ULTIMA H0RA
capturan a la pareja que mat… Ver más

¡PÁRENLE A SUS PRENSAS, MI RAZA! ¡SUELTEN EL TACO, EL CHESCO Y AGÁRRENSE DE LA SILLA PORQUE LO QUE ESTÁN A PUNTO DE LEER LES VA A REVOLVER HASTA LA PRIMERA COMUNIÓN! ¡ESTO NO ES UN SIMULACRO, REPITO, NO ES UN SIMULACRO!
TÍTULO EXPLOSIVO: ¡SE DESTAPÓ LA CLOACA DEL INFIERNO EN LA CDMX! FINALMENTE CAE LA “PAREJA DIABÓLICA” QUE NOS HIZO TEMBLAR CON ESE MISTERIOSO “VER MÁS”. ¿A QUIÉN MATABAN? LA RESPUESTA ES UNA ABERRACIÓN QUE TE HARÁ VOMITAR TU CENA. ¡ENTÉRATE DE LA CRUDA Y ASQUEROSA VERDAD QUE LA TELEVISIÓN NO SE ATREVE A CONTARTE COMPLETA!
SUBTÍTULO DE IMPACTO: Todos vimos esa notificación maldita en el celular. “ULTIMA H0RA capturan a la pareja que mat…ver más”. El corazón se nos paró. ¿A quiénes? ¿Estudiantes? ¿Viejitos? ¡NO! La realidad supera la ficción más macabra de la nota roja. Prepárate, porque después de leer esta crónica del horror, te juramos por la Virgencita que jamás volverás a ver unos tacos de 5×30 con los mismos ojos. ¡La pesadilla culinaria de México se ha hecho realidad!
POR: EL “TUNDEMÁQUINAS” RAMÍREZ / CRÓNICA ROJA METROPOLITANA
CIUDAD DE MÉXICO (Y EL MIEDO QUE NO SE NOS QUITA).– ¡Ay, nanita! Mis valedores, si ustedes son de los que ayer por la tarde sintieron un escalofrío recorrerles el espinazo cuando vieron esa alerta noticiosa incompleta en su “Feis” o en X (antes Twitter, pa’ los nostálgicos), déjenme decirles que no fueron los únicos. Fue un momento de pánico colectivo, un “¿qué pachó?” que retumbó desde Iztapalapa hasta Polanco.
Ahí estaba el titular, rojo sangre, urgente, gritando peligro con ceros en lugar de “o” para burlar al algoritmo. Y esos tres puntos suspensivos, ese maldito “…ver más” que funciona como el gancho del Diablo para atrapar nuestro morbo nacional. Nuestra mente, siempre pensando en lo peor (porque vivimos en México mágico, ¿qué esperaban?), empezó a tejer teorías dignas de serie de narcos. ¿Será otra pareja de asesinos seriales como los de Ecatepec? ¿Narcos peleándose la plaza a plomazos?
Pero su seguro servidor, El Tundemáquinas Ramírez, arriesgando el pellejo y la salud mental, se metió hasta la cocina de la información, le dio clic a ese enlace prohibido y se fue al lugar de los hechos para traerles a ustedes la neta del planeta, al chile y sin censura. Y lo que encontramos, raza, ¡HÍJOLE! Lo que encontramos está más gacho que pegarle a una madre en su día.
La noticia completa no tiene que ver con cárteles de la droga de alto nivel, ni con pleitos políticos. Tiene que ver con algo sagrado para el mexicano, algo que nos define como nación: LA GARNACHA NOCTURNA.
La pareja capturada, esos hijos de la tiznada que ya están tras las rejas (y ojalá se pudran ahí), no mataban gente. ¡MATABAN A LOS LOMITOS Y MICHIS DEL BARRIO PARA VENDERLOS COMO “BARBACOA DE BORREGO” LOS FINES DE SEMANA!
¡Guácala! ¡No mames! ¡Qué pinche asco!
LA CRÓNICA DEL HORROR: CÓMO CAYERON “LOS TAQUEROS DEL DIABLO”
Todo comenzó en las entrañas de una colonia popular al norte de la ciudad, la famosísima “Bondojito Norte”, allá donde el viento da vuelta y los baches parecen cráteres lunares. Los vecinos llevaban meses notando algo raro en el ambiente.
“Mire joven”, nos contó Doña Chonita, una vecina valiente que fue clave en el operativo y que ahora está en terapia intensiva moral, mientras se persignaba con una mano temblorosa y sostenía un bolillo pal’ susto. “Desde hace meses se empezaron a desaparecer los animalitos de la cuadra. Primero fue el ‘Firulais’ de la esquina, un criollo bien noble; luego la ‘Pelusa’, la gatita siamesa de la señora de la estética. Pensamos que se los robaban para peleas o que se perdían, ¡pero nunca imaginamos que terminaban en un consomé!”.
La pareja en cuestión, Don Brayan “N” y Doña Kimberly “N” (nombres cambiados para no entorpecer la justicia, aunque ganas no faltan de quemarlos), parecían vecinos normales. Saludaban, iban al mercado, y los viernes por la noche montaban su puesto ambulante: “Tacos El Borrego Feliz”. ¡Qué ironía tan macabra!
