Sicari0 fue capturado durante operativo en la… Ver más

Sicari0 fue capturado durante operativo en la… Ver más

 

¡EXTRA, EXTRA! ¡PAREN TODO Y SUELTEN EL CHESCO PORQUE ESTO ESTÁ QUE ARDE! ¡SE LES ACABÓ EL CORRIDO A LOS INTOCABLES!

¡EL “VER MÁS” QUE TE DEJÓ HELADO ESCONDÍA LA NOTICIA BOMBA DEL AÑO! ¡EL INFIERNO DESCENDIÓ A LA CIUDAD Y TENEMOS LA CRÓNICA ROJA, CRUDA Y SIN CENSURA QUE LOS MEDIOS “FRESAS” NO SE ATREVEN A CONTARTE!

[REDACCIÓN ALERTA ROJA CDMX]

¡Raza, valedores, gente de barrio y de bien! Agárrense de donde puedan y persígnense tres veces, porque lo que ese titular cortado en sus celulares, ese “Sicari0 fue capturado durante operativo en la… Ver más” que les aceleró el corazón, escondía una verdad que supera cualquier narcoserie de Netflix. Nosotros no nos andamos con medias tintas, nosotros le dimos clic al abismo, nos metimos hasta la cocina del miedo y aquí les traemos el relato sangriento y vibrante de cómo cayó la bestia que tenía azorrillada a media República.

¡Se acabó el misterio y empezó el caos!

El lugar que el “Ver más” ocultaba, el escenario de esta batalla campal que paralizó el corazón de México, fue nada más y nada menos que el mismísimo “Barrio Bravo”, el corazón palpitante y peligroso de la capital: ¡TEPITO!

Y el hombre que aparece con la cara contra el pavimento en esa foto que ya es viral, no es un raterillo de poca monta. ¡No, señores! Estamos hablando de la caída de uno de los objetivos prioritarios del gobierno federal, un fantasma que dejó un reguero de pólvora y sangre desde Sinaloa hasta la CDMX. Hablamos de “EL SOMBRA”, el sicario predilecto de los altos mandos, el hombre que cobraba en dólares y no dejaba testigos.

CRÓNICA DE UNA CACERÍA EN EL LABERINTO DE PUESTOS

Todo comenzó como una tarde cualquiera entre el olor a garnacha, la música de salsa a todo volumen y el griterío de los vendedores de fayuca en el Eje 1 Norte. Pero el aire estaba pesado, mi gente. Se sentía esa vibra de que “ya iba a valer madres”.

“El Sombra”, confiado en su red de protección y en que Tepito es un búnker donde ni el diablo entra sin permiso, cometió el error de novato más chilango que existe: BAJÓ LA GUARDIA POR UNOS TACOS.

¡Así como lo leen! La gula pudo más que el instinto de supervivencia. Nuestras fuentes, esos “pitufos” y “halcones” que todo lo ven entre las lonas azules, nos confirmaron que el capo se le antojaron unos de tripa bien dorada en un puesto legendario cerca de la calle de Matamoros. Iba con gorra, lentes oscuros y una escolta discreta de dos “guaruras” armados hasta los dientes, pero camuflados entre la multitud.

Lo que “El Sombra” no sabía es que la inteligencia naval ya le traía pisada la huella. Un “dedazo” (una traición, como siempre pasa en este negocio sucio) alertó a las fuerzas especiales.

¡SE ARMÓ EL ZAFARRANCHO! LLUVIA DE PLOMO Y PÁNICO TOTAL

Eran pasaditas las 4:00 de la tarde cuando el operativo se desató. No fue una redada normal, fue una invasión. Elementos de la Marina, con esos uniformes de camuflaje que imponen respeto y miedo, cerraron pinzas. Entraron por todas las bocacalles, con vehículos blindados tipo “Rinoceronte” y el dedo en el gatillo.

Cuando los escoltas de “El Sombra” vieron que les había caído el chahuistle, no la pensaron dos veces. ¡Sacaron las tartamudas (armas largas) y empezó el concierto de plomo!

¡Ay, nanita! ¡Imagínense la escena! La gente corría despavorida, tirando la mercancía, buscando refugio debajo de los puestos de ropa. Las señoras gritaban, los niños lloraban, y el sonido seco de las ráfagas de AR-15 se mezclaba con las cumbias rebajadas. Fue un infierno de cinco minutos que parecieron eternos.

“¡Al suelo, carajo, al suelo todos!”, gritaban los marinos mientras avanzaban pecho tierra, respondiendo al fuego. Los puestos de micheladas volaron en pedazos, las vitrinas de tenis clones se hicieron añicos.

“El Sombra”, demostrando por qué era una leyenda negra, no se rindió fácil. Sacó su “matapolicías” (una pistola calibre 5.7) y se abrió paso a plomazos, intentando perderse en el laberinto de vecindades que conectan el barrio como un hormiguero subterráneo.

EL FINAL DRAMÁTICO: LA CAÍDA DEL ÍDOLO DE BARRO

Pero esta vez, la suerte de la “huesuda” no estaba de su lado. Un comando de élite de la Marina ya tenía aseguradas las azoteas. Fue un francotirador, posicionado estratégicamente en un edificio viejo, quien vio la figura del sicario intentando saltar una barda hacia una vecindad de la calle de Peralvillo.

Un solo disparo. Seco. Preciso. ¡PUM!

El plomazo le dio en la pierna. “El Sombra” aulló como animal herido y cayó al suelo de un patio vecinal, soltando la fusca. En segundos, una decena de botas militares estaban sobre él.

La imagen que circuló en redes, esa que te dejó picado, es el epílogo de su carrera criminal. Ahí estaba el todopoderoso sicario, el que decidía quién vivía y quién moría, sometido, con la cara llena de tierra, esposado de pies y manos como un puerco listo pal’ matadero, sangrando y mirando con odio a las cámaras de los celulares de los vecinos valientes que se asomaron.

EL SALDO ROJO Y LA TENSA CALMA

El operativo dejó un saldo que nos duele: dos de sus escoltas abatidos (quedaron tendidos entre los puestos de películas piratas) y, lamentablemente, tres civiles heridos por balas perdidas en el fuego cruzado (ya están estables en el hospital, gracias a Dios).

Tepito quedó sitiado por horas. Nadie entraba, nadie salía. El helicóptero de la policía sobrevolaba bajito, levantando polvo y nervios. La tensión se podía cortar con cuchillo.

Esta captura es un golpe brutal a la estructura del cártel para el que operaba “El Sombra”. Se dice en los pasillos de la fiscalía que este hombre sabe demasiado: nombres de políticos comprados, rutas de trasiego, ubicaciones de fosas. Si canta, ¡agárrense porque va a temblar en las altas esferas del poder!

Raza, esta es la verdad detrás del clickbait. El “Ver más” no era una broma, era la crónica de una tarde donde la violencia que azota al país tocó la puerta de la capital con toda su fuerza.

“El Sombra” ya duerme hoy en una celda de máxima seguridad, lejos de sus lujos y sus armas. Pero la pregunta que nos queda a todos los chilangos es: ¿Ahora quién vendrá a ocupar su lugar? Porque en este negocio, cuando cae un rey, diez príncipes ya se están peleando la corona a balazos.

¡Manténganse al tiro, cuídense la espalda y sigan conectados a esta señal, porque aquí les soltamos la neta, aunque duela! ¡Seguiremos informando si el diablo no mete la cola!