La joven madre se nos acaba de ir, dejando una pequeña de 6 años huer…Ver mas

La joven madre se nos acaba de ir, dejando una pequeña de 6 años huer…Ver mas

 

¡PÁRENLE A SUS PRENSAS, MI RAZA! ¡SUELTEN EL TACO, EL CHESCO Y AGÁRRENSE DEL ASIENTO PORQUE LO QUE ESTÁN A PUNTO DE LEER LES VA A PARTIR EL ALMA EN MIL PEDAZOS! ESTO NO ES UN SIMULACRO, ES LA PURA Y CRUDA REALIDAD QUE NOS GOLPEA EN LA JETA OTRA VEZ EN ESTAS CALLES DE DIOS.

TÍTULO EXPLOSIVO: ¡EL CIELO LLORA SANGRE EN IZTAPALAPA! EL ÚLTIMO ADIÓS DE UNA MADRE CORAJE: LUPITA DIO LA VIDA POR SU PEQUEÑA ESTRELLITA ANTES DE QUE UN “JUNIOR” BORRACHO EN UN BMW LAS HICIERA PEDAZOS. ¡LA TRAGEDIA QUE TIENE A TODO MÉXICO CON EL NUDO EN LA GARGANTA Y PIDIENDO JUSTICIA A GRITOS!

SUBTÍTULO DE IMPACTO: Todos vimos esa notificación maldita en el celular. “La joven madre se nos acaba de ir, dejando una pequeña de 6 años huer…”. Se nos heló la sangre, ¿verdad? Ese maldito “…Ver más” escondía el dolor más profundo que una familia puede sentir. Hoy, una niña de seis añitos pregunta por qué su mami no despierta, mientras un cobarde con dinero intenta comprar su libertad. ¡Entérate de la crónica roja que sacudió la capital!


POR: EL “TUNDEMÁQUINAS” RAMÍREZ / CRÓNICA ROJA METROPOLITANA DESDE EL ASFALTO QUE HUELE A TRISTEZA Y PÓLVORA.

CIUDAD DE LA FURIA (DONDE LOS ÁNGELES VUELAN TEMPRANO).–

¡Ay, nanita! Mis queridos valedores, compadres del morbo necesario y buscadores de la verdad sin filtro. Si ustedes son de los que ayer por la tarde sintieron un escalofrío recorrerles el espinazo cuando vieron esa alerta noticiosa incompleta en el “Feis”, déjenme decirles que no fueron los únicos. Fue un momento de pánico colectivo, un presentimiento gacho que retumbó en el corazón del barrio.

Ahí estaba el titular, rojo sangre, urgente, gritando peligro. Y esos tres puntos suspensivos, ese maldito “…Ver más” que funciona como el gancho del Diablo para asomarnos al abismo. Pero su seguro servidor, El Tundemáquinas Ramírez, arriesgando el pellejo y la salud mental, se lanzó al lugar de los hechos, ahí donde la Calzada Ermita Iztapalapa se convierte en una pista de carreras para los imprudentes, para traerles a ustedes la neta del planeta.

Y lo que encontramos, raza, ¡HÍJOLE! Lo que encontramos está más gacho que pegarle a una madre en su día. La historia detrás del clickbait es un verdadero drama que pide a gritos que no se quede en la impunidad.

¿QUIÉN ERA EL ÁNGEL QUE SE NOS FUE? LA LUCHA DIARIA DE LUPITA

Para entender el tamaño del boquete que esta tragedia deja, hay que conocer a la víctima. No era una estadística más, ¡qué va! Hablamos de María Guadalupe “Lupita” Sánchez, una morrita de apenas 24 años, pero con la fuerza de un roble. Madre soltera, de esas leonas que se parten el lomo de sol a sol para que a su cachorra no le falte el pan en la mesa.

Lupita vendía tamales y atole todas las mañanas afuera de una escuela primaria. “La de los tamales ricos”, le decían los vecinos. Siempre con una sonrisa, aunque por dentro cargara con el cansancio de pararse a las 3 de la mañana a cocinar. Todo lo hacía por su motor, su razón de ser: la pequeña Estrellita, de 6 añitos, una niña con ojos de capulín que era la adoración de su madre.

Su sueño era simple, mi gente: juntar para los útiles escolares, pagar la renta del cuartito donde vivían y, si Dios quería, ahorrar para poner un localito formal. Pero la Huesuda, esa que no respeta edades ni sueños, tenía otros planes macabros.

EL ZAFARRANCHO: CUANDO EL INFIERNO BAJÓ EN CUATRO RUEDAS

Eran las 7:30 de la noche de ayer, jueves. Lupita y Estrellita ya iban de regreso a su cantón después de una jornada larga. Iban caminando por la banqueta, cansadas pero contentas porque ya casi era hora de cenar y ver la tele juntas.

Testigos —la doñita de la tienda que todo lo ve, y el taxista que se la sabe de todas, todas— aseguran que el ambiente estaba tranquilo. De repente, el silencio se rompió con el rugido de un motor que no pertenece a estas calles de baches y micros.

