Le envió esta foto a su prometido y todo por unas botas ya que… Ver más

¡PAREN LAS ROTATIVAS Y SUELTEN EL CHESCO PORQUE ESTO ESTÁ QUE ARDE! ¡EL CHISME DEL AÑO ACABA DE EXPLOTAR EN REDES Y TODO MÉXICO ESTÁ CON EL OJO CUADRADO!
¡SE LE CAYÓ EL TEATRO A LA “NOVIA DEL AÑO”! UNA FOTO “INOCENTE”, UNAS BOTAS CARÍSIMAS Y UN REFLEJO TRAICIONERO QUE DESTAPÓ LA CLOACA DE UNA INFIDELIDAD MONUMENTAL A DÍAS DEL ALTAR.
[REDACCIÓN/LA NOTA PICANTE MX]
¡Ay, nanita, raza! Agárrense de la silla, persígnense tres veces y preparen el bolillo pal’ susto, porque la historia que les traemos hoy supera cualquier guion de telenovela de Televisa en sus mejores tiempos. Si ustedes, como millones de mexicanos morbosos (porque la neta, nos encanta el mitote), vieron circular esa imagen con el texto cortado que decía: “Le envió esta foto a su prometido y todo por unas botas ya que… Ver más”, y sintieron que la curiosidad les carcomía las entrañas, ¡no sufran más! Nosotros, sus valedores de la verdad incómoda, le picamos a ese “Ver más”, nos metimos hasta la cocina del escándalo y les traemos la crónica completa, sin censura y con pelos y señales, de cómo un par de zapatos de diseñador acabaron con un compromiso matrimonial y dejaron a un pobre hombre como el “venado” más famoso del internet.
EL CUENTO DE HADAS (QUE ERA PURO CUENTO)
Para entender el tamaño de este despapaye, tenemos que presentarles a los protagonistas de este drama de la vida real. Por un lado, tenemos a la susodicha, a quien llamaremos “La Britany Yareli” (nombre cambiado para proteger la poca dignidad que le queda, si es que le queda algo). Britany era la típica morra aspiracional de colonia popular que soñaba con ser influencer de estilo de vida. Siempre con el filtro a todo lo que da en Instagram, presumiendo viajes a Acapulco que pagaba a 48 meses sin intereses y ropa “de marca” que, siendo honestos, olía a fayuca de Tepito.
Por el otro lado, estaba el buenazo de “El Kevin”, un ingeniero civil chambeador, noble como un perro San Bernardo y más enamorado que un adolescente en su primera peda. El Kevin se la pasaba trabajando turnos dobles en una plataforma petrolera allá en Ciudad del Carmen, partiéndose el lomo bajo el sol, todo para juntar lana para la boda de ensueño que la Britany le exigía. Ya tenían apartado el salón, la banda sinaloense y hasta el vestido corte princesa que costó un ojo de la cara. Faltaban solo dos semanas para el gran día.
EL CAPRICHO DE LUJO QUE DESATÓ LA TORMENTA
Todo comenzó, como dice el titular maldito, por unas botas. Pero no eran cualquier par de botas para el frío, ¡no señor! A la Britany se le metió entre ceja y oreja que necesitaba unas botas de diseñador italiano, de esas de charol negro brillante que cuestan lo que un mexicano promedio gana en tres meses. Unas botas que había visto en el TikTok de una buchona famosa y que, según ella, eran “esenciales” para su outfit de la despedida de soltera.
El pobre Kevin, queriendo complacer a su futura esposa y pensando que el amor se demuestra con tarjetazos, vació sus ahorros de emergencia. Le depositó la lana con un mensaje tierno: “Para que mi reina luzca preciosa. Te amo, ya casi nos vemos en el altar”. ¡Pobre iluso! Si supiera para qué iban a servir esas botas.
LA FOTO FATAL: VANIDAD Y TRAICIÓN
Britany, con el ego inflado como globo aerostático, corrió a comprarse las botas. Se sentía la Kim Kardashian de Ecatepec. Llegó a su departamento (que, por cierto, también pagaba el Kevin) y decidió que tenía que presumir su nueva adquisición. Pero no solo quería presumirlas, quería “calentarle el boiler” a su prometido que estaba a miles de kilómetros de distancia.
Se preparó para la sesión de fotos. Se puso un conjuntito de lencería de encaje rojo (comprado con la tarjeta adicional del Kevin, obvio), se sentó en la orilla de la cama y levantó las piernas para que las botas de charol fueran las protagonistas absolutas de la imagen. ¡Click! La foto quedó perfecta, según ella. Sexy, atrevida y presumiendo el lujo.
