Localizan en bolsas negras el cue… Ver más

¡EL HORROR TIENE CÓDIGO POSTAL! ¡AMANECER DE PESADILLA EN EL BARRIO! LOCALIZAN EN BOLSAS NEGRAS EL CUE… ¡LA VERDAD QUE TE HELARÁ LA SANGRE!
¡PAREN LAS PRENSAS Y SUELTEN EL CAFÉ! LA NOTICIA QUE NADIE QUERÍA LEER PERO QUE TODOS TEMÍAMOS. EL DIABLO ANDUVO SUELTO EN LA MADRUGADA Y DEJÓ SU MACABRO REGALO EN LA BANQUETA.
[REDACCIÓN/LA NOTA ROJA AL MOMENTO]
¡Raza, agárrense de donde puedan y persígnense tres veces porque lo que les vamos a contar hoy está más feo que pegarle a Dios en Viernes Santo! Si ustedes fueron de los que vieron esa notificación en el celular, ese titular cortado que decía “Localizan en bolsas negras el cue… Ver más”, y sintieron un hueco frío en la panza, prepárense. Porque nosotros sí le dimos clic, nosotros sí nos metimos al fango de la realidad para traerles la neta del planeta, por más cruda y dolorosa que sea.
El “Ver más” que hoy despertó a México esconde una tragedia que huele a muerte, a pólvora y a la podredumbre que carcome nuestras calles. ¡Ya estuvo suave, carajo!
CRÓNICA DE UN HALLAZGO DANTESCO: EL TUFO DE LA MUERTE
Todo comenzó cuando el sol apenas intentaba despuntar entre la nata de smog de esta selva de asfalto. Eran eso de las 6:00 de la mañana en la colonia “El Olvido” (nombre cambiado porque la neta, ya cualquier colonia es zona de guerra). Doña Chonita, la señora que vende tamales en la esquina y que se levanta antes que las gallinas, fue la primera en toparse con el horror.
Según nos contó, todavía temblando y con el rebozo apretado al pecho, iba jalando su carrito de atole cuando el olfato le dio la primera alerta. “No era olor a perro muerto, joven”, nos dijo con los ojos vidriosos. “Era ese olorcito dulzón y penetrante que uno ya reconoce, desgraciadamente. El olor de la huesuda cuando anda chambeando horas extras”.
Ahí, en un terreno baldío que sirve de basurero clandestino entre la calle Amapola y Cerrada de las Ánimas, estaban. Tres bultos. Tres bolsas de basura jumbo, de esas negras y resistentes, amarradas con cinta canela industrial a lo bestia, como si quisieran contener al mismo demonio ahí dentro.
Pero lo que heló la sangre de Doña Chonita no fueron las bolsas en sí. Fue el líquido oscuro y espeso que escurría de una de ellas, formando un charco macabro en la terracería, y la nube de moscas panteoneras que zumbaban como anunciando el festín.
LA ZONA CERO DEL TERROR: LLEGAN LOS “AZULES” Y EL CIRCO ARMA
La llamada al 911 desató el zafarrancho. En cuestión de minutos, el silencio de la mañana se rompió con el aullido de las sirenas. Llegaron primero los municipales, los “azules”, que con caras largas y armas desenfundadas acordonaron la zona con esa cinta amarilla maldita que dice “PRECAUCIÓN – ESCENA DEL CRIMEN”, esa cinta que ya parece decoración permanente en nuestro país.
El barrio despertó de golpe. Las vecinas salieron en bata, los señores con la caguama banquetera (aunque fuera temprano pal’ susto), y los niños curiosos que deberían estar camino a la escuela se asomaban entre las piernas de los adultos. El morbo, paisanos, ese deporte nacional, estaba a todo lo que daba.
¿Qué había en las bolsas? El rumor corrió más rápido que la pólvora. “Dicen que es ‘El Brayan’, el que le debía lana al connecte”, decía uno. “No, dicen que es una morra, que se veía pelo largo salir de una bolsa”, decía otra. La incertidumbre era una losa pesada en el ambiente.
