😱Colapso hospitalario por el virus que se expande rápidamente en… Ver más

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¡PAREN LAS PRENSAS, SUELTEN EL TACO Y AGÁRRENSE DE DONDE PUEDAN PORQUE SE NOS VIENE LA NOCHE! ¡ESTO NO ES UN SIMULACRO, RAZA, ES LA PURITITA VERDAD QUE NOS ESTÁ RESPIRANDO EN LA NUCA!

¡EL “VER MÁS” MÁS ATERRADOR DEL AÑO ACABA DE REVELARSE Y NOS TIENE CON LOS HUEVOS DE CORBATA! ¡OLVÍDENSE DE LAS NOTICIAS “FRESA”, AQUÍ LES TRAEMOS LA NETA DEL PLANETA, SANGRIENTA Y SIN FILTROS!

[REDACCIÓN URGENTE / ALERTA ROJA NACIONAL – DESDE LAS TRINCHERAS DEL CAOS]

¡Qué tranza mi querida banda chilanga, norteña, costeña y de todo este México mágico que hoy amanece con el Jesús en la boca!

Seguramente a ustedes también les pasó hace ratito. Estaban ahí, bien a gusto scrolleando en el celular, quizás echándose un sueñito en el metro o a punto de darle el trago a la coca bien fría, cuando de repente… ¡ZAS, CULEBRA! El celular les vibró con esa furia que solo anuncia desgracias mayúsculas.

Y ahí estaba. Esa notificación maldita en la pantalla de bloqueo. Unas letras rojas de urgencia, un ícono de alerta biológica que no presagiaba nada bueno, y ese titular cortado por el algoritmo traicionero que parecía una sentencia de muerte para nuestra “nueva normalidad”:

“Colapso hospitalario por el virus que se expande rápidamente en… Ver más”

¡Ay, nanita! ¡No mames, güey! ¡Admítelo! Se te bajó la presión hasta los talones. Sentiste el frío recorrerte la espalda como si la huesuda te hubiera soplado en el cuello. ¿Dónde? ¿En China? ¿En Europa? ¡Por favor, diosito, que sea lejos!

Pero tu instinto mexicano, ese que ya está curtido en mil batallas contra crisis, pandemias y desmadres, te decía la verdad incómoda. Ese “Ver más” era la puerta al infierno que ya conocemos. La mayoría le sacó al parche. Vieron los comentarios de pánico y pensaron: “Nel, pa’ qué me amargo el día, seguro es puro clickbait”. Les dio pavor picarle a ese botón y confirmar que el monstruo ya estaba otra vez en la sala de nuestra casa.

Pero nosotros, aquí en su portal de confianza, donde no le tenemos miedo ni al diablo y nos metemos hasta la cocina del desastre para traerles la información al chile pelón (aunque duela), SÍ le picamos. Nos arriesgamos a ver la realidad de frente.

Y lo que encontramos detrás de ese enlace, familia, nos tiene temblando de pura rabia, impotencia y un miedo que no sentíamos desde hace años. ¡Agárrense fuerte, compadres y comadres, porque la verdad que las “autoridades” te quieren ocultar está más densa que el tráfico de viernes de quincena bajo la lluvia!

¡Se acabó el misterio y empezó el zafarrancho! La frase completa, la que los medios vendidos no quieren que veas en primera plana, es esta bomba atómica de realidad:

“¡ALERTA MÁXIMA! COLAPSO HOSPITALARIO TOTAL E INMINENTE POR UN NUEVO Y AGRESIVO VIRUS QUE SE EXPANDE MÁS RÁPIDO QUE LA PÓLVORA EN… ¡LAS PRINCIPALES METRÓPOLIS DE MÉXICO! ¡LAS URGENCIAS ESTÁN REVENTADAS Y YA NO HAY CAMAS PARA NADIE!”

¡TÓMALA, BARBÓN! ¡Qué poca madre! ¡Ya nos cargó el payaso otra vez!


LA CRÓNICA DEL CAOS: LO QUE NO TE MUESTRAN EN LA TELE

Para que dimensionen el tamaño del pepino en el que estamos metidos, nuestros reporteros infiltrados (esos héroes sin capa que se la rifan en la calle) se fueron directo a la boca del lobo: los hospitales públicos de la CDMX, Monterrey y Guadalajara. Y lo que vieron, raza, es para ponerse a llorar.

