Acaban de encontrar una Mujer MU3TA en plena via publica y lo peor es que… Ver más

Acaban de encontrar una Mujer MU3TA en plena via publica y lo peor es que… Ver más

 

¡PAREN LAS ROTATIVAS Y AGÁRRENSE DEL ASIENTO PORQUE LO QUE LES VAMOS A CONTAR ESTÁ MÁS FRÍO QUE UN MUERTO EN LA MORGUE! ¡ESTO NO ES UN SIMULACRO, RAZA!

¡ALERTA ROJA EN LA CIUDAD! EL HORROR TIENE NUEVA CARA Y APARECIÓ AL AMANECER. ¿LES LLEGÓ LA NOTIFICACIÓN? ¿SINTIERON ESE HUECO EN EL ESTÓMAGO AL LEER EL TITULAR A MEDIAS?

“ACABAN DE ENCONTRAR A UNA MUJER MU3TA EN PLENA VÍA PÚBLICA Y LO PEOR ES QUE…”

¡Admítanlo, carnales! Se les heló la sangre. A todos nos pasó hace apenas unos minutos. Ese maldito “Ver más” en el celular que esconde las verdades que el gobierno no quiere que sepas, ese suspenso que te carcome el alma mientras el dedo tiembla sobre la pantalla. ¿Qué podía ser peor que encontrar a una pobre alma desgraciada tirada en el asfalto frío de esta jungla de concreto? ¿Qué podía superar el hecho de que la violencia nos arrebató a otra hija, a otra hermana?

Nosotros, aquí en la redacción de La Verdad Sangrienta, no le sacamos al parche. Nos fuimos directo al lugar de los hechos, esquivando el tráfico y el miedo, para traerles la neta, la puritita verdad sin censura, esa que te va a quitar el sueño esta noche. Y déjenme decirles, compas, con los pelos de punta y la bilis en la garganta, que lo que vimos supera cualquier pesadilla de película gringa.

¡AGÁRRENSE, PORQUE AQUÍ VIENE LA VERDAD DETRÁS DEL CLICKBAIT QUE TIENE A MEDIA CIUDAD CON EL JESÚS EN LA BOCA!


LA CRÓNICA DE UNA MADRUGADA DANTESCA: EL HALLAZGO QUE CONGELÓ HASTA AL MÁS VALIENTE

Eran las 5:30 de la mañana en una de esas colonias de la periferia donde Dios rara vez voltea a ver y donde el alumbrado público funciona cuando se le da la gana. El frío calaba los huesos y la neblina apenas dejaba ver las luces parpadeantes de los semáforos.

Doña Chole, la señora que vende tamales y atole en la esquina, esa que se levanta antes que el sol para ganarse la vida honradamente, estaba apenas poniendo su bote vaporero. De repente, entre la bruma, vio algo que pensó que era un bulto de basura mal amarrado que algún vecino cochino había dejado ahí. “Pinche gente marrana”, pensó la doña, según nos contó después, temblando como gelatina y con el rebozo apretado en la boca para no vomitar del susto.

Pero no era basura, mi gente.

Al acercarse el primer rayo de luz pálida de la mañana, el “bulto” tomó forma humana. ¡Ay, nanita! Era una mujer. Joven, quizás unos 25 años, no más. No parecía de la zona, fíjense. Iba bien vestida, con ropita de esa que se compra en plaza “fífi”, no como quien anda en malos pasos, sino como quien salió de una oficina o de una fiesta tranquila y nunca llegó a casa.

Estaba ahí, tirada boca arriba en medio del arroyo vehicular, con los ojos abiertos mirando al cielo gris de la CDMX, como preguntándole a la Virgen de Guadalupe “¿Por qué a mí?”. Su piel ya tenía ese color cera que te avisa que el alma ya se peló hace rato.

El grito que pegó Doña Chole despertó a media cuadra y puso a ladrar a todos los perros del barrio. En minutos, el lugar era un hervidero de curiosos en pijama, taxistas morbosos bajando la velocidad, y finalmente, con esa lentitud desesperante de siempre, llegaron “la tira”.

Las patrullas pintaron de azul y rojo las fachadas despintadas de los edificios viejos. Acordonaron la zona con esa cinta amarilla que ya es parte del paisaje urbano: “PRECAUCIÓN – ESCENA DEL CRIMEN”. Llegaron los peritos, esos “pitufos” vestidos de traje blanco, a tomar fotos y medir casquillos, aunque esta vez, no había casquillos.

Hasta ahí, mis valedores, podría parecer una tragedia más en la estadística diaria de esta ciudad monstruo que se desayuna el miedo. Triste, sí. Indignante, ¡a huevo que sí! Pero, ¿qué era “LO PEOR”? ¿Qué era eso que el titular escondía y que hacía que los policías más viejos y colmilludos, esos que han visto cosas que harían llorar al diablo, se persignaran y voltearan la cara para escupir?


EL SECRETO MACABRO QUE TE VA A PONER LOS TOMPIATES DE CORBATA

Aquí es donde la puerca torció el rabo, raza. Aquí es donde el titular del celular se queda corto y la realidad te pega una cachetada guajolotera.

Cuando los peritos se acercaron al cuerpo, notaron algo que no cuadraba. La posición. No era natural. No había caído ahí producto de un forcejeo, un balazo o un atropellamiento. ¡NO!

