La tormenta se los iba a llevar, pero ella salvó a dos niños sioux—y cambió su destino
En el despiadado invierno de 1878, un gesto de compasión podía convertirse en sentencia de muerte. Para Elizabeth Lingwood, una viuda aferrada a su solitaria cabaña en las colinas negras de Dakota, esa sentencia estaba a punto de cumplirse. No buscaba problemas cuando llegó la tormenta un monstruo de viento y hielo que devoró el … Read more