No te dejes engañar. Te estan vendiendo carne con …ver más

No te dejes engañar. Te estan vendiendo carne con …ver más

 

¡PÁRENLE A SUS PRENSAS, MI RAZA! ¡SUELTEN ESE TACO INMEDIATAMENTE Y AGÁRRENSE DE DONDE PUEDAN PORQUE ESTO ESTÁ PARA VOMITAR DEL PURO CORAJE Y ASCO!

TÍTULO EXPLOSIVO: ¡ALERTA NACIONAL EN TU PLATO! ¡SE DESTAPA LA CLOACA MÁS ASQUEROSA DEL AÑO! TE ESTÁN VENDIENDO CARNE PODRIDA “MAQUILLADA” CON QUÍMICOS MORTALES. ¡ENTÉRATE AQUÍ DE LA VERDAD OCULTA TRAS EL MISTERIOSO “…VER MÁS” QUE NOS TIENE CON EL JESÚS EN LA BOCA! ¡NOS ESTÁN DANDO GATO POR LIEBRE, Y PODRIDO ADEMÁS!

SUBTÍTULO DE IMPACTO: ¿Creías que comías bistec de primera? ¡Ternurita! Prepárate el bolillo pa’l susto, porque la notificación viral que sacudió las redes sociales no era un chisme de lavadero. Es la realidad más cruda y fétida que amenaza la salud de tu familia. Nos metimos hasta la cocina del infierno para traerte la neta del planeta, al chile y sin censura.


POR: EL “SABUESO” RAMÍREZ / CRÓNICA ROJA URBANA Y GASTRONÓMICA.

¡Qué tranza, banda chilanga y de toda la República! Si hace rato les vibró el celular con una imagen que decía “No te dejes engañar. Te estan vendiendo carne con… ver más”, y sintieron un hueco en la panza, ¡pues agárrense, porque el hueco se va a hacer más grande cuando sepan la verdad!

Todos vimos esa alerta. Todos pensamos: “¿Con qué? ¿Con agua para que pese más? ¿Con clembuterol?”. ¡Ay, mis niños inocentes! Ojalá fuera solo eso. La realidad supera la ficción más puerca que se puedan imaginar. Ese maldito “…Ver más” escondía una verdad que las autoridades no querían que supieras para no armar un zafarrancho nacional, pero aquí en su diario de confianza no tenemos pelos en la lengua.

Su servilleta, “El Sabueso” Ramírez, arriesgando el pellejo y el estómago, se lanzó a investigar siguiendo el rastro de la carne sospechosamente barata que inunda los mercados populares y esas taquerías de “5 tacos por 20 pesos” que tanto nos gustan después de la peda.

LA RUTA DEL ASCO: CÓMO OPERA LA MAFIA DE LA CARNE ZOMBIE

Todo comenzó con un pitazo anónimo de un ex-trabajador de un rastro clandestino en las orillas del Estado de México, allá donde el viento da vuelta y la ley no entra. “Jefe”, me dijo el informante con la voz temblorosa, “la gente tiene que saber lo que se está tragando. No es res, a veces ni siquiera sabemos qué animal es, pero lo peor es cómo la ‘reviven'”.

¡Ay, nanita! Siguiendo las pistas, llegamos en la madrugada a una bodega sin número en una zona industrial abandonada. Desde tres cuadras antes, el olor te golpeaba la cara como una cachetada de suegra enojada. No era olor a rastro normal, ¡qué va! Olía a muerte, a podredumbre disfrazada con cloro y algo más fuerte, algo químico que picaba la nariz y hacía llorar los ojos.

Escondidos entre matorrales, vimos llegar camiones sin refrigeración a las 3 de la mañana. ¿Qué bajaban? ¡No me lo van a creer! Canales de carne que ya tenían un color entre verdoso y morado, piezas que en cualquier país civilizado irían directo al incinerador. Carne que, perdón por la expresión, ya estaba pidiendo esquina y oliendo a panteón.

EL “SECRETO” DEL …VER MÁS: ¡EL CÓCTEL DE LA MUERTE!

Aquí viene lo mero bueno, la revelación que te va a quitar el hambre por un mes. ¿Cómo hacen para que esa carne podrida llegue a tu carnicería viéndose rojita y fresca?

¡Ahí está el fraude, carnales! Los “carniceros del diablo”, como ya los apodamos en la redacción, tienen un proceso macabro. Vimos cómo metían esas piezas rancias en tambos gigantes llenos de un líquido burbujeante.

¿Qué era ese líquido? Según los análisis de laboratorio que mandamos a hacer de contrabando: una mezcla letal de SULFITO DE SODIO (para darle color rojo artificial), FORMALDEHÍDO (sí, el químico para embalsamar cadáveres en la morgue, ¡para que no huela a podrido!) y dosis masivas de ANTIBIÓTICOS para matar las bacterias que ya estaban haciendo fiesta en la carne.