Sin pensarlo dos veces, le mandó la foto por WhatsApp a Kevin con el texto: “Mirrraaa amorrrr, mis bebés nuevas! Me encantan, gracias papi! Ya quiero que me las quites… 🔥🔥🔥”.
CSI: CIUDAD DEL CARMEN – EL DESCUBRIMIENTO QUE HELÓ LA SANGRE
Kevin estaba en su camarote en la plataforma, cansado y lleno de grasa, cuando recibió el mensaje. El corazón le dio un vuelco. ¡Su mujer estaba guapísima! Abrió la foto, la miró con ojos de amor y deseo. Se sintió el hombre más afortunado del mundo.
Pero entonces… algo llamó su atención.
El Kevin, quizás por deformación profesional de ingeniero que se fija en los detalles, o quizás iluminado por la mismísima Virgencita que no quería verlo sufrir, notó algo raro en la superficie de las botas. El charol era de tan buena calidad que parecía un espejo. Brillaba demasiado.
Con el dedo temblando, Kevin le hizo zoom a la imagen. Zoom a la bota derecha. Más zoom.
Y ahí, amigos míos, fue cuando el mundo de Kevin se vino abajo.
EL “SANCHO” EN EL REFLEJO: LA VERGÜENZA NACIONAL
¡ZAS, CULEBRA! Lo que ese “Ver más” te ocultaba era el detalle más humillante de la historia. En el reflejo perfecto de la bota de charol no se veía el techo del cuarto. No se veía la lámpara.
Lo que se veía, claro como el agua, era la silueta de un hombre. Un hombre panzón, en bóxers, rascándose la barriga chelera y sosteniendo el celular con el que le estaba tomando la foto a la Britany.
Y lo peor no era eso. Lo peor era que Kevin RECONOCIÓ AL SUJETO.
No era un desconocido. ¡Era el mismísimo Don Rogelio! El dueño del edificio donde vivían, un señor de 55 años, casado, con tres hijos y conocido en la colonia por ser un “rabo verde” con dinero. El famoso “Sancho” estaba ahí, inmortalizado en el charol italiano que el propio Kevin había pagado.
Resulta que la Britany no estaba sola “extrañando” a su prometido. Estaba pagando la renta “en especie” con el casero mientras el otro se mataba trabajando.
EL DESPAPAYE: LA VENGANZA DEL CORNUDO
La reacción de Kevin fue digna de un Óscar. No lloró. No le reclamó en privado. La furia le dio una claridad mental impresionante. Hizo una captura de pantalla de la foto. Hizo un recorte con zoom extremo al reflejo del panzón Don Rogelio.
Y luego, hizo lo que cualquier héroe moderno haría: lo publicó en el grupo de WhatsApp de la familia, donde estaban sus papás, los papás de la Britany, los tíos persignados y hasta el cura que los iba a casar.
El mensaje de Kevin fue corto pero letal: “Raza, se cancela la boda. Las botas de 30 mil pesos salieron muy buenas, traen espejo incluido para ver a las ratas. Ahí les encargo a la Britany y a su nuevo patrocinador, Don Rogelio el casero. ¡Qué poca madre!”.
EL FINAL DEL CUENTO
El escándalo fue monumental. La mamá de Britany se desmayó del susto. El papá de Kevin quería ir a buscar a Don Rogelio con un machete. La esposa de Don Rogelio le sacó todas sus cosas a la calle en bolsas de basura.
¿Y la Britany? Tuvo que cerrar todas sus redes sociales porque la lluvia de memes y burlas fue brutal. Pasó de ser la “#BrideToBe” a ser la “Lady Botas de Charol”. Se dice que huyó a casa de una tía en un pueblo lejano para esconder la vergüenza.
El Kevin, aunque dolido, se ahorró una vida de engaños y una boda carísima. Dicen que con lo que recuperó del salón se fue de viaje a Cancún con sus compas a curar las penas con tequila y gringas.
MORALEJA, RAZA:
Esta triste historia nos deja una lección invaluable. Compas, si su morra les pide lujos excesivos mientras ustedes se parten el lomo, ¡aguas! Y morras, si van a ponerle el cuerno al bueno por el que tiene varo, por lo menos tengan la decencia de no usar ropa de charol, espejos, o superficies reflejantes cuando se tomen las fotos del delito.
El diablo está en los detalles, y a veces, el diablo calza botas de diseñador. ¡Pónganse truchas, que el “Sancho” nunca duerme!