Acaban de encontrar una Muj3r MU3T4 en plena via publica y lo peor es que… Ver más

Acaban de encontrar una Muj3r MU3T4 en plena via publica y lo peor es que… Ver más

 

¡PÁRENLE A SUS ROTATIVAS Y AGÁRRENSE DEL ASIENTO, MI RAZA! PORQUE LA HISTORIA QUE LES TRAEMOS HOY ESTÁ MÁS CRUDA QUE UNA RESACA DE LUNES Y MÁS RETORCIDA QUE UN CAMINO DE SIERRA. ESTO NO ES UN SIMULACRO, ES LA PURA Y SANGRIENTA VERDAD QUE NOS ESTÁ SACUDIENDO A TODOS EN ESTA SELVA DE ASFALTO.

TÍTULO EXPLOSIVO: ¡EL HORROR TIENE CÓDIGO POSTAL Y HUELE A AZUFRE! SE DESTAPA LA CLOACA DETRÁS DEL TITULAR QUE NOS HELÓ LA SANGRE EN EL CELULAR: “ACABAN DE ENCONTRAR UNA MUJ3R MU3T4 EN PLENA VÍA PÚBLICA Y LO PEOR ES QUE…”. ¡LA VERDAD OCULTA DETRÁS DE ESTOS PUNTOS SUSPENSIVOS TE VA A REVOLVER EL ESTÓMAGO Y TE HARÁ HERVIR LA SANGRE DE CORAJE! ¡ENTÉRATE AQUÍ DE LO QUE LOS MEDIOS “FIFÍS” NO SE ATREVEN A CONTARTE CON PELOS Y SEÑALES!

SUBTÍTULO DE IMPACTO: Todos vimos esa notificación maldita. El corazón se nos paró en seco. ¿Quién era? ¿Qué le pasó? Y ese maldito “lo peor es que…” nos dejó con el alma en un hilo. ¡NO, SEÑORES! La realidad supera la ficción más macabra de cualquier narcoserie de Netflix. En una calle olvidada de Dios, donde la ley es un mito urbano, la muerte vino vestida de gala y con un mensaje aterrador. Prepara el bolillo pa’l susto porque esta crónica roja está que arde y no es apta para cardíacos.


POR: EL “TUNDEMÁQUINAS” RAMÍREZ / CRÓNICA ROJA METROPOLITANA DESDE EL MERO BARRIO

CIUDAD DE LA FURIA (DONDE EL DIABLO ANDA SUELTO Y SIN CORREA).–

¡Ay, nanita! Mis queridos valedores del morbo y buscadores de la verdad sin censura. Si ustedes son de los que hace rato sintieron un hueco frío en la panza, una especie de premonición gacha al ver circular esa alerta noticiosa en sus pantallas con la imagen de la patrulla y la cinta amarilla, déjenme decirles que no fueron los únicos. No fue una pesadilla, fue el México real, ese que duele y sangra, tocando a su puerta digital.

El chisme, la angustia y el miedo corrieron como pólvora encendida en los grupos de WhatsApp de la familia, en el “Feis” y hasta en el X (antes Twitter, pa’ los nostálgicos). Todo mundo preguntaba con el Jesús en la boca, tragando saliva grueso: “¿Qué pex con esa nota? ¿Dónde fue? ¿Ya valió barriga señor verga?”.

La imagen del titular era simple pero demoledora, un gancho directo al hígado del morbo nacional: una escena del crimen borrosa, letras rojas gritando peligro, y la sentencia incompleta que funciona como el anzuelo perfecto del Diablo: “Acaban de encontrar una Muj3r MU3T4 en plena via publica y lo peor es que… Ver más”.

Ese maldito “Ver más”. Ese pequeño botón azul se convirtió en la puerta de entrada al infierno mismo que vivimos. Nosotros, los de la Crónica Roja, que no le sacamos al parche y nos metemos hasta donde topa la noticia aunque huela a rayos, nos lanzamos al lugar de los hechos. Investigamos a fondo, removimos cielo, mar y tierra para traerles la neta del planeta. Y agárrense, banda, porque si pensaban que esto era otro feminicidio más para la triste estadística (que ya de por sí es una tragedia), están muy, pero muy equivocados. La cosa está mucho más densa, macabra y tiene a la policía rascándose la cabeza.

EL ESCENARIO DANTESCO: DONDE EL VIENTO HUELE A MUERTE Y MISTERIO

Para entender la magnitud del horror, hay que situarnos en el lugar. Fue en una de esas colonias bravas donde hasta el GPS te dice “ahí no entro, carnal”. Una callejuela mal iluminada en los límites de la Doctores y la Buenos Aires, donde las ratas parecen gatos y los gatos parecen tigres.

Eran las primeras horas del día, la “hora del diablo”, las 3:33 de la madrugada, cuando el frío calaba hasta los huesos. El aire ahí pesa. Don Gregorio, un velador nocturno que ya ha visto de todo y que se la vive con su cafecito con piquete pa’ aguantar el turno, fue el salado que se topó con la escena.

“Mire, jefe”, nos contó Don Goyo, todavía temblando y fumándose un cigarro sin filtro pa’ calmar los nervios que le bailaban en el cuerpo. “Yo pensé que era un bulto de basura, o alguna borrachita que se quedó dormida la mona. Pero cuando alumbré con mi linterna… ¡Ay, Virgencita de Guadalupe! Casi me da el patatús ahí mismo”.