Un BMW color negro mate, de esos que cuestan lo que tú y yo no vamos a ganar en diez vidas, apareció de la nada. Venía “tendido como bandido”, zigzagueando, comiéndose el carril confinado y saltándose los semáforos en rojo como si fueran adornos de Navidad.

Adentro, el conductor, un sujeto de unos 22 años al que en el barrio ya identificaron como “El Richie”, hijo de un papi pudiente de la zona de Polanco. Iba, según reportes extraoficiales (porque la tira siempre quiere tapar el sol con un dedo), hasta las chanclas de borracho, y quién sabe qué otras cochinadas se había metido.

El carro perdió el control. Fue cosa de segundos, mi raza. El bólido de lujo se subió a la banqueta justo donde iban Lupita y su niña.

EL ÚLTIMO ACTO DE AMOR: MADRE SOLO HAY UNA

Aquí es donde la historia te enchona la piel y te hace chillar. Los que vieron todo dicen que Lupita no pensó en correr. ¡No señor! Su instinto de madre fue más rápido que el mismísimo rayo.

Al ver que el monstruo de metal se les venía encima, Lupita agarró a Estrellita y la empujó con todas sus fuerzas hacia un zaguán metido, sacándola de la trayectoria mortal.

¡PUM! El sonido fue seco, terrible, como si se rompiera el mundo.

El BMW impactó de lleno a Lupita. No hubo oportunidad, no hubo milagro. Su cuerpo joven voló varios metros hasta quedar inerte sobre el asfalto frío, mientras su carrito de tamales quedaba hecho añicos, esparciendo la masa y las hojas de maíz como confeti trágico de una fiesta a la que nadie quiso ir.

LA ESCENA DANTESCO: LLANTO, SANGRE Y UN COBARDE INTENTANDO HUIR

Lo que siguió fue el caos absoluto. La pequeña Estrellita, salvada por el empujón de su madre, se levantó raspada y aturdida. Al ver a su mamá tirada, corrió hacia ella gritando: “¡Mami! ¡Levántate mami, ya vámonos!”. Esos gritos, compadres, esos gritos de inocencia rota, le partieron el alma a toda la colonia que ya empezaba a salir de sus casas al oír el madrazo.

El tal “Richie”, el junior asesino, intentó darse a la fuga. Quiso echar reversa con el coche destrozado del frente, pero la gente del barrio se le fue encima. “¡De aquí no te vas, hijo de tu puta madre!”, le gritaban los vecinos enardecidos. ¡Se armó la gorda! Estuvieron a punto de lincharlo ahí mismo, a puros golpes de rabia y dolor.

Llegaron las patrullas y, como siempre, primero protegieron al del carro caro antes de ver a la víctima. El tipo salió “charoleando”, diciendo que no sabían con quién se metían, que su papá les iba a armar un pedo. ¡Qué poca madre!

EL DESENLACE QUE NOS DEJÓ HUÉRFANOS A TODOS

Cuando llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, esos héroes sin capa, ya no había nada que hacer por Lupita. La joven madre, la guerrera de los tamales, había dado su último suspiro en el asfalto, con la mirada perdida hacia donde estaba su hija a salvo.

Se nos fue Lupita, mi raza. Se nos fue a los 24 años, víctima de la imprudencia y la prepotencia de quien cree que el dinero compra la impunidad.

Y ahí quedó Estrellita. Sentada en la banqueta, abrazada por una vecina, sin entender por qué se llevaban a su mami tapada con una sábana blanca. Huérfana a los seis años.

El “Ver más” de esa noticia escondía este infierno. Escondía el fin de una familia y el inicio de un calvario para una abuela que ahora tendrá que hacerse cargo de la pequeña, con el corazón destrozado.

EL CIERRE: ¡EXIGIMOS JUSTICIA, CARAJO!

Hoy Iztapalapa no duerme. Hoy México está de luto. No podemos permitir que esto sea solo una nota roja más que mañana se olvida con el nuevo escándalo de algún político.

El tal “Richie” ya está en el MP, pero sus abogados caros ya están moviendo sus influencias para sacarlo bajo fianza, alegando “homicidio culposo”. ¡NO MAMES! ¡Eso fue un asesinato!

Desde esta trinchera exigimos que no haya carpetazo. ¡Que pague el que tenga que pagar! Que el peso de la ley caiga sobre ese irresponsable. Por Lupita, por Estrellita, y por todas las madres que salen a partirse el alma y no regresan a casa.

Descansa en paz, Lupita, madre heroína. Tu sacrificio no será en vano, porque el barrio no olvida y el barrio está muy, pero muy encabronado.

¡SEGUIREMOS INFORMANDO Y NO NOS VAMOS A CALLAR HASTA VER AL CULPABLE TRAS LAS REJAS! ¡CAMBIO Y FUERA, Y QUE DIOS NOS AGARRE CONFESADOS!