
Padrastro casi mat4 a niño de 3 años con el cable del cargador del ce…Ver más

¡PAREN LAS ROTATIVAS, SUELTEN EL CHESCO Y AGÁRRENSE DEL ASIENTO PORQUE SE LES VA A REVOLVER EL ESTÓMAGO DE P U R A RABIA! ¡ESTO NO ES UN SIMULACRO, RAZA! ¡LA NOTICIA QUE NOS LLEGÓ AL CELULAR Y NOS DEJÓ CON EL CORAZÓN EN LA GARGANTA POR FIN REVELA SU HORRIPILANTE VERDAD!
¡MALDITO MONSTRUO SIN ENTRAÑAS! SE DESTAPA LA CLOACA DETRÁS DEL “VER MÁS” QUE TE HELÓ LA SANGRE HACE UNOS MINUTOS: UN PADRASTRO ENDEMONIADO CASI LE ARREBATA LA VIDA A UN ANGELITO DE TRES AÑOS. ¿EL MOTIVO? ¡NO LO VAN A PODER CREER! ¡POR UN PINCHE CABLE DE CELULAR!
[REDACCIÓN URGENTE / ALERTA ROJA MX – DESDE LAS ENTRAÑAS DEL INFIERNO DOMÉSTICO]
¡Ay, nanita! ¡Qué pinche coraje, mis valedores! ¡Qué impotencia se siente en el pecho cuando la realidad supera la peor película de terror! Seguramente a ustedes también les pasó. Estaban ahí, tranquilos, en el transporte público, en la oficina haciéndose patos, o a punto de comer, cuando el celular les vibró con esa furia que solo anuncia desgracias en este México nuestro.
Y ahí estaba. Esa notificación maldita en la pantalla de bloqueo, con letras que parecían gritar auxilio y que el algoritmo nos cortó en la parte más gacha, dejándonos con la angustia atorada en el pescuezo: “Padrastro casi mat4 a niño de 3 años con el cable del cargador del ce…Ver más”.
¡Admítelo, compadre! Se te bajó la presión. A todos se nos subieron los tompiates a la garganta. Ese “ce…” incompleto era la puerta al infierno de la incertidumbre. Todos sabíamos qué palabra seguía. Era CELULAR.
¿Pero cómo? ¿Qué clase de bestia ataca a una criatura que apenas está dejando los pañales con un objeto tan cotidiano? La mayoría le sacó al parche y no le picó por miedo a leer algo que les quitara el sueño. Pero nosotros, aquí en su portal de confianza ALERTA ROJA MX, donde no le tenemos miedo ni al diablo y nos metemos hasta la cocina de la nota roja para traerles la neta del planeta, SÍ le picamos.
Y lo que encontramos, familia, nos tiene temblando de pura indignación. ¡Agárrense fuerte, porque la realidad está más cabrona de lo que pensaban!
¡Se acabó el misterio y empezó el terror! La frase completa, la que las autoridades no querían soltar de golpe para no armar un linchamiento nacional, es esta bomba de vileza humana:
“PADRASTRO, BAJO LOS INFLUJOS DE QUIÉN SABE QUÉ PORQUERÍA, CASI ESTRANGULA HASTA LA MUERTE A SU HIJASTRO DE 3 AÑOS USANDO EL CABLE DE SU CARGADOR IPHONE, SOLO PORQUE EL NIÑO LO DESCONECTÓ MIENTRAS JUGABA. ¡EL PEQUEÑO SE DEBATE ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE CON MARCAS EN EL CUELLO QUE CLAMAN JUSTICIA DIVINA!”
¡TÓMALA, BARBÓN! ¡Qué poca madre! ¡Qué nivel de bestialidad! No fue un accidente, no fue un “correctivo” que se le pasó de la mano. ¡Fue un intento de homicidio a sangre fría contra un bebé!
CRÓNICA DE UNA TARDE DE TERROR EN LA VECINDAD: CUANDO EL DIABLO ENTRÓ A CASA
Para que dimensionen el tamaño del horror, déjenme contarles cómo estuvo el asunto, con pelos y señales, porque nuestros reporteros llegaron al lugar de los hechos, en una de esas colonias bravas de la periferia donde la vida vale menos que un cigarro suelto.
Eran eso de las 6 de la tarde. En una vecindad de esas de pasillos largos y paredes de papel, se escuchaban los ruidos normales: la tele prendida, algún perro ladrando. En el departamento 4B vivía “La Yessi”, una madre joven, con su hijo “Carlitos” (nombre protegido, obviamente) de 3 añitos, y el novio de ella, un sujeto identificado como “El Brayan” N., de 28 años, un tipo que, según los vecinos, “nomás se la pasaba de nini y con cara de pocos amigos”.
Carlitos, como cualquier niño de tres años lleno de energía y curiosidad, andaba gateando y jugando en la sala. En un descuido inocente, el niño jaló el cable blanco que estaba conectado al enchufe. ¡Pum! El celular del “Brayan”, que estaba cargando su preciada batería para seguir viendo TikToks, dejó de recibir energía.
