Estas son las consecuencias de dormir con…Ver mas

¡PAREN LAS PRENSAS Y SUELTEN EL TACO! ¡ALERTA ROJA NACIONAL! ¡SE NOS ESTÁ FRIENDO EL CEREBRO Y NADIE HACE NADA! LA VERDAD OCULTA DETRÁS DE LOS PUNTITOS SUSPENSIVOS QUE NOS DEJARON CON EL JESÚS EN LA BOCA.
¡IMÁGENES FUERTES! LO QUE ESE MALDITO “VER MÁS” ESCONDÍA ES LA PESADILLA DE CADA MEXICANO. ¡AGÁRRATE DE DONDE PUEDAS PORQUE DESPUÉS DE LEER ESTO, VAS A QUERER QUEMAR TU CAMA!
[REDACCIÓN/LA VERDAD INCÓMODA MX]
¡Qué tranza, mi raza! ¡Bandita chilanga, norteña, costeña y de todo este México mágico y trágico! Seguramente ustedes, como millones de paisanos morbosos (porque la neta, nos encanta el chisme tóxico), se toparon en su muro de “Feis” o en el grupo de WhatsApp de las tías con esa imagen que te hiela la sangre. Sí, esa misma que encabeza esta nota. Unas letras rojas, alarmantes, sobre un fondo negro de terror, y esa frasecita incompleta que es el anzuelo del diablo: “Estas son las consecuencias de dormir con… Ver más”.
¡Ay, nanita! ¿Cuántos no sintieron que se les bajaba la presión? ¿Cuántos no pensaron en la suegra, en el ex tóxico, o hasta en el perro firulais que se sube a la cama? Le picaste con el dedo temblando, ¿verdad? ¡Admítelo, valedor! Todos queríamos saber qué fregados era eso tan peligroso con lo que estamos durmiendo.
Pues agárrense, porque nosotros no nos andamos con rodeos. Nosotros SÍ le picamos al botón del miedo, nos chutamos los anuncios de criptomonedas y las páginas rusas raras, para traerles a ustedes la neta del planeta, al chile pelón y sin censura. Y déjenme decirles, compadres, que la realidad supera la ficción. Lo que descubrimos está más gacho que una cruda en lunes de quincena sin varo.
¡Se acabó el misterio! ¡Ese “Ver más” escondía una tragedia silenciosa que está ocurriendo AHORITA MISMO en tu recámara!
LA CRÓNICA DE UNA MUERTE NEURONAL ANUNCIADA
Para que entiendan el tamaño del pepino en el que estamos metidos, tenemos que contarles la historia de “El Brayan” (nombre cambiado para proteger al inocente, porque la quemada ya estuvo buena). El Brayan, un chavo trabajador de Iztapalapa, de esos que se la rifan en la combi todos los días.
El Brayan era como tú y como yo. Llegaba de la chamba molido, cenaba sus dos quesadillas y se tiraba a la cama. ¿Y qué es lo último que hacía antes de cerrar el ojo? ¡Exacto! Scrollear en TikTok, ver memes hasta que el celular se le caía en la cara del sueño.
Y ahí viene el error fatal. El error que millones cometemos. El Brayan, ya jetón, metía el aparato… ¡DEBAJO DE LA ALMOHADA!
“Para oír la alarma, jefe”, nos dijo con la voz temblorosa cuando lo entrevistamos afuera del hospital. ¡Pobre iluso! No sabía que estaba durmiendo con el enemigo, con una bomba de tiempo radiactiva pegada a la chompa.
LAS CONSECUENCIAS: ¡EL CEREBRO COMO HUEVO FRITO!
Aquí es donde la cosa se pone color de hormiga. El Brayan empezó a sentir cosas raras. Al principio, pensó que era la contaminación o el estrés de la deuda en Coppel.