Imagínense la escena: las afueras de los hospitales del IMSS y del ISSSTE parecen zona de guerra. Hay filas de ambulancias que le dan la vuelta a la manzana, con las sirenas apagadas porque ya no tiene caso hacer ruido si no hay a dónde entrar. Los paramédicos están afuera, sentados en la banqueta, con la mirada perdida, tronados de cansancio y frustración.

“¡No hay cupo, carnal, entiende!”, le gritaba un guardia de seguridad rebasado a una señora que cargaba a su marido que apenas podía respirar. La gente se está amontonando en las salas de espera, tosiendo, algunos tirados en el piso sobre cartones porque ya no hay ni sillas.

El olor… ¡híjole!, el olor a miedo, a sudor frío y a enfermedad se te mete en la nariz y no se sale.

EL TESTIMONIO QUE TE VA A HELAR LA SANGRE

Logramos hablar “por debajo del agua” con una doctora residente, llamémosle “Dra. Ana” para proteger su identidad porque si la cachan la corren. Ella estaba saliendo de un turno de 36 horas seguidas, con los ojos rojos de tanto llorar y la cara marcada por el cubrebocas.

Con la voz quebrada, nos soltó la sopa: “Mira, al chile, esto está peor de lo que dicen. No es la gripita de siempre. Este bicho nuevo es un maldito demonio. Se prende rapidísimo y tumba a gente joven, gente sana. ¡No tenemos insumos, güey! Se nos están acabando los ventiladores otra vez, no hay suficientes manos. Tenemos que elegir a quién atendemos y a quién dejamos… ya sabes. Es una pinche pesadilla. Díganle a la gente que no salga, ¡por lo que más quieran, que se encierren!”.

¿Y LAS AUTORIDADES? BIEN GRACIAS, COMIENDO CAMOTE

Aquí viene lo que más enchila, raza. Mientras la gente se está ahogando en los pasillos de urgencias, ¿qué hacen los de arriba? Salen en sus conferencias de prensa con sus gráficas maquilladas, diciendo que “tenemos capacidad hospitalaria”, que “no hay de qué alarmarse”, que “todo está bajo control”.

¡MIS HUEVOS BAJO CONTROL! ¡Nos están viendo la cara de pendejos otra vez! Están tratando de tapar el sol con un dedo mientras el sistema de salud se cae a pedazos frente a nuestros ojos. Es la misma historia de siempre: ellos en sus burbujas de privilegios y el pueblo bueno poniendo los muertos. ¡Qué pinche coraje!

EL LLAMADO A LA ACCIÓN: ¡SÁLVESE QUIEN PUEDA, RAZA!

Ahí está, mi gente. Esa era la terrible información que escondía el botón de “Ver más”. Ahora que ya lo sabes, ahora que te quitamos la venda de los ojos, no te puedes hacer pato.

Este mensaje en tu celular no fue un error del sistema, fue la última advertencia antes del desmadre total. El virus está aquí, está en el metro, en el camión, en el mercado, en la oficina. Y si te pega duro, no va a haber cama para ti. Así de cruda es la neta.

¿Qué vas a hacer? Tienes de dos sopas: seguir jugándole al vivo como si nada pasara, o ponerte las pilas de verdad.

¡RAZA, PÓNGANSE TRUCHAS!

  1. ¡Enciérrense si pueden! Si tu chamba te lo permite, no salgas. Haz home office, pide el súper a domicilio.

  2. ¡Usen el cubrebocas de verdad, no de hamaca de papada! ¡No manchen! Pónganse uno bueno, un KN95 si encuentran, y déjense de payasadas.

  3. ¡Cuiden a los jefecitos y a los abuelos! Ellos son los primeros que caen. No los expongan.

  4. ¡No crean en las cifras oficiales! Créanle a lo que ven sus ojos, a lo que les cuentan sus vecinos médicos.

¡Comparte esta nota con toda tu familia, en el grupo de los tíos, con los compas de la peda! ¡Que todo México se entere de que el colapso ya llegó y nos agarró con los calzones abajo! Esto apenas empieza y se va a poner color de hormiga.

SEGUIREMOS INFORMANDO DESDE EL FRENTE DE BATALLA MIENTRAS NO NOS CENSUREN. ¡MANTÉNGANSE ALERTA, CUÍDENSE UN CHINGO Y QUE DIOS NOS AGARRE CONFESADOS! ¡EL BARRIO UNIDO SE CUIDA SOLO!