Trágico accidente deja 23 personas fallecid…ver más

¡PAREN LAS ROTATIVAS, SUELTEN EL TACO Y AGÁRRENSE DEL CORAZÓN PORQUE SE NOS VA A SALIR DEL PECHO! ¡MÉXICO ENTERO ESTÁ DE LUTO, RAZA! ¡LA TRAGEDIA ACABA DE ATERRIZAR EN NUESTROS CELULARES Y NO DAMOS CRÉDITO A LO QUE VEN NUESTROS OJOS LLOROSOS!
¡EL “VER MÁS” MÁS DOLOROSO, SANGRIENTO Y ATERRADOR DE LA DÉCADA ACABA DE REVELAR SU CRUDA VERDAD! ESA MÁLDITA NOTIFICACIÓN QUE TE LLEGÓ HACE UNOS MINUTOS Y QUE TODOS REZÁBAMOS A LA VIRGENCITA DE GUADALUPE PARA QUE FUERA UNA BROMA MACABRA O UN ERROR DEL FACEBOOK, LAMENTABLEMENTE ES LA PURA, CRUDA Y SANTA VERDAD. ¡SE NOS FUE GENTE BUENA, SE NOS APAGARON 23 VIDAS EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS EN EL ASFALTO MALDITO!
[REDACCIÓN URGENTE / ALERTA ROJA NACIONAL – EDICIÓN ESPECIAL DE LÁGRIMAS, HIERROS RETORCIDOS Y DOLOR PUEBLERINO]
¡Ay, nanita! ¡Qué pinche dolor, mis valedores! Si ustedes, al igual que millones de mexicanos a lo largo y ancho de esta República azteca, sintieron que se les iba el aire, que se les bajaba la presión hasta los talones hace un momentito, cuando el celular vibró con esa violencia que solo anuncia desgracias mayúsculas, déjenme decirles que no están solos. Estamos todos en el mismo barco de la tristeza, la incredulidad y el shock, con el nudo en la garganta que no pasa ni con un tequila doble, y el alma pendiendo de un hilo muy delgado.
Estábamos tranquilos, ¿no? Quizás echando la pestañita después de la comida corrida, o atorados en el tráfico infernal del Periférico mentando madres al del microbús, o fingiendo que chambeamos en la oficina mientras vemos memes. Y de repente… ¡ZAS, CULEBRA! La pantalla se ilumina con ese brillo funesto. Un fondo rojo de alerta, letras blancas urgentes y esa frase cortada por el algoritmo del diablo que es el cuchillo más afilado para la ansiedad nacional:
“Trágico accidente deja 23 personas fallecid…ver más”
¡No mames, güey! ¡Admítelo, carnal! Se te heló la sangre. El “fallecid…” te taladró el cerebro y te puso a sudar frío como si tuvieras calentura de tres días. ¿Qué pasó por tu cabeza en ese segundo eterno? ¿Fue un avión? ¿Se cayó otro edificio?
¡No, compadre! Tu instinto mexicano, ese sexto sentido que huele la tragedia carretera a kilómetros porque ya estamos curtidos en espantos en este país de autopistas traicioneras, sabía perfectamente que esa palabra incompleta presagiaba un escenario dantesco.
Y no queríamos picarle. Nos temblaba la mano más que a maraquero con Parkinson en pleno sismo. La incertidumbre duró apenas unos segundos, pero se sintieron como horas eternas en el purgatorio, compadre, sudando la gota gorda.
Pero nosotros, aquí en su portal de confianza, ALERTA ROJA NACIONAL, donde nos tragamos el miedo para escupirles la verdad al chile pelón aunque arda y duela, le dimos clic a ese enlace maldito. Nos arriesgamos a que se nos rompiera el corazón en mil pedazos para que ustedes supieran la neta del planeta antes que nadie. Y lo que confirmamos detrás de ese “ver más” nos tiene con el nudo en la garganta, los ojos aguados como Magdalena y pidiendo un bolillo pa’l susto, ¡qué digo un bolillo, la panadería entera!
¡Se acabó el misterio y comenzó el llanto nacional! La frase completa, la que acaba de romperle el corazón a todo el país hace apenas unos instantes, y que los medios fresas no se atreven a decirte así de directo y sin anestesia, es esta bomba atómica de tristeza:
“¡EL AUTOBÚS DE LA MUERTE! TRÁGICO ACCIDENTE EN LA CARRETERA FEDERAL MÉXICO-TUXPAN DEJA 23 PERSONAS FALLECIDAS Y MÁS DE 30 HERIDOS DE GRAVEDAD: ¡ERAN PEREGRINOS QUE REGRESABAN FELICES DE VISITAR AL SANTO NIÑO DE ATOCHA Y ENCONTRARON SU FINAL EN UN BARRANCO POR CULPA DE UN TRÁILERO CAFRE!”
¡TÓMALA, BARBÓN! ¡Así como lo leen, mis valedores, aunque el alma se nos haga chiquita! ¡No es broma, no es Fake News! 23 almas, 23 historias, 23 familias destrozadas en un instante. Gente de trabajo, doñitas rezanderas, niños que venían dormidos con sus juguetes nuevos. La huesuda no respeta fe, ni edad, y hoy vino a cobrar factura en el kilómetro 145.
CRÓNICA DE UN INFIERNO EN LA CARRETERA: LOS MINUTOS DE TERROR EN “LA CURVA DEL DIABLO”
Para que entiendan la magnitud del madrazo que nos acaba de dar la vida, tenemos que irnos a los hechos que están saliendo a cuenta gotas, calientitos y manchados de sangre, aceite y lodo.
