Estas son las consecuencias de dormitar co… Ver más

¡PÁRENLE A SUS PRENSAS, MI RAZA! ¡SUELTEN EL TACO, DEJEN DE SCROLLEAR EN TIKTOK Y AGÁRRENSE DE LA SILLA PORQUE LO QUE ESTÁN A PUNTO DE LEER LES VA A VOLAR LA TAPA DE LOS SESOS Y LES VA A QUITAR LAS GANAS DE DORMIR HOY EN LA NOCHE!
TÍTULO EXPLOSIVO: ¡EL SUEÑO QUE SE VOLVIÓ UNA PESADILLA EN LLAMAS! SE DESTAPA LA CLOACA DEL HORROR COTIDIANO: LA VERDAD OCULTA Y CALCINADA TRAS EL MENSAJE VIRAL “ESTAS SON LAS CONSECUENCIAS DE DORMITAR CO…”. ¡NO ERA CON EL GATO, NO ERA CON EL CIGARRO! ¡ERA CON EL ASESINO SILENCIOSO QUE TE LLEVAS A LA CAMA TODAS LAS NOCHES Y QUE CASI MATA AL ‘BRAYAN’ EN UN INFIERNO DE PLÁSTICO DERRETIDO! ¡ENTÉRATE DE LA TRAGEDIA QUE LAS MARCAS DE TECNOLOGÍA NO QUIEREN QUE SEPAS!
SUBTÍTULO DE IMPACTO: ¿A ti también te vibró el celular a media noche con esa notificación incompleta que te heló la sangre y te despertó el morbo? ¿Sentiste ese hueco en la panza al leer “Estas son las consecuencias de dormitar co… Ver más” mientras tu celular ardía debajo de tu propia oreja? ¡No estabas loca, comadre! ¡No eras paranoico, compadre! Ese maldito tres puntos suspensivos era la antesala del mismísimo averno. Nos metimos hasta la sala de urgencias del Hospital de Xoco, sorteando guaruras y enfermeras enojadas, para traerte la neta del planeta, al chile pelón y sin censura. La historia de cómo un simple error, una costumbre que TÚ tienes, convirtió la recámara de un chavo trabajador en una sucursal del infierno. ¡Prepara el bolillo pa’l susto porque te vas a ir de espaldas!
POR: EL “TUNDEMÁQUINAS” RAMÍREZ / CRÓNICA ROJA URBANA Y TECNOLÓGICA (DESDE LA TRINCHERA DEL PELIGRO DIGITAL).
CIUDAD DE LA FURIA (DONDE SI TE DUERMES, TE CARGA EL PAYASO… LITERALMENTE).–
¡Qué tranza, mi banda mitotera y hoy, más que nunca, con el Jesús en la boca!
Si hace apenas unas horas sintieron que el alma se les escapaba del cuerpo, que la presión se les iba al suelo y que una vibra más pesada que una cruda de Tonayán en lunes por la mañana recorrió la recámara al ver esa notificación mocha en el “Feis”, no estaban alucinando. Fue el grito ahogado, el “¡Ay, güey!” colectivo de millones de mexicanos que viven pegados a la pantallita.
Ahí estaba, la frase incompleta, el anzuelo del Diablo digital, diseñada para picarnos la cresta: “Estas son las consecuencias de dormitar co… Ver más”.
¡Ay, nanita! ¿Qué significaba ese “co…”? ¿Con la vecina? ¿Con la estufa prendida? ¿Con el Brayan de la otra cuadra? ¡Mis polainas! La mente mexicana, siempre malpensada y catastrófica, empezó a tejer teorías más locas que una serie de narcos de bajo presupuesto.
Pero su seguro servidor, El Tundemáquinas Ramírez, que no le saca al parche ni aunque se caiga el cielo a pedazos, se sacrificó por ustedes. Me eché tres cafés cargados, me puse mi chaleco de reportero de guerra y le di clic a ese enlace prohibido que prometía revelar los secretos más oscuros de la noche chilanga.
¿Y qué encontramos, mi gente? ¡Agárrense de donde puedan, porque la verdad está más cabrona, más dolorosa y es más común de lo que se imaginan en sus peores pesadillas! No se trata de fantasmas, no se trata de amantes celosos. Se trata de la negligencia moderna, del peligro que compramos en el metro por veinte pesos.
LA CRÓNICA DEL ZAFARRANCHO ÍGNEO: LA NOCHE TRÁGICA DE “EL BRAYAN” DE IZTAPALAPA
Para que entiendan el calibre del madrazo, les voy a contar la triste pero real historia de Brayan Jonathan “N” (ya saben, pa’ proteger a la víctima y que no le caiga la ley), un chavo de 22 años, chambeador en una bodega de la Central de Abastos, que solo quería descansar sus huesos después de jalar doble turno.