¡AHÍ FUE DONDE ARDIÓ TROYA, RAZA!
Cuentan los testigos, las vecinas chismosas (¡benditas sean, porque ellas salvaron al niño!), que se escuchó un rugido. No era humano. Era el “Brayan” transformado en bestia.
“¡Pinche escuincle, ya me jodiste el cargador!”, aseguran que gritó el energúmeno. Lo que siguió, mis valedores, es para ponerse a llorar.
El sujeto, presuntamente “bien cruzado” con alguna sustancia ilegal, agarró el mismo cable que el niño había desconectado. No lo usó para darle un nalgada. No. Lo enredó en sus manos toscas y se fue directo al cuellito frágil de Carlitos.
El niño no tuvo oportunidad. Apenas si pudo soltar un chillido ahogado antes de que la presión le cortara el aire. Sus ojitos se empezaron a voltear. Su carita se puso morada.
LA INTERVENCIÓN DE LOS VECINOS Y LA LLEGADA DE “LA TIRA”
Doña Chole, la vecina del 4A, estaba haciendo la cena cuando escuchó el golpe seco y el silencio repentino del niño, seguido de los gritos histéricos de la madre, “La Yessi”, que intentaba inútilmente quitarle al monstruo de encima a su hijo.
“¡Lo vas a matar, desgraciado, suéltalo!”, gritaba la mujer.
Doña Chole no lo pensó dos veces. Salió al patio y empezó a gritar: “¡Vecinos, ayuden! ¡Este cabrón está matando al niño!”.
Se armó el zafarrancho. Varios vecinos tumbaron la puerta de una patada. Encontraron la escena dantesca: el padrastro encima del niño, apretando el cable, y la madre en el piso llorando.
Entre tres señores lograron someter al “Brayan”, que tiraba golpes a diestra y siniestra, completamente fuera de sí. Le dieron su buena “calentadita” antes de que llegara la policía, porque la neta, se la ganó a pulso.
Cuando llegaron los paramédicos, Carlitos no reaccionaba. Tenía el surco del cable marcado en rojo vivo alrededor de su pequeño cuello. Se lo llevaron volando al hospital pediátrico más cercano, con sirena abierta.
¿Y LA MADRE? EL DILEMA QUE NOS PARTE EL ALMA
Aquí viene la parte que también nos enchila la sangre. Cuando llegó la patrulla, “La Yessi” estaba en shock. Lloraba por su hijo, sí, pero algunos testigos aseguran que, en un principio, intentó defender al novio. “Es que se enojó, no quería hacerlo”, balbuceaba.
¡HÍJOLE! ¡Amor apache del más tóxico, chingao! Afortunadamente, al ver a su hijo casi muerto, reaccionó y señaló al responsable.
EL ESTADO DEL NIÑO Y EL DESTINO DEL MONSTRUO
El “Ver más” de tu celular escondía este desenlace brutal. Carlitos está en terapia intensiva, luchando por su vida como un verdadero guerrero. Los doctores dicen que las próximas horas son críticas. Hay riesgo de daño cerebral por la falta de oxígeno. ¡Recen por él, banda!
¿Y el “Brayan”? Ese ya está durmiendo en el tambo, a disposición del Ministerio Público. Lo acusan de tentativa de homicidio calificado y violencia familiar. Y miren, raza, qué curioso es el destino: ese mismo tipo que se sentía muy machito ahorcando a un niño de tres años, dicen que llegó al MP llorando y pidiendo perdón, que “no sabía lo que hacía”. ¡Mis huevos que no sabía!
¡EXIGIMOS JUSTICIA! ¡QUE NO LO SUELTEN!
El “Ver más” nos trajo una realidad que duele. Esto pasa todos los días en nuestro país. Niños inocentes pagando los platos rotos de adultos irresponsables y violentos.
Raza, esto no se puede quedar así. No podemos permitir que al rato un juez mañoso lo suelte con una fianza pedorra argumentando que “fue un momento de ira”. ¡NO! ¡Esto fue un intento de asesinato y queremos verlo podrirse en la cárcel!
Desde esta trinchera exigimos a la Fiscalía que arme bien la carpeta. Que no se les vaya ningún detalle. Y a la sociedad, les pedimos que no quiten el dedo del renglón.
Ese mensaje en tu celular fue un susto, sí, pero también un llamado a la acción. Si oyen gritos en la casa de al lado, ¡no se hagan de la vista gorda! ¡Llamen a la tira! Podrían salvar a un Carlitos.
¡Comparte esta nota! ¡Que todo México vea la cara del cobarde cuando la publiquen! Que la vergüenza lo persiga. Y sobre todo, unámonos en oración por ese angelito que está peleando la batalla más dura de su corta vida.
SEGUIREMOS INFORMANDO MINUTO A MINUTO SOBRE LA SALUD DE CARLITOS Y EL PROCESO DEL CHACAL. ¡NO NOS VAMOS A CALLAR! ¡JUSTICIA!