A maduro y cilia le permitieron verse tras un cristal…Ver más

EXTRA, EXTRA! ¡PAREN LAS PRENSAS Y SUELTEN EL CAFÉ PORQUE ESTO ESTÁ QUE ARDE! ¡LA NOTICIA QUE SACUDIÓ AL CONTINENTE Y QUE NADIE PODÍA CREER HASTA QUE VIMOS LAS IMÁGENES!
¡SE CAYÓ EL TEATRITO! ¡EL FINAL MÁS HUMILLANTE PARA LA PAREJA QUE SE SENTÍA INTOCABLE! ¡A NICOLÁS MADURO Y CILIA FLORES SE LES ACABÓ LA FIESTA, SE LES ACABÓ EL PODER Y AHORA SOLO SE PUEDEN VER LAS CARAS DE DERROTA TRAS UN FRÍO Y GRUESO CRISTAL BLINDADO! ¡EL CHISME COMPLETO, CRUDO Y SIN CENSURA QUE LOS MEDIOS FRESA NO TE QUIEREN CONTAR!
[REDACCIÓN/LA NOTA ROJA INTERNACIONAL – DESDE EL LUGAR DE LOS HECHOS]
¡Raza, paisanos, compadres! Agárrense de donde puedan y siéntense si están parados, porque el bombazo informativo que les traemos hoy está más fuerte que un tequila doble en ayunas. Si a ustedes les llegó esa notificación al celular, ese titularcito que parecía inofensivo y que decía: “A Maduro y Cilia le permitieron verse tras un cristal…Ver más”, y pensaron “Bah, otra nota aburrida de política”, ¡pues qué equivocados estaban! ¡No mames! Ese “Ver más” escondía la caída más espectacular y dramática de la última década en América Latina.
Nosotros no nos andamos con rodeos. Nosotros le dimos clic a ese botón maldito, nosotros escarbamos en la basura de la historia y les traemos la neta del planeta. ¿Qué pasó? ¿Cómo terminaron ahí? ¿Por qué un cristal? Aquí está la crónica de una humillación anunciada.
DEL PALACIO DE MIRAFLORES A LA CELDA DE MÁXIMA SEGURIDAD: ASÍ FUE LA CAÍDA
¡Se les volteó la tortilla, mi gente! ¿Se acuerdan de ellos? Siempre prepotentes, siempre en cadena nacional, bailando salsa mientras el pueblo hacía fila para comprar pan, rodeados de escoltas rusos y cubanos, sintiéndose los dueños de la finca. ¡Pues todo eso se esfumó!
El “Ver más” que te ocultaron revela que la detención no fue tersa. ¡Fue un operativo de película! Se dice, se rumora y se comenta en los pasillos del poder que fueron sus propios allegados, cansados de tanta tranza o buscando salvar el propio pellejo, quienes “pusieron el dedo”. ¡Tómala! Los agarraron en pijama, sin tiempo de sacar las maletas llenas de dólares, ni de llamar a sus amigos en el extranjero. Del lujo asiático pasaron, en cuestión de horas, a un cuarto de concreto frío de 3×3 metros.
Ahora, la pareja que gobernó con puño de hierro está separada en una instalación de ultra-máxima seguridad en una ubicación no revelada (aunque las malas lenguas dicen que es una isla fortificada en el Caribe bajo custodia internacional).
LA ESCENA QUE NOS PARTIÓ EL ALMA (DE LA RISA): EL ENCUENTRO TRAS EL VIDRIO
Pero vamos a lo mero bueno, al meollo del asunto: el reencuentro. Después de días incomunicados, sin saber si el otro estaba vivo o ya cantando con San Pedro, las autoridades (esos gringos y agentes internacionales que ahora los custodian) les concedieron una “gracia”: verse las caras.
¡Pero ojo! No fue una visita conyugal en el Reclusorio Norte con derecho a “cuchi cuchi”. ¡Ni maíz paloma! La seguridad es tan extrema que temen que hasta con un beso se pasen códigos nucleares o coordenadas de cuentas en Suiza.