La mujer había sido colocada.

Estaba acostada perfectamente recta, como si estuviera en un ataúd invisible a mitad de la calle. Su ropa estaba impecable, ni una arruga, ni una mancha de tierra, a pesar de estar en el suelo mugriento. El cabello peinado. Quien la mató, se tomó el tiempo de “arreglarla” antes de dejarla ahí como un trofeo macabro.

Y ahí viene el golpe, compadres. Lo que Doña Chole no vio por la falta de luz, pero que las linternas de los peritos revelaron con un brillo siniestro que nos dejó helados:

LO PEOR ES QUE LA VÍCTIMA NO ESTABA SOLA EN SU ABRAZO MORTAL. Y NO ESTABA “COMPLETA”.

Les voy a decir la neta, al chile pelón, aunque les duela. La mujer tenía las manos cruzadas sobre el pecho. Y entre sus manos frías y rígidas, no sostenía un rosario, ni una foto de sus hijos.

Sostenía sus propios ojos.

¡NO MAMES! ¡Sí, así como lo leen! ¡Una pinche carnicería! El asesino, con una precisión quirúrgica de psicópata, se los había extraído y se los había puesto en las palmas de las manos, como si ella misma te estuviera ofreciendo la mirada que le robaron. Las cuencas vacías miraban al infinito.

Pero espérense, que el horror no acaba ahí. ¡Agárrense que esto está más denso que el tráfico de viernes de quincena!

Atada a una de sus muñecas con un listón rojo, había una nota. Una simple tarjeta de cartulina, escrita con plumón negro, con una caligrafía apresurada pero clara, que decía una sola frase que ahora retumba en los pasillos de la Fiscalía y que tiene a los comandantes sudando frío:

“PARA QUE APRENDAN A NO VER LO QUE NO LES INCUMBE. LA CURIOSIDAD MATÓ A LA GATA. ATTE: EL CIRUJANO.”


¿UN ASESINO SERIAL ANDA SUELTO EN LA CDMX Y NOS ESTÁ CAZANDO?

¡Se prendieron las alarmas en el búnker de la policía, señores! Esto no es un ajuste de cuentas entre narquillos de esquina por tres pesos de mota. Esto no es un crimen pasional de un marido borracho. Esto huele a psicópata de grandes ligas, de esos que disfrutan el miedo ajeno, un monstruo que camina entre nosotros, quizás se sube al mismo vagón del metro que tú, o compra en el mismo Oxxo.

Las autoridades están mudas, se les fueron las palabras. El MP llegó, levantó el acta a toda prisa y se llevaron el cuerpo en la camioneta del SEMEFO más rápido que un rayo, llevándose también la nota como si fuera secreto de Estado. No quieren que cunda el pánico. Quieren manejarlo como “un caso aislado”. ¡MIS HUEVOS QUE ES AISLADO!

Hablamos off the record (ya saben, en lo oscurito) con un “compa” que trabaja dentro de la Fiscalía, un perito que ya no puede con la carga de conciencia y que necesita desahogarse. Con la voz temblorosa y pidiéndonos que ni de pedo dijéramos su nombre porque lo tablean, nos soltó la sopa:

“Esto está muy cabrón, carnal. No es la primera vez que vemos algo así de sádico, pero sí la primera vez que nos dejan una firma tan descarada. ‘El Cirujano’. No sabemos quién es la chava todavía, no traía INE, nada. Pero el mensaje es claro: alguien vio algo que no debía y pagó el precio más alto. Este tipo no es un improvisado. Sabe lo que hace, disfruta el ritual. Nos está retando en nuestra propia cara.”


EL MIEDO SE APODERA DE LAS CALLES Y EL MENSAJE ES CLARO

La noticia, destapada por ese “Ver más” que nos trajo aquí, ya corrió como pólvora encendida en el barrio. En los mercados, en las oficinas, el chisme se convirtió en terror puro. Las chavas ya no quieren salir solas ni a la tienda de la esquina. Los padres están paniqueados.

¿Quién era ella? Una hija, una hermana, una amiga que hoy dejó una silla vacía en la mesa. ¿Por qué ella? ¿Qué vio?

La ciudad que nunca duerme hoy tiene una razón más para mantener los ojos bien abiertos… mientras los tengan. El mensaje del “Cirujano” está más claro que el agua de Tlacote: en esta selva de asfalto, ver, oír y callar a veces no es suficiente para sobrevivir. Hay un nuevo depredador suelto, y es el más sádico que hemos visto en años.

¡ALERTA MÁXIMA, RAZA!

Esto apenas empieza. No se crean la versión oficial de que “ya están investigando y pronto habrá resultados”. Si este “Cirujano” cumple su amenaza implícita, la de hoy fue solo la primera víctima de una historia de terror que nos va a salpicar a todos con sangre.

Cuídense mucho. Cuiden a las suyas. No anden en lugares oscuros y, por el amor de Dios, si ven algo raro, ¡corran, no se queden a “ver más”! A veces el chisme sale muy caro.

Manténganse conectados a La Verdad Sangrienta. Nosotros no nos vamos a callar. Vamos a seguir escarbando hasta saber quién era ella y quién es el maldito animal que le hizo esto. ¡Que Dios nos agarre confesados porque el diablo anda suelto y trae bisturí!