Estas son las consecuencias de tener relaciones por… Ver más

¡ALERTA ROJA! ¡IMÁGENES FUERTES QUE TE QUITARÁN EL SUEÑO Y LAS GANAS! ¡EL HORROR TIENE CARA Y ESTÁ EN TU ESPALDA! DESCUBRE LA CRUDA VERDAD DETRÁS DE LA FOTO QUE ESTÁ ATERRANDO A TODO MÉXICO Y HACIENDO TEMBLAR A LOS “AVENTADOS”.
¡PAREN TODO LO QUE ESTÁN HACIENDO, RAZA! Agárrense de la silla, del escritorio o de la mano de su abuelita si es necesario, porque lo que están a punto de leer no es un chisme de lavadero cualquiera, ¡es una bomba de realidad que les va a explotar en la cara!
Si eres de los que piensa que “a mí no me pasa nada”, que “una vez no hace daño”, o que eres inmune a todo porque tomas vitaminas… ¡PREPÁRATE PARA TRAGARTE TUS PALABRAS!
La imagen que está circulando en las redes sociales como pólvora encendida, esa que te hicieron llegar por WhatsApp con un “¡No manches, mira esto güey!”, no es un montaje de película de terror. No es maquillaje de efectos especiales. ¡ES LA PURA Y ASQUEROSA REALIDAD!
LA IMAGEN DEL TERROR: UN MAPA DE DOLOR EN LA PIEL
Mírala bien. No apartes la vista, aunque te den náuseas. Ese pobre sujeto sentado en una camilla de hospital, con la espalda y los brazos tapizados de ronchas rojas, llagas vivas y erupciones que parecen cráteres volcánicos a punto de reventar… ¡podrías ser tú! Sí, tú, el que se cree muy salsas los fines de semana.
La foto viene acompañada de una frase incompleta que ha dejado a medio México con el Jesús en la boca y la curiosidad a mil por hora: “Estas son las consecuencias de tener relaciones por… Ver más”.
EL MISTERIO DEL “POR…”: LA CAJA DE PANDORA QUE NADIE QUERÍA ABRIR
¡Ay, dolor! ¡Ya sabemos por dónde va la cosa! Ese “por…” seguido de puntos suspensivos es el eufemismo más terrorífico del año. No necesitamos ser genios para entender que se refieren al “camino de terracería”, a “la puerta de atrás”, al “chiquito”. ¡Sí, señores! Estamos hablando de las consecuencias devastadoras de jugarle al vivo con el sexo anal sin protección.
El internet colapsó. Todos querían darle click al maldito “Ver más”, pero el miedo los paralizaba. ¿Qué podía ser tan horrible para dejar a alguien así? ¿Era una nueva superbacteria? ¿Una alergia mortal al látex? ¡NO! La verdad es mucho más vieja, mucho más cruel y está de regreso con una venganza brutal.
LA CRÓNICA DE UNA CALENTURA QUE TERMINÓ EN PESADILLA
Vamos a ponerle nombre al protagonista de esta tragedia para que te caiga el veinte. Llamémosle “Beto”. Beto era un chavo normal, chambeador, fiestero, de esos que pensaban que la vida es un carnaval y que el condón es “un estorbo que no deja sentir rico”. ¡Grave error, mi Beto!
Un sábado por la noche, después de unas cuantas chelas y con la calentura a todo lo que da, Beto conoció a alguien. La química fluyó, las miradas matadoras hicieron lo suyo y terminaron en un motel de paso. “Solo será esta vez”, pensó Beto. “Se ve una persona limpia, sana, qué puede pasar”. Y en el frenesí del momento, decidió aventarse “a capela”, sin gorrito, explorando territorios prohibidos por la puerta trasera.
¡Cinco minutos de placer, raza! ¡Cinco méndigos minutos que le desgraciaron la vida!