Eran aproximadamente las 4:30 de la madrugada. El autobús de la línea “Turismos del Pueblo”, un camión ya viejito pero aguantador, venía de regreso. Los pasajeros, la mayoría vecinos de una colonia popular de Ecatepec, venían dormitando, cansados pero con el corazón lleno de fe después de su viaje anual al santuario. Todo era paz, ronquidos suaves y algún rosario tintineando.
Pero al llegar al tramo conocido por los lugareños y traileros como “La Curva del Diablo”, una zona de niebla densa y curvas que parecen diseñadas por el mismo Satanás, el destino les jugó la peor de las pasadas.
Según los primeros reportes de la Guardia Nacional División Caminos y testimonios de dos sobrevivientes que salieron de milagro por una ventana rota, un tráiler de doble remolque, de esos que manejan como si llevaran al diablo de copiloto y van “empanizados” de quién sabe qué sustancias para aguantar el sueño, invadió el carril contrario.
¡FUE UN CERRÓN MORTAL, RAZA! El chofer del autobús, un señor con 20 años de experiencia al volante, intentó maniobrar. Dio el volantazo para evitar el choque de frente contra la mole de acero que se le venía encima. ¡Pero no hubo espacio! El autobús mordió la orilla de la carretera, el terreno estaba reblandecido por las lluvias recientes, y la gravedad hizo su trabajo maldito.
El camión se fue al vacío. ¡Un barranco de más de 40 metros de profundidad! No fue una caída limpia. El autobús dio vueltas de campana, golpeando contra rocas y árboles, desintegrándose en el camino mientras los gritos de terror de 50 personas se ahogaban en la oscuridad de la sierra.
EL “VER MÁS” QUE NADIE QUERÍA VER: LA ESCENA DANTESCA QUE ENCONTRARON LOS RESCATISTAS
Cuando llegaron las primeras ambulancias de la Cruz Roja, Protección Civil y los bomberos, alertados por llamadas desesperadas de otros automovilistas que vieron el polvo levantarse, la escena era, literalmente, un sucursal del infierno en la tierra.
No se veía nada por la neblina, solo se escuchaban lamentos desgarradores que salían del fondo del barranco. El olor era una mezcla nauseabunda de diésel derramado, caucho quemado, tierra mojada y ese olor metálico inconfundible de la sangre fresca.
Los rescatistas tuvieron que descender con cuerdas, arriesgando el pellejo. Lo que encontraron abajo los va a perseguir en pesadillas por el resto de sus vidas. El autobús ya no era un autobús; era un amasijo irreconocible de fierros retorcidos, asientos arrancados de cuajo y equipaje esparcido por todos lados.
Había cuerpos prensados entre los metales. Gente que salió disparada por las ventanas durante las vueltas. Un caos absoluto. Las labores de rescate duraron horas, sacando primero a los heridos que gritaban de dolor, y luego, la tarea más triste: empezar a contar a los que ya no respondían. Uno, cinco, diez, quince… la cuenta se detuvo en 23. ¡Veintitrés paisanos que ya no llegarán a cenar a casa!
EL PUEBLO LLORA A MOCO TENDIDO Y EXIGE JUSTICIA: ¿DÓNDE ESTÁ EL RESPONSABLE?
En cuanto se confirmó la noticia detrás del clickbait más triste del año, México se volvió un manicomio de dolor.
Afuera de las instalaciones del SEMEFO (Servicio Médico Forense) de la localidad más cercana, la escena es desgarradora. Cientos de familiares han ido llegando, con la esperanza rota en la mirada, para identificar los cuerpos de sus seres queridos. Los gritos de las madres al reconocer la ropa de sus hijos, los llantos de los esposos que perdieron a sus mujeres, parten el alma del más pintado.
“¡Me quitaron a mi jefecita, ella solo fue a rezar!”, gritaba un joven, golpeando la pared de la morgue, inconsolable.
¿Y el trailero? ¿El presunto culpable de esta masacre sobre ruedas? ¡Se peló, raza! Como buen cobarde, después de provocar la tragedia, ni siquiera se detuvo. Se dio a la fuga en su monstruo de acero, dejando atrás un rastro de muerte y destrucción. La policía ya montó un operativo cerrojo para dar con él, pero ya saben cómo se las gastan en este país. ¡Exigimos que lo encuentren y lo refunden en el bote, que pague por cada una de esas 23 vidas!
LA REFLEXIÓN FINAL: LA CARRETERA NO PERDONA, CARNALES
Raza, esta noticia nos deja con el corazón apachurrado, la moral por los suelos y una lección brutal que nos golpea la cara como un ladrillo. Ese “Trágico accidente…” en la pantalla nos recuerda que somos frágiles, que salimos de casa pero no sabemos si vamos a volver.
Ese “Ver más” fue la cachetada de realidad que nos despertó hoy.
Hoy, 23 familias mexicanas tienen una silla vacía en la mesa. Hoy, el luto cubre una comunidad entera que solo quería ejercer su fe. Así que, por favor, si van a salir a carretera, manejen con precaución. No le jueguen al vivo. Si ven a un cafre, déjenlo pasar. Más vale llegar tarde que no llegar nunca.
¡DESCANSEN EN PAZ LAS 23 VÍCTIMAS DEL AUTOBÚS DE LA MUERTE! ¡MÉXICO LOS LLORA HOY! Y A USTEDES, RAZA, GRACIAS POR LEER LA VERDAD AL CHILE AUNQUE DUELA EN EL ALMA. UN ABRAZO SOLIDARIO A TODOS LOS AFECTADOS.
Seguiremos informando cada detalle de esta tragedia que marca el año. ¡No se despeguen de ALERTA ROJA NACIONAL! ¡Y que Dios y la Virgencita nos agarren confesados a todos cuando salimos al asfalto!