LLEGA LA “CAMIONETA DE LAS CARNES FRÍAS”: EL SEMEFO EN ACCIÓN
La tensión subió de nivel cuando arribó la temida camioneta blanca del Servicio Médico Forense (SEMEFO). Los peritos, enfundados en sus trajes blancos tipo astronauta, bajaron con cara de “otra vez lo mismo”. Nadie quiere su chamba, la neta.
Comenzaron a tomar fotos, a medir, a levantar casquillos (porque claro, también les dieron plomo antes de embolsarlos). Y entonces, llegó el momento de mover los bultos. El olor se hizo insoportable cuando intentaron levantar la primera bolsa y esta, por el peso y la descomposición, casi se rompe.
¡Ay, nanita! Lo que se alcanzó a ver no es apto para cardíacos. No era un cuerpo completo, mi gente. La saña con la que actuaron estos carniceros no tiene nombre. Los reportes preliminares, esos que nos filtran nuestros “pájaros en el alambre” desde la fiscalía, indican que los restos estaban… “fragmentados”. ¡Los hicieron pedacitos! ¡Qué clase de bestia hace eso!
LA TRISTE VERDAD DETRÁS DEL CLICKBAIT: ¿QUIÉNES ERAN?
Aquí viene la parte que más duele. Porque esas bolsas no contenían basura, contenían sueños rotos, contenían a hijos, hermanos, padres.
Aunque la autoridad, como siempre, sale con su “se están realizando las pruebas de ADN para la plena identificación”, en el barrio las noticias vuelan. Desde anoche, en redes sociales, circulaban las fotos de dos jóvenes desaparecidos en la colonia vecina.
Se teme, y ojalá nos equivoquemos, que el contenido de esas bolsas negras sea el desenlace fatal de la búsqueda de Lupita “N”, de 22 años, y su novio, Rogelio “N”, de 25. Desaparecieron el sábado después de ir a una tocada sonidera. Su único pecado: estar en el lugar equivocado o mirar feo a la persona equivocada.
Las madres de los jóvenes llegaron al lugar del hallazgo. Sus gritos… ¡Ay, Dios! Sus gritos desgarradores al ver las bolsas rompieron el alma de hasta el policía más curtido. “¡Déjenme ver si es mi hijo! ¡Díganme que no es él!”, suplicaba una señora, detenida por la valla humana de granaderos. Es el dolor de una madre mexicana que se repite en bucle día tras día.
AJUSTE DE CUENTAS: LA VIEJA CONFIABLE DE LA POLICÍA
¿Y qué dice la autoridad? Lo de siempre. El clásico “carpetazo” exprés. Antes de siquiera investigar, el comandante a cargo ya estaba declarando a los medios que “todo apunta a un ajuste de cuentas entre grupos rivales de narcomenudistas”.
¡Qué fácil es criminalizar a las víctimas! ¡Qué fácil es decir “andaban en malos pasos” para no hacer la chamba de investigar! Tal vez sí, tal vez no, pero nadie merece terminar así, embolsado como desperdicio en una banqueta fría.
La Fiscalía promete justicia. Promete dar con los responsables de esta barbarie. Pero aquí entre nos, raza, ¿cuántas veces hemos escuchado esa promesa? Es el mismo disco rayado de siempre.
EL LLAMADO FINAL: ¡MÉXICO DESPIERTA!
Esta nota no es para vender morbo. Es para que nos demos cuenta de que la violencia nos está respirando en la nuca. Ese “Ver más” que leíste hoy en la mañana es la realidad tocando a tu puerta.
Hoy fueron ellos. Mañana, Dios no lo quiera, puede ser tu hermano, tu hija, o tú mismo.
No normalicemos esto. No pasemos la página como si nada. Hay que exigir, hay que gritar. Esas bolsas negras son el espejo de un país que se nos está desmoronando entre las manos.
Descansen en paz las víctimas de este horror. Y para los verdugos… para los verdugos no hay perdón, ni en esta vida ni en la otra. ¡JUSTICIA, CARAJO!
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