Era martes en la madrugada. El Brayan llegó a su cantón, molido. Se aventó a la cama sin quitarse las botas, sacó su celular —un modelo de esos que ya tienen la pantalla estrellada como telaraña— y vio la temida notificación: “Batería baja: 3%”.
¿Qué hizo el Brayan? Lo que hacemos TODOS, mi raza. No se hagan los santos. Conectó el celular. Pero ojo al dato, aquí es donde la puerca tuerce el rabo. No usó el cargador original, ¡qué va! Usó ese cablecito de colores que compró en el vagón del metro por quince pesos, el que baila en el enchufe y saca chispitas si lo mueves mucho.
Y entonces, cometió el error fatal. El error que le costaría la mitad de la cara y la tranquilidad a su jefecita.
Se puso a ver videos, le ganó el sueño y… se quedó dormido. ¡PUM! Ahí está la clave del “dormitar co…”.
LA REVELACIÓN DEL “VER MÁS”: ¡DORMITAR CON EL CELULAR CARGANDO BAJO LA ALMOHADA!
¡ZAZ! ¡SE ARMÓ LA GORDA!
El celular, ese aparatito que tanto amamos, empezó a calentarse. El cargador pirata estaba metiendo voltaje a lo loco, sin control. La batería, ya hinchada por el mal uso, empezó a hervir por dentro. Y el Brayan, en el quinto sueño, lo había metido DEBAJO DE LA ALMOHADA.
¡No mames, Brayan! ¡Creaste un horno, papá! Sin ventilación, el calor se acumuló. La almohada de relleno sintético empezó a humear.
Eran las 3:33 AM, la hora del muerto, cuando sucedió el infierno.
Los vecinos dicen que no se escuchó una explosión como de tanque de gas, no. Fue un sonido sordo, como un “¡PUFF!” seguido de un siseo aterrador. Y luego, los gritos.
¡AAAAAAHHHHHHHHH!
Un grito desgarrador que despertó a media colonia. La batería de litio había reventado. Una llamarada química, azul y naranja, salió disparada directamente hacia la cara y el cuello del Brayan, que dormía plácidamente sobre la bomba de tiempo.
El plástico derretido del celular y la funda se le pegaron a la piel como chapopote hirviendo. La almohada y el colchón prendieron en segundos. El cuarto se llenó de un humo negro, tóxico, ese olor a químico quemado que se te mete en la nariz y no sale en una semana.
EL DESENLACE DANTESCO: CARRERAS, CUBETAZOS Y LA HUESUDA RONDANDO
La jefa del Brayan, Doña Chonita, entró al cuarto a cubetazos de agua, jugándose la vida, y logró sacar a su muchacho que estaba rodando en el piso, envuelto en llamas, tratando de quitarse el plástico hirviendo de la cara.
Llegamos al hospital justo cuando bajaban al Brayan de la ambulancia. ¡Híjole, mi gente! La imagen era para vomitar. No les voy a mentir. La mitad derecha de su rostro era una masa irreconocible de carne viva, quemaduras de segundo y tercer grado que le llegaban hasta el pecho. El olor a carne chamuscada inundaba la sala de espera. Doña Chonita estaba en el piso, desmayada del impacto.
Los doctores dicen que va a necesitar meses de cirugías, injertos de piel y quién sabe si recupere la vista de un ojo. Y todo por un sueñito, todo por un “ahorita lo desconecto”, todo por un cable de quince pesos.
LA MORALEJA SANGRIENTA: ¡DESPIERTA, MÉXICO, ANTES DE QUE TE QUEMES!
Ese titular viral, ese “Estas son las consecuencias de dormitar co… Ver más”, no era un juego, banda. Era una advertencia escrita con sangre y fuego.
Hoy, el Brayan está entubado, luchando por su vida, convertido en la estadística más dolorosa de la negligencia tecnológica.
Y tú, que estás leyendo esto en tu celular con el 10% de pila, a punto de irte a dormir, ¿qué vas a hacer? ¿Vas a seguir jugando a la ruleta rusa con tu almohada?
Ahí se los dejo de tarea, mis valedores. Tiren esos cargadores piratas a la basura, no sean codos. Y por lo que más quieran a su madrecita santa, ¡NUNCA DUERMAN CON EL CELULAR EN LA CAMA! Déjenlo en la mesa, lejos, que respire.
Porque la próxima vez, la notificación viral podría ser sobre TI, y el “…Ver más” podría ser la foto de tu cuarto hecho cenizas.
¡SEGUIREMOS INFORMANDO DESDE LA LÍNEA DE FUEGO! ¡COMPARTE ESTA NOTA ANTES DE QUE SE TE ACABE LA PILA Y COMETAS EL MISMO ERROR! ¡QUÉ DIOS NOS AGARRE CONFESADOS Y CON EL CELULAR DESCONECTADO!