Una anciana despeinada, con el cabello enredado y la ropa llena de manchas de tierra, entró tímidamente a la tienda. Sus sandalias gastadas arrastraban un poco al caminar, y en sus manos sostenía una pequeña bolsita de tela.

En medio de un día caluroso, la campanilla de la puerta de cristal de la joyería sonó suavemente. Una anciana de aspecto humilde entró tímidamente. Sus cabellos, canosos y enredados, caían desordenados sobre sus hombros. La ropa, marcada con manchas…

Cuando comenzaron las contracciones, me sentía agotada, gimiendo de dolor y asustada. Apreté con fuerza la mano de mi esposo, pero mis ojos estaban empañados por el sudor y las lágrimas. Mientras la enfermera empujaba la camilla hacia la sala de partos, vi una figura familiar en el pasillo.

Durante los dolores de parto, me sorprendió ver que el médico que iba a atender el nacimiento era mi exnovio, aquel a quien yo había “dejado”. Cuando quedé embarazada por primera vez a los 29 años, experimenté todas las emociones…