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180 soldados de élite, cinco helicópteros de la Fuerza Aérea, todas las salidas de Zamora selladas. Este lunes por la madrugada, el ejército mexicano desplegó a los murciélagos sus fuerzas especiales más letales en un operativo que convirtió a Zamora, Michoacán, en una zona de guerra controlada.
El objetivo, desmantelar una célula regional del cártel Jalisco Nueva Generación, que ha mantenido enjaque a la región durante meses. Mientras las familias zamoranas dormían, columnas militares se posicionaron en cada acceso carretero. Vehículos tácticos Black Mamba bloquearon las salidas hacia la Piedad, Jacona y Tangamandapio. Helicópteros artillados sobrevolaban la zona y francotiradores de élite se desplegaban en posiciones estratégicas.
No fue un operativo ordinario, fue un cerco militar diseñado para que nadie escapara. A las 6 de la mañana comenzaron los enfrentamientos. Durante las siguientes 8 horas, las fuerzas especiales ejecutaron detenciones simultáneas en cinco municipios, aseguraron arsenales completos y neutralizaron a más de 100 integrantes de una estructura criminal que operaba con impunidad en la región del Bajío Michoacano.
Esto no fue solo una redada, fue la primera demostración real de que el plan Michoacán está cambiando las reglas del juego contra el CJNG. Hoy vamos a desglosar minuto a minuto cómo se ejecutó esta operación. Vamos a ver quiénes son estos murciélagos y por qué son diferentes a cualquier otra fuerza militar. Y vamos a analizar qué significa este operativo para el futuro de la seguridad en Michoacán, porque detrás de cada detención hay una comunidad que merece vivir sin miedo.

Para entender la magnitud de lo que ocurrió en Zamora, necesitamos contexto. Michoacán lleva años siendo el campo de batalla de una guerra territorial que ha dejado a comunidades enteras bajo el control del crimen organizado. Según reportes del especialista en seguridad Víctor Sánchez Valdés, en este estado operan 17 organizaciones criminales diferentes.
- Y de los 113 municipios que conforman Michoacán, el cártel Jalisco Nueva Generación tiene presencia en 110 de ellos. Zamora no es la excepción. Este municipio se ha convertido en un punto estratégico para el CJNG debido a su ubicación en el corredor que conecta Jalisco con Guanajuato y el Bajío.
Controlar zamora significa controlar rutas de trasciego de drogas sintéticas, extorsión a productores agrícolas y acceso a las autopistas que comunican con el centro del país. Pero lo que hace a Asamora particularmente crítico es que aquí opera una célula especializada en ataques directos contra fuerzas federales.
La misma estructura que semanas atrás colocó ponchaylantas en carreteras y emboscó a soldados cuando bajaban a cambiar neumáticos. La misma que asesinó a tres elementos del ejército en la carretera Chilchota Zamora. El mensaje del CJNG ha sido claro. Están dispuestos a atacar, a matar y a paralizar regiones enteras para mantener su control territorial.
Por eso, este operativo no fue solo una acción contra sicarios, fue una respuesta directa a meses de impunidad. Fue el gobierno federal diciéndole al CJ que la capacidad de operar con libertad en Michoacán se acabó. Las fuerzas especiales que llegaron a Zamora no fueron elementos ordinarios. Fueron los murciélagos del cuerpo de fuerzas especiales del Ejército Mexicano, unidades de élite entrenadas en Temamatla, Estado de México, con capacitación en combate nocturno, infiltración silenciosa, desactivación de explosivos, francotirador de largo

alcance y operaciones de guerra no convencional, soldados que entrenan en las mismas condiciones que fuerzas especiales internacionales. Soldados que pueden moverse en la oscuridad total. operar drones de reconocimiento y ejecutar detenciones quirúrgicas con margen de error casi nulo. Y ahora esas mismas fuerzas estaban desplegadas en Zamora con una orden clara: desmantelar la estructura operativa del CJNG en la región.
Lo que estaba en juego no era solo la captura de sicarios, era la capacidad del Estado mexicano de recuperar el control territorial de una de las zonas más violentas del país. El operativo comenzó en la oscuridad total. A las 3 de la madrugada del lunes, las primeras unidades de los murciélagos se desplegaron desde las bases de la 21h y 43 zonas militares con sede en Morelia y Apatzingán.
180 soldados de élite divididos en equipos tácticos especializados. Cinco helicópteros de la Fuerza Aérea Mexicana equipados con cámaras térmicas y sistemas de visión nocturna, y vehículos tácticos blindados Black Mamba que pueden resistir fuego de rifles de alto calibre. La instrucción era precisa. Sellar Zamora y ejecutar detenciones simultáneas en cinco puntos clave de la región del Bajío Michoacano.