Mucho d0l0r y tr1steza, querida p19…ver más

¡PÁRENLE A SUS PRENSAS, MI GENTE! ¡SUELTEN EL TACO, EL CHESCO Y AGÁRRENSE DEL ASIENTO PORQUE LO QUE ESTÁN A PUNTO DE LEER LES VA A PARTIR EL ALMA EN MIL PEDAZOS! ESTO NO ES UN SIMULACRO, ES LA PURA Y CRUDA REALIDAD QUE NOS GOLPEA EN LA JETA OTRA VEZ EN ESTAS CALLES DE DIOS QUE YA NO SABEN SI LLORAR O SANGRAR.
TÍTULO EXPLOSIVO: ¡MÉXICO SE VISTE DE NEGRO Y EL BARRIO AÚLLA DE DOLOR! SE DESTAPA LA TERRIBLE VERDAD DETRÁS DEL MENSAJE CRÍPTICO QUE PARALIZÓ LAS REDES: “MUCHO D0L0R Y TR1STEZA, QUERIDA P19…”. ¡SE NOS FUE EL ÁNGEL CALLEJERO, LA ESPERANZA DE LOS OLVIDADOS! ¡ENTÉRATE DE LA TRAGEDIA QUE TIENE A MEDIO PAÍS CON EL CORAZÓN HECHO CHICHARRÓN!
SUBTÍTULO DE IMPACTO: Todos vimos esa notificación maldita en el celular. El corazón se nos paró en seco. Un fondo negro, letras blancas mal escritas a propósito para burlar al algoritmo: “Mucho d0l0r y tr1steza, querida p19…ver más”. El morbo nos ganó, la tripa se nos torció. ¿Quién era P19? ¿Por qué tanto misterio? ¡NO, SEÑORES! No era una broma de mal gusto ni publicidad barata. La realidad supera la ficción más macabra. El destino le jugó la broma más cruel al ser de luz que solo quería vernos sonreír. Te contamos la neta del planeta, al chile y sin censura, el momento exacto en que la esperanza se apagó para siempre en la Ciudad de la Furia.
POR: EL “TUNDEMÁQUINAS” RAMÍREZ / CRÓNICA ROJA METROPOLITANA DESDE EL ASFALTO QUE HUELE A LÁGRIMAS Y PÓLVORA.
CIUDAD DE MÉXICO (DONDE LOS HÉROES NO USAN CAPA, PERO SÍ MUEREN JÓVENES).–
¡Ay, nanita! Mis queridos valedores, compadres del chisme fuerte y la verdad sin filtro. Si ustedes, como su seguro servidor, andaban con el alma en un hilo después de que les vibró el cel con esa alerta noticiosa incompleta, sabrán que el aire en la ciudad pesaba toneladas esta madrugada.
Esa frasecita cortada, ese pinche “…Ver más”, era la puerta de entrada al mismísimo infierno de la incertidumbre. ¿Qué significaba ese “d0l0r” con ceros? ¿Esa “tr1steza” con unos? Era el lenguaje del miedo en internet. Y luego… “querida P19”. ¿Quién rayos era P19? ¿Una clave? ¿Un código de narcos? ¿Una influencer en desgracia?
Nosotros, los de la Crónica Roja, que no le sacamos al parche y nos metemos hasta donde topa el olor a miedo y tragedia, nos lanzamos a investigar. Las redes ardían. Teorías de conspiración iban y venían. Pero cuando la verdad empezó a salir a flote, ¡chale, carnales!, nos dimos cuenta de que el golpe era más duro de lo que pensábamos. No era un político corrupto, no era un capo de la maña. Era alguien nuestro.
¿QUIÉN ERA LA MISTERIOSA “P19”? LA IDENTIDAD QUE NOS ROMPIÓ EL HOCICO
Para entender el tamaño del boquete que esta tragedia nos deja en el pecho, hay que entender quién estaba detrás de esas tres letras y un número.
“P19” no era una mujer, aunque el mensaje decía “querida”. Era un código de cariño del barrio. Se trataba de “Pedrito del Puente 19”, o como lo conocíamos la mayoría: EL PAYASITO DE LA PERIFERIA.
¡Sí, mi raza! ¡Ese mismo! El que se subía a los micros en la calzada Ignacio Zaragoza, no a asaltarte con un “ya se la saben”, sino a regalarte una sonrisa cuando venías con la jeta hasta el suelo de la chamba. El que, con sus zapatotes remendados y su nariz de esponja medio comida por el sol, juntaba monedas no para él, sino para comprarle medicinas a las doñitas de la tercera edad en las colonias más olvidadas de Iztapalapa y Neza.