¡No te están vendiendo carne fresca, te están vendiendo carne zombie embalsamada!

“Le llaman el ‘baño de la juventud'”, nos confesó un trabajador que logramos interceptar, que prefirió guardar el anonimato por miedo a que lo entambaran o algo peor. “Llega la carne que ya nadie quiso, la que lleva semanas en cámaras descompuestas, o la de animales que murieron enfermos. La meten en el ‘baño’ y en dos horas sale rosita, como si la vaca hubiera muerto ayer contenta. Pero por dentro… por dentro es pura toxina, jefe”.

¡GATO POR LIEBRE, Y CABALLO POR RES!

Pero esperen, que esto se pone peor. ¡El chisme está completo! El “…Ver más” también escondía otra verdad incómoda. ¿Recuerdan los rumores de que nos dan carne de caballo o hasta de perro en los tacos?

¡Pues agárrense! Durante el operativo encubierto, encontramos pieles apiladas en un rincón que, la neta, no parecían de vaca. Eran muy chicas. Y unas cabezas que definitivamente no hacían “muuu”. No podemos confirmar al cien por ciento sin pruebas de ADN, pero mi olfato de barrio me dice que muchos de esos “bisteces económicos” alguna vez relincharon o ladraron antes de llegar al sartén.

¡Qué poca madre de estos criminales sin escrúpulos! Se aprovechan de la necesidad de la gente, de la crisis, vendiendo veneno barato para llenarse los bolsillos mientras el pueblo se enferma.

VÍCTIMAS DEL ENGAÑO: EL PUEBLO PAGA LOS PLATOS ROTOS (Y LA DIARREA)

No solo es el asco, es el peligro real. Fuimos a las clínicas de salud cercanas a los mercados donde se surten estos productos. Las salas de espera estaban a reventar de gente con infecciones estomacales severas, intoxicaciones y ronchas raras.

Doña Chonita, una abuelita de la colonia Guerrero, nos contó su calvario mientras sostenía su suero: “Mijo, yo compré carne para la comida del domingo porque estaba de oferta, a mitad de precio. ¡Virgen Santísima! A las dos horas toda la familia estábamos peleándonos el baño. Sentí que se me salía el chamuco por la panza. El doctor dice que fue una bacteria muy fuerte. ¡Casi mato a mis nietos por ahorrarme unos pesos!”.

Historias como la de Doña Chonita se repiten por cientos. Gente hospitalizada por comer estas cochinadas “maquilladas”.

¡EXIGIMOS JUSTICIA Y CIERRE DE ESTOS ANTROS DE LA MUERTE!

La autoridad, como siempre, brillando por su ausencia o haciéndose de la vista gorda con una buena mordida. ¿Dónde están los inspectores de salubridad? ¿Dónde está la COFEPRIS? ¡Seguro tragando tacos en la esquina sin saber qué se meten!

Hacemos un llamado urgente, un grito desesperado desde las páginas de este diario: ¡CLAUSUREN ESOS RASTROS DE LA MUERTE! ¡SEAN SERIOS! No podemos permitir que sigan envenenando a la raza.

¿QUÉ HACER, MI GENTE? CONSEJOS DE SUPERVIVENCIA CARNÍVORA

Mientras la ley se pone las pilas (si es que se las pone), nos toca cuidarnos entre nosotros.

  1. ¡Aguas con el precio! Si el kilo de “bistec de primera” te cuesta menos que un paquete de chicles, ¡desconfía! Lo barato sale caro, y en este caso, sale en el hospital.

  2. El Olor No Miente: Si la carne huele demasiado a cloro, a medicina, o tiene un olor dulzón raro, ¡no la compres! La carne fresca debe oler a sangre fresca, punto.

  3. El Color Tramposo: Si ves que la carne tiene un color rojo chillante, casi fosforescente, y no se pone oscura con el paso de las horas, ¡cuidado! Está hasta las manitas de químicos. La carne real se oxida y cambia de color.

  4. La Textura: Si al tocarla se siente babosa o se deshace sola, ¡corre, Forrest, corre! Eso ya es cadáver en descomposición.

¡Ya están avisados, mis valedores! No se dejen engañar por ese “…Ver más”. La verdad duele y huele feo. Compartan esta información con toda la familia, con la tía del grupo de WhatsApp, con el compadre parrillero. ¡Que se sepa la verdad!

Seguiremos informando y vigilando, aunque nos amenacen estos mafiosos de la carne zombie. ¡Aquí no nos callamos! ¡Provecho… si es que todavía tienen hambre!