No te dejes engañar de los supermercados. Te estan vendiendo carne de…Ver más

¡ALERTA ROJA EN TU COCINA! ¡CUIDADO CON LO QUE PONES EN TU MESA! DESTAPAN EL FRAUDE MÁS ASQUEROSO DE LOS SUPERMERCADOS: TE ESTÁN VENDIENDO DESPERDICIO COMO SI FUERA CARNE DE PRIMERA. ¡REVISA TU REFRIGERADOR AHORA MISMO!
[CIUDAD DE MÉXICO – UNIDAD DE INVESTIGACIÓN AL CONSUMIDOR] – ¿Cuántas veces has ido al súper con la esperanza de estirar el gasto, buscando esa oferta en la carnicería para darle de comer a tu familia? Con la inflación por los cielos y el precio del kilo de bistec y de la pechuga de pollo alcanzando niveles de locura, todos buscamos una alternativa económica. Pero, ¡AGUAS! Porque esa búsqueda de “bueno, bonito y barato” te puede costar la salud y darte el asco de tu vida.
Una denuncia ciudadana ha explotado en las redes sociales y ha encendido las alarmas de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) y de miles de amas de casa que hoy se sienten traicionadas, estafadas y con el estómago revuelto. La imagen que encabeza esta nota no es de una película de terror, ni de un experimento fallido; es lo que una familia mexicana encontró en una charola de unicel, bellamente emplayada, bajo la etiqueta engañosa de “Surtido para Caldo” o “Menudencia Mixta”.
EL HALLAZGO QUE TE QUITA EL HAMBRE: ¿QUÉ DEMONIOS SON ESOS TUBOS?
Mire bien la fotografía que nos hicieron llegar. No, no son macarrones extraños, ni calamares, ni mucho menos una delicatessen exótica. Se trata de una pila de tejidos tubulares, de un color rosa pálido y blanquecino, con una textura que se adivina gomosa y cartilaginosa. Están cortados en trozos uniformes, mostrando un orificio central rodeado de una carne que no parece músculo, sino algo… diferente.
La víctima de este fraude, a quien llamaremos Doña “Chuy” para proteger su identidad (y su vergüenza por haber comprado esto), relata el momento del horror: “Fui al súper de la cadena grande, esa que tiene el logo rojo, buscando algo para hacerle un caldito a mi viejo que andaba crudo. Vi la charola barata, decían que era ‘retazo con hueso y pulpa’. Se veía limpia, bien acomodada. Pero cuando llegué a la casa y le quité el plástico… ¡Casi me guacareo ahí mismo!”.
Al abrir el paquete, el olor no era el de carne fresca. Era un olor ácido, metálico. Pero lo peor fue la textura. Al tocar esas piezas que se ven en la imagen, se dio cuenta de que eran duros, como mangueras de hule. “Eso no se ablanda ni en olla exprés por tres días”, comentó indignada.
LA OPINIÓN DEL EXPERTO: “ESO ES BASURA, ES LO QUE TIRAMOS AL SUELO EN EL RASTRO”
Para no quedarnos con la duda y no hablar por hablar, nuestro equipo de investigación llevó la fotografía y una muestra del “producto” a Don Anselmo, un carnicero de la vieja escuela con 40 años de experiencia en el Mercado de la Merced.
Cuando Don Anselmo vio la imagen de los trozos tubulares amontonados en la charola, su cara se transformó de curiosidad a repulsión absoluta. Escupió al suelo y dijo con voz grave:
“¡No me chingues! ¿Eso les están vendiendo a la gente? Mire joven, eso no es carne. Eso son tráqueas, esófagos y partes del aparato reproductor de la res o del cerdo, pero de la parte que se tira. En mis tiempos, eso se iba directo a la trituradora para hacer harina de hueso o comida para perros corrientita. Es puro cartílago y mucosa. No tiene valor nutricional, no tiene proteína buena. Es basura. Es lo que le sobra al animal después de que le sacan lo que sí vale”.
El carnicero explicó que, al cortar esas tráqueas en rodajas pequeñas, como se aprecia claramente en la evidencia, los supermercados intentan disfrazarlas de “tripitas” o de “nervio” para engañar al ojo inexperto. Pero la realidad es que te están vendiendo el ducto por donde respiraba el animal, lleno de quien sabe qué bacterias si no se lavó bien.
EL PELIGRO LATENTE: UNA BOMBA BACTERIOLÓGICA EN TU OLLA
Pero el asco no es el único problema. Consultamos al Dr. Felipe Morales, gastroenterólogo, y su veredicto fue aterrador. “Consumir este tipo de vísceras mal procesadas es un riesgo altísimo. Esas estructuras son conductos. Por ahí pasa aire, moco, o fluidos corporales. Si no tienen un proceso de limpieza industrial riguroso (que dudo que tengan, porque lo venden como retazo), pueden contener bacterias fecales, restos de alimento del animal o parásitos que se alojan en las mucosas”.
Imagina que pones eso a cocer. Crees que el calor mata todo, pero las toxinas se quedan en el caldo. Estás alimentando a tus hijos con un “caldo de cultivo” literal.
LA ESTRATEGIA MAQUIAVÉLICA DE LOS SUPERMERCADOS: LUCRO SOBRE DIGNIDAD
¿Por qué hacen esto? La respuesta es simple y dolorosa: DINERO. Los grandes corporativos saben que la crisis está dura. Saben que la gente busca precios bajos. Entonces, en lugar de tirar estos desperdicios, los empaquetan bonito, les ponen una etiqueta que dice “Oferta Especial” y te cobran 50 o 60 pesos por algo que debería ir a la basura.
Te están vendiendo gato por liebre, o mejor dicho, manguera por carne. Se aprovechan de la necesidad del pueblo mexicano. Ven esa charola llena de trozos pálidos y piensan: “Al fin que ni cuenta se dan, con harta salsa y limón todo sabe igual”. ¡Es una falta de respeto a nuestra mesa y a nuestra dignidad!
¡NO TE DEJES ENGAÑAR! ¿CÓMO IDENTIFICAR ESTA PORQUERÍA?
Para que no te pase lo que a Doña Chuy, aquí te dejamos las claves para identificar este fraude, basándonos en la imagen del delito:
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LA FORMA: Si ves que la “carne” tiene forma de tubo perfecto, con un agujero en medio y paredes gruesas y duras, ¡NO LA COMPRES! La carne real es fibra, músculo, no tubería.
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EL COLOR: Fíjate en el tono pálido, casi blanco-rosáceo de las piezas. La carne de res debe ser roja brillante; el cerdo, rosa intenso. Este color “lavado” indica cartílago o tejido conectivo sin sangre ni nutrientes.
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EL PRECIO: Si está demasiado barato para ser verdad, es porque no es verdad. Nadie te va a dar filete a precio de hueso.
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LA ETIQUETA: Desconfía de nombres genéricos como “Mix parrillero”, “Surtido especial” o “Retazo mixto” si no puedes ver claramente qué piezas son.
CONCLUSIÓN: ¡DIFUNDE Y DENUNCIA!
No podemos permitir que nos sigan viendo la cara. La próxima vez que vayas al súper, revisa bien lo que echas al carrito. Si ves una charola con estas “mangueras” asquerosas, tómale una foto, súbela a redes, etiqueta a la tienda y a la PROFECO.
La salud de tu familia no es un juego. No les des de comer desperdicio industrial disfrazado de cena. ¡Comparte esta nota con todas tus comadres, con tu familia, en el grupo de la escuela! Que todo México se entere de que nos quieren vender basura a precio de oro. ¡YA BASTA DE ABUSOS!