Imagínense la escena, digna de la rosa de Guadalupe pero con presupuesto de Hollywood. Una sala estéril, con luces blancas de esas que te calan los ojos. De un lado, Nicolás. ¡Ay, nanita! Ya no se veía tan “Súper Bigote”. Sin su traje a la medida, con un uniforme naranja de recluso que le quedaba apretado, sin teñirse el pelo y con una barba de tres días. Se veía demacrado, raza, con la mirada perdida de quien sabe que ya valió gorro.
Del otro lado, Cilia. La “Primera Combatiente” ya no traía los bolsos de diseñador europeo ni las joyas que costaban lo que gana un obrero en cien años. Sin maquillaje, con el pelo amarrado en un chongo mal hecho y la cara lavada por las lágrimas.
“NO LLORES, CILITA”: EL DRAMA DETRÁS DEL BLINDAJE
Cuentan los guardias que estuvieron presentes (esos pajaritos en el alambre que nunca nos fallan con el chisme) que el momento fue patético. Cuando se vieron, no pudieron correr a abrazarse. Un cristal blindado de tres pulgadas de grosor, antibalas y a prueba de todo, se interponía entre ellos.
Nicolás se acercó lentamente, arrastrando los pies. Cilia pegó la cara al vidrio. No había micrófonos abiertos, tenían que hablarse a gritos o leerse los labios.
—”¡Nicolás! ¡¿Qué nos pasó?!” —se alcanzaba a entender que gritaba ella, golpeando el cristal con la palma abierta, tratando de tocar a su marido.
Él, que antes rugía en las plazas públicas amenazando al “imperio”, solo pudo poner su mano del otro lado, coincidiendo con la de ella. Un “choque de palmas” frío y estéril. Se dice que al otrora hombre fuerte se le escurrió una lágrima traicionera por la mejilla. ¡Qué cuadro, mis valedores! La pareja que tuvo todo el poder, ahora reducida a dos peces en peceras separadas, mirándose sin poder tocarse.
¿QUÉ ESCONDÍA EL “VER MÁS”? LA TRAICIÓN Y EL FUTURO NEGRO
Ese titular cortado escondía la razón de tanta seguridad. ¿Por qué el cristal? Porque las autoridades saben que esta pareja es peligrosa hasta el final. El “Ver más” revela que la inteligencia internacional teme que, si les dan un centímetro de libertad, intenten activar células dormidas o mover los miles de millones que tienen escondidos en paraísos fiscales.
El cristal no es solo para separarlos físicamente, es el símbolo de que su era terminó. Es el muro de la realidad que finalmente los alcanzó.
¿Y ahora qué sigue? ¡Uy, raza, esto apenas comienza! Se viene el juicio del siglo. Se habla de extradiciones, de cortes internacionales, de testigos protegidos que antes eran sus manos derechas y que ahora van a soltar toda la sopa con tal de que les rebajen la condena.
EL PUEBLO REACCIONA: ENTRE LA FIESTA Y LA INCREDULIDAD
Mientras ellos lloran tras el vidrio, afuera las redes sociales son un carnaval. Los memes no perdonan. Las imágenes de la pareja imperial humillada corren como pólvora desde Tijuana hasta la Patagonia. Para los millones que tuvieron que huir de su país con una mano adelante y otra atrás, esta imagen es un bálsamo de justicia divina.
“¡Se hizo justicia!”, “¡Que paguen todo lo que deben!”, gritan en Twitter. Aunque no falta el escéptico que dice: “Hasta no ver no creer, estos tienen más vidas que un gato”.
Pero por ahora, la imagen es contundente. Se acabaron los discursos incendiarios. Se acabó la impunidad. Hoy, Maduro y Cilia son solo dos reos más, separados por un cristal que les recuerda, a cada segundo, que el poder es efímero y que el karma, tarde o temprano, siempre llega a cobrar la factura.
¡Manténganse pegados a nuestras redes porque les vamos a traer cada detalle de este novelón! ¡Esto se va a poner color de hormiga y aquí se los vamos a contar como nos gusta, al chile pelón!