Pero la gota que derramó el vaso fue el olor. No era olor a carne asada, mi gente. Era un tufo extraño, una mezcla nauseabunda de carne echada a perder, sangre rancia y un exceso sospechoso de penca de maguey y chiles secos para disfrazar el crimen culinario.
EL HALLAZGO DANTESCO: LA CASA DE LOS HORRORES VERSIÓN MEXA
La madrugada de ayer, una llamada anónima al 911 (dicen que fue la misma Doña Chonita harta del ladrido desesperado de un perro) alertó a “la tira”. Los policías llegaron, pensando que era un pleito de borrachos o violencia doméstica. ¡Pobres ilusos!
Al acercarse al zaguán de la casa de esta pareja, el olor los golpeó como patada de mula. Al forzar la entrada, los oficiales, curtidos en mil batallas contra el crimen chilango, casi devuelven el estómago ahí mismo.
El escenario era sacado de una película de terror gore de bajo presupuesto. No había muebles de sala. Había jaulas apiladas. Había herramientas que no eran precisamente para arreglar el coche. Y en el patio trasero, en unas tinas de plástico azules… ¡Ay, diosito! Había pieles. Pieles de perritos y gatitos de todos colores y tamaños, apiladas en un rincón como si fueran trapos sucios.
Y en la cocina, la “narco-cocina” del horror, unas ollas vaporeras gigantes hirviendo a todo lo que da, con una carne que definitivamente no hacía “bee bee”.
“¡AL SUELO, CABRONES! ¡SE LES ACABÓ EL NEGOCITO!”, gritó el comandante a cargo, desenfundando el arma mientras trataba de no respirar el aire putrefacto y se aguantaba las ganas de llorar de rabia.
LA CONFESIÓN CÍNICA: “LA GENTE NO NOTA LA DIFERENCIA CON SUFICIENTE SALSA BORRACHA”
Los detenidos, ahora apodados en el barrio como “El Mataperros” y “La Bruja del Adobo”, fueron sacados esposados. Y agárrense, porque no mostraron ni pizca de arrepentimiento. Iban con la cabeza en alto, cínicos los desgraciados.
Resulta que esta pareja de desalmados llevaba operando más de un año. Se dedicaban a “levantar” animalitos callejeros y hasta mascotas con dueño que se salían un momento a la calle.
¿Y saben qué es lo peor? ¿Saben qué es lo que me hierve la sangre? Que según la declaración inicial no oficial que se filtró por ahí, el tal Brayan dijo cínicamente cuando lo subían a la patrulla: “La neta, jefe, la raza es bien tragona y no pregunta. Con su limoncito, su cebolla y una salsa borracha bien picosa, nadie nota la diferencia. ¡Hasta nos felicitaban por el sabor ‘silvestre’ de la barbacoa!”.
¡Hijos de su re…púlsiva madre! ¡Qué poca abuela!
ZAFARRANCHO EN EL BARRIO: QUERÍAN LYNCHAMIENTO Y CON RAZÓN
Cuando se corrió la voz en la colonia de lo que realmente pasaba en esa casa del terror, se armó la gorda en serio. Cientos de vecinos enardecidos, algunos llorando porque reconocieron el collarcito de su perro desaparecido entre las evidencias que sacaban los peritos, rodearon la patrulla.
“¡Bájenlos! ¡Vamos a hacer tacos con ellos!”, gritaba la turba con palos, piedras y antorchas improvisadas. La policía tuvo que pedir refuerzos, llegaron los granaderos para sacar a los criminales antes de que la justicia del pueblo se aplicara al estilo Fuenteovejuna. Fue un caos total, gas lacrimógeno, mentadas de madre a la autoridad por no llegar antes, y un barrio unido por el dolor y la rabia de saber que sus fieles amigos terminaron en un plato desechable.
CONCLUSIÓN: MÉXICO ESTÁ DE LUTO, CON ASCO Y CON DESCONFIANZA
Ese “…ver más” que nos tuvo en vilo escondía la traición más grande a nuestra confianza y a seres inocentes que solo dan amor. Hoy, miles de capitalinos que alguna vez comieron en “El Borrego Feliz” se están haciendo un lavado de estómago mental y físico, preguntándose con terror: “¿Ese taco de nana y buche que me cené hace un mes… ladraba o maullaba?”.
La pareja ya cayó, sí, están en el Reclusorio Norte y en Santa Martha, pero el daño está hecho. Se rompió algo sagrado en el barrio. Ahora, cada vez que veamos un puesto de tacos nuevo con precios sospechosamente baratos, nos la vamos a pensar tres veces antes de pedir “cinco con todo”.
Desde esta trinchera de la información veraz y sangrienta, exigimos todo el peso de la ley para estos matarifes sin alma. ¡Que no salgan nunca! ¡Que se pudran en el bote!
Y ustedes, mi raza, cuiden mucho a sus lomitos, no los dejen salir solos y, por favor, por lo que más quieran, ¡fíjense bien dónde tragan! Porque en esta selva de asfalto, el diablo a veces se disfraza de taquero amable con una salsa muy picosa.
Seguiremos informando, si es que el asco nos permite seguir escribiendo. ¡Qué pinche coraje, me cae de madres!