Pedrito, un chavo de apenas 25 años, que escondía bajo el maquillaje una historia de lucha. Huérfano desde morro, la calle lo adoptó, pero en lugar de agarrar el camino fácil del fierro y la droga, agarró el camino difícil de la risa. Se convirtió en el alma de las fiestas infantiles donde no había presupuesto para pastel, el que llevaba globos a los hospitales públicos. Era un héroe sin capa, pero con peluca de colores.
LA CRÓNICA DEL HORROR: CUANDO LA RISA SE AHOGÓ EN LLANTO
¿Pero qué pasó? ¿Por qué ese mensaje tan lúgubre? La noticia que se escondía tras el clickbait es para ponerse a chillar y no parar.
Ayer por la noche, en una de esas colonias donde el diablo perdió el poncho y la luz mercurial parpadea como árbol de Navidad en corto, se armó la gorda. Una fuga de gas en una vecindad vieja, de esas que se caen a pedazos, provocó una explosión que retumbó a tres cuadras a la redonda.
El fuego empezó a comerse todo. La gente corría, gritaba, el caos total. Y ahí estaba Pedrito, “P19”, que venía de animar un bautizo. Sin pensarlo dos veces, con sus zapatotes de payaso y el corazón de león, se metió al edificio en llamas.
“¡Hay niños adentro!”, gritó una vecina histérica.
Pedrito no esperó a los bomberos. Se metió entre el humo negro. Dicen los testigos —la señora de los tamales que vio todo y no para de persignarse— que logró sacar a dos escuincles, cargándolos como costales de papas, con la cara tiznada y el traje de satín chamuscado. Los entregó sanos y salvos.
Pero entonces, escuchó el maullido.
Doña Chonita, una abuelita que vive sola en el tercer piso, gritaba por su gato, su única compañía. El edificio ya estaba crujiendo, a punto de colapsar. Cualquier persona con dos dedos de frente se habría alejado. Pero Pedrito no. Pedrito tenía el corazón demasiado grande para su propio bien.
—”¡Ahorita se lo traigo, jefa!”, gritó, y se volvió a meter al infierno.
EL ÚLTIMO ACTO: EL TELÓN CAYÓ DE GOLPE
Esos fueron sus últimos minutos. Se escuchó un estruendo horrible. El techo del tercer piso no aguantó más y se vino abajo. ¡PUM! El silencio que siguió fue más aterrador que las sirenas que apenas se escuchaban a lo lejos.
Cuando los “tragahumo” (los bomberos) finalmente controlaron el incendio horas después y pudieron entrar a remover los escombros, la escena les partió la madre hasta a los más curtidos.
Ahí encontraron a Pedrito. No vamos a dar detalles morbosos por respeto a su memoria, pero lo encontraron abrazado a una viga, protegiendo con su cuerpo algo pequeño. Debajo de él, milagrosamente vivo, aunque muy asustado, estaba el gato de Doña Chonita.
El payaso del barrio dio su última función. Dio su vida por un animalito, porque para él, toda vida valía la pena.
EL BARRIO ESTÁ DE LUTO: ADIÓS, VAQUERO DE LA RISA
Ese mensaje, “Mucho d0l0r y tr1steza, querida p19…”, fue el primer grito de auxilio de una vecina que lo vio entrar y no salir. Fue el rumor digital que se convirtió en la peor noticia del año.
Hoy, las calles de la periferia están más grises. Ya no se escuchará su corneta chistosa en el semáforo. Hoy, miles de chilangos lloramos porque se nos fue uno de los buenos, uno de esos que demuestran que en este país también hay gente que vale oro molido.
El Semefo está rodeado de gente. No son acarreados, no son curiosos. Son las familias a las que ayudó, son los niños que hizo reír, llevando flores, globos y hasta narices de payaso para despedirlo.
¡Chale, pinche vida, qué injusta eres a veces! Se nos fue Pedrito, nuestro “P19”. Descansa en paz, carnal. Ojalá que allá arriba San Pedro te deje armar el show y que los ángeles se rían con tus chistes malos, porque aquí abajo, la neta, nos dejaste con un hueco en el alma que no se llena con nada.
¡SEGUIREMOS INFORMANDO DESDE LA TRINCHERA DEL DOLOR! ¡CAMBIO Y FUERA, Y HOY NO HAY FUNCIÓN, HOY SE LLORA!