanos en digital y compartan la buena nueva: ¡El “Chacal” ya bailó las calmadas!
Seguiremos informando desde la trinchera del asfalto, donde la noticia sangra y se vive al día. ¡Cambio y fuera, y que Dios nos agarre confesados!