El cuerpo estaba ahí, tirado a media banqueta, como un muñeco roto abandonado por un niño cruel. Pero no era cualquier cuerpo.

EL ZAFARRANCHO: LLEGAN LOS AZULES Y SE CONFIRMA LA PESADILLA

En cuestión de minutos, después de la llamada temblorosa de Don Goyo al 911, aquello se volvió un circo. Llegaron las patrullas con las torretas prendidas, pintando de azul y rojo las fachadas despintadas de las vecindades. Llegaron los paramédicos solo para confirmar lo obvio: la Huesuda ya había hecho su chamba. Y al final, como siempre tarde pero seguros, llegaron los peritos de la Fiscalía, esos que se visten de blanco como astronautas pa’ no mancharse de la realidad.

Acordonaron la zona con kilómetros de esa cinta amarilla que dice “PRECAUCIÓN”, como si eso sirviera de algo pa’ detener el chisme. Los vecinos, que tienen el sueño ligero cuando hay argüende, ya estaban ahí, en pijama y chanclas, detrás de la línea, con los celulares en alto, transmitiendo en vivo. ¡Qué pinche afán de grabar la desgracia ajena, me cae!

Pero entonces, cuando los peritos empezaron a tomar fotos y a mover el cuerpo, se destapó la verdadera razón de ese titular clickbaitero.

LA CRUDA VERDAD DETRÁS DEL “VER MÁS”: EL DETALLE QUE NO TE DEJARÁ DORMIR

Agárrense fuerte, raza. Siéntense si están parados.

Lo peor no fue encontrarla muerta. Lo peor, lo que tiene a los policías más curtidos persignándose y a las vecinas rezando el rosario a gritos, es CÓMO la encontraron.

La mujer, una joven de no más de 25 años, hermosa a pesar de la palidez de la muerte, no estaba vestida con ropa de calle. ¡ESTABA VESTIDA DE NOVIA!

Así como lo leen. Un vestido blanco, ampón, de encaje fino, digno de una princesa, pero ahora manchado por el asfalto sucio y la sangre seca. Llevaba el velo puesto, cubriéndole la cara como si estuviera a punto de entrar a la iglesia, y un ramo de rosas rojas, ya marchitas, apretado en sus manos frías y tiesas.

Pero espérense, que eso no es todo. Aquí viene el verdadero “plot twist” macabro.

Al levantar el ramo para revisar sus manos, los peritos encontraron algo que les heló la sangre. Debajo de las flores, la “Novia Cadáver” (como ya la bautizaron en el barrio) no tenía un anillo de compromiso. Tenía aferrada, con una fuerza sobrenatural, una pequeña figura de San Antonio… pero estaba de cabeza, amarrada con un listón negro y con alfileres clavados en los ojos de la figura.

¡NO MAMES! El murmullo entre la gente se convirtió en grito. “¡Es brujería!”, gritó Doña Chonita, la santera del edificio de enfrente. “¡Eso es un trabajo negro muy pesado, un amarre que salió mal o una venganza del más allá!”.

MÉXICO ESTÁ DE LUTO Y CON LOS PELOS DE PUNTA

El barrio está caliente y paranoico. La noticia ha caído como bomba atómica. ¿Quién era esta novia que nunca llegó al altar? ¿La dejaron plantada y se quitó la vida? ¿O fue el novio quien la despachó antes de dar el “sí”? ¿Qué onda con el santo de cabeza?

Las teorías de conspiración están a todo lo que dan. Que si era la amante de un narco pesado que se quiso pasar de lista. Que si fue víctima de una secta satánica que opera en la zona. Que si es la nueva “Llorona” que viene a espantar a los infieles.

Hasta el cierre de esta edición sangrienta, la “Novia del Callejón” sigue en calidad de desconocida en la morgue fría. “N.N.” le pusieron en la etiqueta del dedo del pie. Nadie ha ido a reclamarla. Quizás su familia piensa que se fugó con el novio, sin saber que su luna de miel fue directa al panteón.

LA MORALEJA SANGRIENTA: ¡ABRAN LOS OJOS, MI GENTE!

Esta historia no es solo para alimentar el morbo. Es una cachetada de realidad que nos recuerda que en esta ciudad, los cuentos de hadas a menudo terminan en nota roja.

Ese “Ver más” que te apareció en el celular es el abismo al que nos estamos asomando todos los días. Un abismo donde el amor, la brujería, la violencia y la muerte se mezclan en un cóctel tóxico.

Desde esta trinchera periodística, manchada de tinta y café frío, le exigimos a las autoridades que dejen de hacerse güeyes y resuelvan este misterio. ¡Queremos saber quién mató a la novia! ¡Queremos saber qué significa ese santo negro!

Y a ustedes, mis lectores, ¡cuídense mucho! El amor duele, pero no debería matar. Fíjense bien con quién se meten, no anden haciendo amarres raros y, por favor, si ven algo raro en la calle, no se hagan los valientes y llamen a la tira.

Seguiremos informando sobre este caso que nos ha dejado con el alma en un hilo y los pelos de punta. ¡Cambio y fuera, raza! Y que Dios nos agarre confesados esta noche, porque la Novia anda suelta.