Encuentran a este j0ven sin v1da cerca de… Ver más

¡PÁRENLE A SUS ROTATIVAS, MI GENTE! ¡SUELTEN EL TACO, DEJEN DE SCROLLEAR EN TIKTOK Y AGÁRRENSE DE LA SILLA PORQUE ESTO NO ES UN SIMULACRO! LO QUE ESTÁN A PUNTO DE LEER LES VA A HELAR LA SANGRE Y LES VA A QUITAR LAS GANAS DE SALIR DE NOCHE.
TÍTULO EXPLOSIVO: ¡SE NOS ROMPIÓ EL CORAZÓN EN MIL PEDAZOS! EL FINAL MÁS CRUEL PARA EL “CHAVO DE LA SONRISA ETERNA”. SE DESTAPA LA CLOACA DEL HORROR DETRÁS DEL MISTERIOSO “…VER MÁS” QUE NOS TUVO AL BORDE DEL INFARTO. ¡NO FUE UN ASALTO CUALQUIERA, FUE UNA CITA CON LA HUESUDA EN EL LUGAR MÁS TENEBROSO DE LA CIUDAD!
SUBTÍTULO DE IMPACTO: ¿A ti también te vibró el celular a media noche con esa notificación incompleta que te paró el corazón? ¿Sentiste ese hueco en la panza al ver la foto de ese muchacho tan lleno de vida y leer las palabras censuradas “j0ven sin v1da”? ¡No estabas solo, valedor! Millones cayeron en la angustia del “…Ver más”. Pero tu servilleta, el intrépido reportero del barrio, se metió hasta las entrañas de la nota roja para traerte la neta del planeta, al chile y sin censura. Prepárate el bolillo pa’l susto, porque la verdad detrás de esa foto sonriente es una pesadilla urbana que nos puede pasar a cualquiera.
POR: EL “TUNDEMÁQUINAS” RAMÍREZ / CRÓNICA ROJA METROPOLITANA (DESDE EL LUGAR DONDE HASTA EL DIABLO PIDE PERMISO PARA ENTRAR).
CIUDAD DE LA FURIA (DONDE LOS SUEÑOS SE VUELVEN PESADILLAS EN UN PARPADEO).–
¡Qué tranza, mi banda mitotera y hoy, más que nunca, con el Jesús en la boca y el rosario en la mano!
Admítelo, carnal. Tú también lo viste. Estabas ahí, a punto de jetearte, cuando la pantalla de tu cel se iluminó con la cara de este compita. Barba cerrada, sonrisa de oreja a oreja, mirada de que no rompe un plato. Y abajo, el texto que nos dio el bajón de azúcar: “Encuentran a este j0ven sin v1da cerca de… Ver más”.
¡Ah, pinche “…Ver más”! ¡Esos tres puntitos suspensivos del mismísimo Diablo! Son la carnada perfecta para nuestra mente mexa, siempre pensando en la tragedia, siempre esperando el madrazo. ¿Cerca de dónde? ¿De su casa? ¿Del metro? ¿De un antro de mala muerte? La incertidumbre nos carcomía más que la inflación.
¿Quién era este morro? ¿Qué le pasó? ¿Por qué su sonrisa se apagó tan gacho? La raza en redes empezó a especular. “Seguro andaba en malos pasos”, decían los envidiosos de siempre. “Pobre chavo, se ve que era buen pedo”, decían las tías preocupadas.
Pero aquí, en su fuente de confianza, no nos andamos con chismes de lavadero. Decidimos que ya estuvo suave de vivir con la duda. Agarré mi chaleco (el de reportero, no el antibalas, aunque debí haberlo llevado), me encomendé a la Virgencita, y me lancé al epicentro del dolor para descubrir qué demonios había pasado.
¿Y qué encontramos, mi gente? ¡Agárrense, porque la realidad está más torcida que carretera de sierra!
EL PROTAGONISTA DE LA TRAGEDIA: ¿QUIÉN ERA EL “CHAVO DE LA SONRISA”?
Primero lo primero. Hay que ponerle nombre al dolor para que no sea solo una estadística más en este país de fosas. El joven de la foto, ese que nos sonreía ajeno a su destino fatal, se llamaba Roberto “Beto” Mondragón.
Beto no era ningún malandro, pa’ que se les quite la maña de juzgar. El Beto era un chavo de 24 años, estudiante de contaduría en la pública, de esos que se parten el lomo trabajando en un call center los fines de semana para ayudar a su jefecita con los gastos. Era el alma de las fiestas familiares, el que siempre traía un chiste malo en la punta de la lengua, el que soñaba con poner su propio despacho y sacar a su familia del barrio.
Su único “pecado”, si se le puede llamar así en esta selva de asfalto, fue confiar. Confiar en que la gente es buena. Confiar en que un “negocio fácil” en internet no tenía por qué terminar en sangre.
LA CITA A CIEGAS CON EL DESTINO: EL ENGAÑO MORTAL
Resulta que Beto llevaba meses ahorrando para comprarse una moto. Quería moverse más rápido a la facu y dejar de sufrir en el transporte público. Vio una oferta en Marketplace de Facebook: una moto casi nueva, a un precio que parecía un regalo de Dios.
¡ERROR GARRAFAL, MI RAZA! ¡CUANDO LA LIMOSNA ES GRANDE, HASTA EL SANTO DESCONFÍA!
