Cuando una mujer quiere ponerse arriba es porque ya no tien…. ver más

¡PAREN LAS PRENSAS Y SUELTEN EL CHESCO! ¡SE DESTAPÓ LA CLOACA MÁS GRANDE DE LAS ALCOBAS MEXICANAS! ¡LA VERDAD QUE NINGÚN HOMBRE QUERÍA OÍR Y QUE LAS MUJERES CALLABAN A GRITOS!
¡ALERTA ROJA, MACHO ALFA! SI TU VIEJA TE PIDIÓ TOMAR EL CONTROL, PREPÁRATE, PORQUE EL “VER MÁS” QUE TE TIENE TEMBLANDO ESCONDE EL FINAL DE TU REINADO.
[REDACCIÓN/LA NOTA PICANTE MX]
¡Raza! ¡Compadres del alma! ¡Banda que vive al día y ama el chisme caliente! Agárrense de donde puedan, persígnense tres veces y siéntense si están parados, porque la bomba que les traemos hoy no es de esas que truenan en las fiestas patronales; ¡esta es una bomba nuclear que va directo al ego de todo mexicano que se respete!
Seguramente tú también lo viste. Andabas ahí, navegando en el “Feis” a las 2 de la mañana, rascándote la panza chelera, cuando de repente te sale esa imagen. Esa imagen maldita con fondo rosa y letras blancas que parece inofensiva, pero que es más venenosa que una suegra en Navidad. El titular que te heló la sangre y te hizo sudar frío: “Cuando una mujer te pide ponerse arriba es porque ya no tie…Ver más”.
¡Ay, nanita! ¿Sí o no sentiste que se te subían los tompiates a la garganta? ¿Sí o no le picaste a ese “Ver más” con el dedo temblando, nomás para toparte con que la página no cargaba, o te pedía hasta la cartilla de vacunación del perro para soltar la sopa? ¡Puro choro mareador para tenerte ahí picado!
Pero tranquilo, valedor. No sufras más. Nosotros, tus amigos de “La Nota Picante MX”, no le tenemos miedo al éxito ni a las verdades incómodas. Nos sacrificamos por ti. Nos metimos hasta el fondo del internet, hablamos con psicólogos de barrio, con “DJs” de motel de paso, y con un aquelarre de “Doñas Chingonas” para traerte la neta del planeta, al chile pelón y sin censura.
¡Se acabó el misterio! ¡Aquí te contamos lo que ese maldito “Ver más” te estaba ocultando y por qué tu vida amorosa está pendiendo de un hilo!
LA CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA (DE TU VIRILIDAD)
Hagamos memoria, carnal. Tú estabas acostumbrado a lo clásico. El famoso “misionero”, tú arriba, sudando la gota gorda, sintiéndote el Tarzán de la colonia Bondojito, el mero mero petatero. Creías que tenías el sartén por el mango, que tú marcabas el ritmo, la intensidad y el “punch”. Eras el director de la orquesta y ella, según tú, tu fiel público.
Pero un día… ¡ZAS, CULEBRA! Todo cambió.
Llegaste a la casa con ganas de “echar pata”. Todo iba normal, el precopeo, los besitos de telenovela, y cuando ya estabas listo para asumir tu posición de combate habitual, ella te detuvo en seco. Con una mirada que te atravesó el alma y una sonrisa media diabólica, te dijo esas palabras que cambiaron la historia: “No, mi amor. Hoy no. Hoy acuéstate tú, que yo me subo”.
¡PUM! ¡Se te cayó el sistema! ¡Te quedaste de a seis! Tu cerebro de macho alfa lomo plateado no procesaba la información. ¿Qué estaba pasando? ¿Era una trampa? ¿Una prueba de fe? ¿Se había vuelto feminista radical de la noche a la mañana?
Te acostaste, más tieso que una momia de Guanajuato, mientras ella, empoderada, dueña de la situación, se montaba en el caballo y tomaba las riendas de la situación con una destreza que te hizo dudar si realmente conocías a la mujer con la que compartes la cama (y la cuenta de Netflix).
Y ahí, mientras veías el techo y sentías que el mundo giraba al revés, te acordaste del maldito meme: “Cuando una mujer te pide ponerse arriba es porque ya no tie…”. Y el miedo te invadió.
¡EL VEREDICTO FINAL! LA VERDAD QUE DUELE MÁS QUE UN GOLPE EN EL DEDO CHIQUITO DEL PIE
Prepárense, compas. Porque la verdad no es bonita. No es romántica. Es cruda como la resaca de un lunes por la mañana.
Nuestra investigación exhaustiva en los bajos fondos de las relaciones tóxicas ha revelado que la frase completa, esa que te ocultaron los algoritmos del diablo, es la siguiente.