LA “GRAN IMITADORA” ATACA DE NUEVO: EL REGRESO TRIUNFAL DE LA SÍFILIS SECUNDARIA
Semanas después, cuando Beto ya ni se acordaba del nombre de su ligue de una noche, empezó el calvario. Primero, una pequeña úlcera que no dolía en una zona “allá abajo” que le daba pena revisarse. La ignoró. “Ha de ser un granito por el calor”, se dijo el muy ingenuo. La úlcera desapareció sola y Beto pensó: “¡Ya la libré!”.
¡Pero nel, pastel! El bicho solo se estaba reagrupando, agarrando fuerza, metiéndose en su sangre como un ejército invasor silencioso.
De repente, un día amaneció sintiéndose como si lo hubiera atropellado un camión de ruta. Fiebre, dolor de cuerpo, ganglios inflamados. Y entonces… ¡el horror! Empezaron a brotarle esas manchas. Primero en el pecho, luego en la espalda, en los brazos, ¡hasta en las palmas de las manos y las plantas de los pies!
Beto parecía un dálmata del infierno. No le picaba, pero verse al espejo era una tortura china. La vergüenza lo consumía. ¿Cómo iba a ir al doctor a enseñarle eso? ¿Qué le iba a decir a su familia, a su novia?
Lo que Beto tiene en esa foto, lo que lo tiene postrado en esa camilla azul de hospital, es la fase explosiva de la SÍFILIS SECUNDARIA. ¡Sí, güey, leíste bien! SÍFILIS. Esa enfermedad que pensábamos que era de la época de nuestros tatarabuelos, de los marineros de antaño. ¡Pues está de regreso y más brava que nunca!
Los doctores le llaman “La Gran Imitadora” porque se disfraza de muchas cosas: alergias, sarampión, psoriasis. Pero no te confundas, es una bacteria maldita llamada Treponema pallidum que se está dando un festín con tu cuerpo por dentro y por fuera.
EL ESCARMIENTO: ESTO NO SE CURA CON AGÜITA DE LIMÓN
Imagínate la escena: Beto en la consulta, con el doctor viéndolo con cara de “te lo dije”, mientras le explica que esas llagas en su espalda están llenas de bacterias vivas, altamente contagiosas. Que si no se atiende ya, la cosa puede escalar a la fase terciaria, donde el bicho te come el cerebro, te deja ciego, te destroza el corazón o te vuelve loco antes de matarte. ¡Qué pinche miedo!
Y todo por una noche de “aventura”, por no querer gastar 50 pesos en una caja de condones, por creerse invencible.
Esa espalda que ves ahí es el resultado de la ignorancia y la desidia. Es el mapa del tesoro del descuido. Y la cura, aunque existe (bendita penicilina inyectada en las nalgas que duele como el demonio), no borra el trauma, no borra la vergüenza y, a veces, no borra las cicatrices que quedan en la piel como recordatorio eterno de tu estupidez.
EL MENSAJE FINAL: ¡AGUAS, MI GENTE! NO JUEGUEN A LA RULETA RUSA CON SU CUERPO
La imagen viral no es para que te burles del pobre tipo. ¡Es para que te veas en ese espejo! Es un zape cósmico para que despiertes.
Tener relaciones “por…” donde tú quieras es tu decisión y muy tu gusto, ¡pero hazlo con responsabilidad, carajo! El sexo anal es de alto riesgo para la transmisión de estas cochinadas porque los tejidos son más delicados y se rompen fácil, abriéndole la puerta grande a los virus y bacterias.
La neta, ¿vale la pena arriesgar tu salud, tu paz mental y hasta tu vida por un rato de calentura? ¡Claro que no!
Así que ya lo saben, banda. Dejen de jugarle al vivo. Usen protección SIEMPRE, por delante y por detrás. Háganse pruebas regularmente, aunque crean que están “limpios”. Y la próxima vez que estén a punto de cometer una locura sin gorrito, acuérdense de la espalda de Beto, acuérdense de la sífilis renacida, y piensen si quieren ser el próximo meme trágico del internet.
¡Guerra avisada no mata soldado! ¡Cuídense, chavos, porque el bicho no perdona! Comparte esto con ese compa que necesita un baño de realidad urgente.