Se despertaba más cansado de lo que se acostaba. Le zumbaban los oídos como si trajera un mariachi adentro. Tenía dolores de cabeza que ni el paracetamol de 500 forraba. Pero lo peor vino después: se le empezaron a olvidar las cosas. ¡Se le olvidó el NIP de la tarjeta de nómina, raza! Andaba zombie, pálido, con unas ojeras que le llegaban al suelo.
Su jefecita, doña Chona, preocupada porque su retoño ya no rendía igual, lo mandó a patadas al Simi. Pero el doctor de ahí, al verlo tan amolado, lo mandó directo a un especialista de verdad.
Le hicieron estudios. Le metieron la cabeza en una de esas máquinas raras que hacen ruido de lavadora vieja. Y cuando el neurólogo, el eminente Doctor Anastasio “El Cerebrito” Pérez, vio las radiografías… ¡CASI SE INFARTA AHÍ MISMO!
¡ALERTA MÁXIMA! LO QUE LOS MÉDICOS CALLAN
El Doctor Pérez nos recibió en su consultorio, todavía pálido del susto. Con las imágenes en mano (esas que el gobierno no quiere que veas), nos explicó la tragedia:
“Mire, joven periodista. Lo que le pasó al paciente Brayan es lo que yo llamo el ‘Síndrome del Microondas Nocturno’. ¿Ve esta mancha blanca aquí en el lóbulo temporal? Eso no es normal. Eso es tejido cerebral cocinado a fuego lento”.
¡NO MAMES! ¡Así como lo leen! Las ondas electromagnéticas, el Wi-Fi, los datos 5G del celular del Brayan, estando tan cerca de su cabeza durante 8 horas diarias, noche tras noche, estaban literalmente friéndole las neuronas.
El “Ver más” de la noticia viral era eso: “Estas son las consecuencias de dormir con… ¡TU MALDITO CELULAR BAJO LA ALMOHADA!”.
LA CONSPIRACIÓN DEL SILENCIO: NOS QUIEREN ZOMBIES
¿Por qué nadie nos dice esto? ¿Por qué las compañías telefónicas no ponen una calavera en la caja del iPhone? ¡Porque es negocio, papá! Nos quieren conectados 24/7, aunque eso signifique que terminemos babeando y sin poder sumar dos más dos.
Es una epidemia silenciosa. Millones de mexicanos se acuestan cada noche abrazados a su verdugo tecnológico, recibiendo radiación directa al coco mientras sueñan con ser influencers.
Las consecuencias a largo plazo son aterradoras, según el Dr. Pérez: desde insomnio crónico y ansiedad, hasta tumores cerebrales y esterilidad (¡aguas ahí abajo también, compas, no se lo guarden en la bolsa del pantalón!).
EL LLAMADO A LA ACCIÓN: ¡SALVA TU MATERIA GRIS!
Raza, esto no es juego. La historia del Brayan es una advertencia para todos. El chavo ahorita está en tratamiento, tomando vitaminas para la memoria y tiene prohibido acercarse a un celular a menos de dos metros. Su vida cambió por una maña tonta.
Así que, por el amor de Dios y por la salud de tu ardilla que todavía gira en la cabeza, ¡haz caso!
Esta noche, cuando te vayas a dormir, agarra ese aparato del demonio y aviéntalo lejos. Ponlo en el buró, en el piso, o mejor aún, ¡sácalo del cuarto! Cómprate un reloj despertador de esos de campanita que hacen un chingo de ruido, cuestan 50 pesos en el tianguis.
No seas parte de la estadística. No seas otro Brayan con el cerebro rostizado.
¡Comparte esta nota! Pásasela a tu tía la que vive en el WhatsApp, a tu primo el gamer que no suelta el control, a tu novia la tóxica que te revisa el cel en la madrugada. ¡Salva una vida, salva un cerebro!
La verdad ya está dicha. El “Ver más” ha sido revelado. Ahora depende de ti si quieres seguir durmiendo con el enemigo o despertar a la realidad. ¡Ponte trucha, mi buen! ¡Y buenas noches… pero lejos del celular!