Cuando tu mujer te dice “¡Quítate tú que ahí te voy!”, es porque ella… ¡YA NO TIENE TIEMPO NI GANAS DE AGUANTAR TUS RUTINAS ABURRIDAS Y TUS DOS MINUTOS DE GLORIA!
¡Tómala, barbón! ¡Así como lo oyes! No es que ya no te quiera (bueno, a veces sí), no es que tenga otro (todavía), no es que se haya vuelto loca. ¡Es que está HARTA, mi rey! Harta de que siempre sea lo mismo: la misma posición, los mismos movimientos, el mismo final rápido donde tú te quedas roncando y ella se queda mirando al techo contando ovejas.
Entrevistamos a la eminencia en relaciones de pareja, la Doctora Corazón de Piedra, egresada de la Universidad de la Vida y con doctorado en “Mandar a los hombres a la goma”, y esto fue lo que nos dijo sin pelos en la lengua:
“Miren, bola de machines. Las mujeres de hoy ya no son las abnegadas de antes que se conformaban con mirar el techo. La mujer moderna quiere disfrutar, quiere sentir, y si para eso tiene que quitar al bulto que tiene encima y hacer el trabajo ella misma, ¡lo va a hacer! Cuando ella se sube, no es una petición, ¡ES UN GOLPE DE ESTADO! Es ella diciendo: ‘Como tú nomás no das el ancho, me toca a mí encender la caldera antes de que esto se apague pa’ siempre’. Es un acto de desesperación y, al mismo tiempo, de empoderamiento absoluto”.
TESTIMONIOS DESGARRADORES: VÍCTIMAS DEL “GOLPE DE ESTADO” EN LA CAMA
Para que vean que esto es real, recabamos testimonios de soldados caídos en esta guerra de los sexos.
El Brayan, 28 años, mecánico de Iztapalapa: “No, carnal, la neta sí me agüité gacho. Yo llegué bien león, y mi morra, la Britany, me dijo ‘túmbate ese rollo, papi, hoy yo manejo el taxi’. Me sentí usado, me sentí como un objeto, güey. Nomás me usó pa’ su satisfacción y luego se dio la media vuelta. Ya no sé si soy el hombre de la casa o el juguete de la Brittany”.
Don Rogelio, 55 años, burócrata jubilado: “Mire joven, a mis años uno ya no está para esos trotes. Mi vieja, Doña Cuquis, se puso a ver esas series de ‘Cincuenta Sombras’ y ahora quiere que yo sea el sumiso. ¡Imagínese! El otro día se me subió y casi me saca el aire, pensé que ahí quedaba yo petateado. Yo digo que eso es del diablo, antes no pasaban esas cosas”.
LA CONTRAOFENSIVA FEMENINA: ¡ELLAS ROMPEN EL SILENCIO!
Pero como en esta redacción somos plurales y nos gusta el mitote parejo, también hablamos con “La Jefa”, líder de un grupo de WhatsApp de señoras “luchonas y cabronas” de la colonia Roma.
“A ver, mijitos, bájenle dos rayitas a su drama. No es que ya no los queramos, es que nos aburren. Ustedes piensan que con sus tres pujidos ya cumplieron. Cuando nosotras nos subimos, es porque queremos tomar el control del ritmo, queremos tocar donde nos gusta, queremos verles la cara de sufrimiento y placer al mismo tiempo. Es nuestra forma de decir: ‘Aquí mis chicharrones truenan’. Además, se ven más bonitos calladitos y cooperando. Dejen de chillar y disfruten la vista, ¡carajo!”.
CONCLUSIÓN: ¡O TE PONES LAS PILAS O TE CAMBIAN EL MODELO!
Ahí está, raza. La verdad duele, pero cura. El meme tenía razón, pero no de la forma trágica que tú pensabas. No es que ya no tenga amor, es que YA NO TIENE PACIENCIA para tu mediocridad en el catre.
Si tu mujer te pide ir arriba, no te sientas menos hombre. ¡Al contrario! Tómalo como una llamada de atención, como una última oportunidad que te da la vida antes de que empiece a buscar a alguien que sí le aguante el ritmo.
Deja de hacerte pato, deja de ser un mueble más en la recámara. ¡Ponte las pilas, compadre! Innova, échale ganitas, sorpréndela. Porque en este mundo moderno, la mujer que toma las riendas en la cama, es capaz de tomar las riendas de su vida… ¡y dejarte chiflando en la loma si no te pones al tiro!
¡Comparte esta nota con tu compadre el mandilón que necesita abrir los ojos! ¡La revolución femenina empezó en las sábanas y nadie la para! ¡He dicho!