El supuesto vendedor, un perfil falso con fotos robadas, lo citó para “mostrarle la nave y cerrar el trato”. ¿El lugar? Aquí es donde entra el misterio del “…Ver más”. No fue en un centro comercial, no fue afuera de un banco.
La cita fue ayer, martes, a las 7:00 de la noche, justo cuando el sol se esconde y las sombras de la ciudad se alargan y se vuelven peligrosas. Beto, emocionado y con el dinero de sus ahorros en la mochila, avisó en su casa: “Ahorita vengo, ma, voy por mi sueño”. Fueron las últimas palabras que su madre escuchó de él.
LA REVELACIÓN DEL “…VER MÁS”: ¡EL LUGAR MALDITO DONDE SE DETUVO EL TIEMPO!
Banda, el lugar donde encontraron a nuestro compa Beto es la clave de todo este horror. Es el dato que los medios fresas no se atrevían a poner completo por miedo a espantar a la audiencia.
El cuerpo sin vida de Beto fue localizado esta madrugada, tirado boca abajo, entre escombros, basura y el olvido de las autoridades, CERCA DEL CANAL DEL DESAGÜE, EN LOS LÍMITES INVISIBLES Y PELIGROSOS ENTRE LA GUSTAVO A. MADERO Y EL ESTADO DE MÉXICO.
¡Ahí mero! En esa tierra de nadie donde las lámparas no sirven, donde el olor a podrido te marea y donde los gritos de auxilio se los lleva el viento. Un lugar conocido por los policías como “tiradero de cuerpos” y por los vecinos como “la boca del lobo”.
LA CRÓNICA DEL HALLAZGO: UNA ESCENA DANTESCA
Fueron unos pepenadores los que dieron el aviso. A eso de las 5:00 AM, buscando entre la basura algo que vender, vieron unos tenis blancos nuevecitos que sobresalían de un montículo de tierra y cascajo. Eran los tenis que Beto se había puesto para ir a su cita.
Cuando llegaron las patrullas, con las torretas pintando de azul y rojo la oscuridad del canal, confirmaron la pesadilla.
La escena, mis valedores, era para chillar de pura rabia. Beto no tenía heridas de bala, ni puñaladas visibles a primera vista. Los peritos dicen, extraoficialmente, que fue un golpe seco en la nuca, a traición, lo que apagó su luz. Una ejecución cobarde por la espalda.
¿Y la mochila con los ahorros? ¡VOLÓ! ¿Y el celular? ¡DESAPARECIDO! ¿Y la moto “casi nueva”? ¡PURO CUENTO CHINO!
Se trató de una trampa mortal. Una “cama” perfectamente tendida por buitres que cazan en internet a gente honesta. Lo atrajeron con la promesa de un sueño y lo dejaron tirado como si no valiera nada en el lugar más inhóspito de la metrópoli.
EL DOLOR DE UNA MADRE: EL GRITO QUE RETUMBA EN EL BARRIO
Lo más gacho de esta chamba no es ver la sangre, es ver las lágrimas de los que se quedan. Cuando Doña Rosa, la mamá de Beto, llegó a reconocer el cuerpo al Semefo, su grito desgarrador se escuchó hasta la calle.
“¡Me mataron a mi niño! ¡Me lo robaron por unos cuantos pesos! ¡Malditos sean los que le apagaron su sonrisa!”, gritaba la señora, sostenida por vecinas que no sabían ni qué decirle para consolarla.
¿Cómo le explicas a una madre que su hijo, el buen estudiante, el trabajador, terminó sus días en un basurero clandestino por culpa de la ambición de unos desalmados?
LA MORALEJA SANGRIENTA: ¡DESPIERTA, MÉXICO, QUE NOS ESTÁN CAZANDO!
Ese titular viral, ese “Encuentran a este j0ven sin v1da cerca de… Ver más”, no era solo morbo barato, banda. Era una advertencia escrita con la sangre de un inocente.
Hoy, Beto Mondragón ya no sonríe. Hoy, una familia está rota para siempre. Hoy, la estadística criminal suma un número más que mañana será olvidado por el siguiente escándalo político.
Pero nosotros no olvidamos. Y te lo decimos a ti, que sigues buscando ofertas en internet, a ti que confías en desconocidos: ¡Ponte trucha, carnal! En esta ciudad, la ingenuidad se paga con la vida.
¿Vas a comprar o vender algo? ¡Hazlo en una plaza comercial, adentro de un banco, enfrente de un módulo de policía! ¡Nunca vayas solo! ¡Nunca vayas a lugares que no conoces y menos de noche!
La historia de Beto es un recordatorio brutal de que el peligro no solo está en el antro de mala muerte, sino en la palma de tu mano, en tu celular, disfrazado de “oportunidad única”.
Exigimos justicia para Beto, aunque sabemos que en este país la justicia es más lenta que el tráfico de viernes de quincena. Pero no nos vamos a callar.
¡SEGUIREMOS INFORMANDO DESDE LA TRINCHERA DEL DOLOR Y LA RABIA! ¡COMPARTE ESTA NOTA PARA QUE NADIE MÁS CAIGA EN LA TRAMPA! ¡QUÉ DIOS NOS AGARRE CONFESADOS Y CON LOS OJOS BIEN ABIERTOS!