😱😱Encuentr4n a este joven sin v1da por solo ser…Ver más

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¡ALERTA ROJA! ¡PAREN LAS PRENSAS Y SUELTEN EL CAFÉ PORQUE ESTO ESTÁ QUE ARDE Y DUELE EN EL ALMA!

¡CRÍMEN DE ODIO SACUDE LOS CIMIENTOS DE NUESTRA SOCIEDAD! ¡LE ARRANCARON LA VIDA A UN JOVEN SOÑADOR “SOLO POR SER DIFERENTE”! LA TERRIBLE Y SANGRIENTA VERDAD DETRÁS DEL “VER MÁS” QUE TIENE A TODO MÉXICO CON EL CORAZÓN DESTROZADO Y EL PUÑO EN ALTO.

[REDACCIÓN/LA NOTA ROJA AL MOMENTO]

¡Raza, agárrense porque la noticia de hoy está más fría que el abrazo de una suegra y más amarga que la hiel! Si ustedes son de los que se la viven en el celular y vieron pasar esa imagen que te ponía la piel de gallina con el texto cortado: “Encuentr4n a este joven sin v1da por solo ser…Ver más”, y sintieron un hueco en la panza, prepárense. Porque nosotros no nos andamos con rodeos, nosotros sí le dimos clic a ese maldito botón que esconde el horror, nosotros nos metimos al fango de la tragedia para traerles la neta del planeta, por más dolorosa y rabiosa que sea.

¡Ya estuvo suave de tanta violencia, carajo! La historia que esconde ese titular censurado es el reflejo más podrido de una sociedad que a veces parece haber perdido el rumbo. No fue un ajuste de cuentas, no fue un asalto que salió mal, ¡NO! Fue algo mucho peor, algo que nos debería dar vergüenza a todos.

EL MACABRO HALLAZGO AL AMANECER: CUANDO EL SOL ILUMINÓ EL HORROR

La pesadilla comenzó cuando el reloj marcaba apenas las 6:00 de la mañana en una de esas colonias de la periferia que Dios parece haber olvidado, allá donde el pavimento se acaba y empieza la terracería y la ley del más fuerte. Doña Chonita, una vecina que madruga para vender tamales y que ya ha visto de todo en este barrio bravo, fue la primera en toparse con la escena dantesca.

Entre la neblina fría y el olor a basura quemada de un lote baldío, ahí estaba. Un bulto. Al principio pensó que era ropa vieja tirada, pero al acercarse, el corazón se le subió a la garganta. Era un muchacho. Un “chavito” que no pasaba de los 22 años. Estaba tirado boca abajo, inerte, con la ropa desgarrada y señales evidentes de que la “huesuda” se lo había llevado con una saña brutal.

El grito de Doña Chonita despertó a media cuadra. En minutos, las torretas azules y rojas de las patrullas pintaban de tragedia las fachadas despintadas de las casas. Llegaron los peritos, llegó el SEMEFO (la camioneta de las tristezas), y se confirmó lo que nadie quería creer: el joven ya no tenía signos vitales. Lo habían masacrado a golpes.

¿QUIÉN ERA ÉL? UN ÁNGEL ROTO EN UN MUNDO DE BESTIAS

La víctima, a quien llamaremos “Leo” para proteger un poco el inmenso dolor de su familia mientras se hacen los trámites oficiales, no era ningún malandro. ¡Ojo ahí, no empiecen a criminalizar! Leo era un artista. Un chavo lleno de luz en un barrio oscuro.

Según los vecinos que se atrevieron a hablar entre sollozos, Leo era músico, pintaba murales, le gustaba la poesía. Era de esos espíritus libres que no le hacían daño a nadie. Su único “pecado” era ser auténtico, vestirse con colores brillantes en un mundo gris, traer el pelo largo o pintado, y caminar con la frente en alto sin meterse en las broncas de las pandillas locales.

“Era un pan de Dios ese muchacho”, nos dijo con lágrimas en los ojos la señora de la tiendita. “Siempre saludaba, siempre traía una sonrisa, ayudaba a cargar el mandado. No se merecía esto, ¡no manchen, no se vale!”.

LA VERDAD QUE QUEMA: LO MATARON “POR SOLO SER…”

Y aquí es donde la puerca tuerce el rabo, mi gente. Aquí es donde el “Ver más” nos revela la cara más asquerosa de la humanidad. Las primeras indagatorias y los rumores que corren como pólvora en el bajo mundo apuntan a una sola cosa: CRÍMEN DE ODIO.

A Leo no lo mataron por su cartera, que probablemente estaba vacía. No lo mataron por un celular roto. A Leo lo cazaron entre varios cobardes, en bola como las hienas que son, y le quitaron la vida “POR SOLO SER QUIEN ERA”.

La brutalidad del ataque, los insultos que dicen algunos testigos haber escuchado en la madrugada, todo indica que fue un ataque motivado por la intolerancia pura y dura. Lo mataron porque les molestaba su luz, porque no soportaban que fuera diferente, porque su sola existencia ofendía la masculinidad frágil y podrida de sus verdugos.

¡Qué poca madre! ¡Qué nivel de bestialidad! Matar a alguien a golpes porque no se viste como tú, porque no habla como tú, o porque simplemente decide vivir su vida fuera de los moldes establecidos por una bola de neandertales.

EL DOLOR DE UNA MADRE: EL GRITO QUE DESGARRA EL ALMA

La escena más desgarradora ocurrió un par de horas después, cuando llegó “la jefecita” de Leo. ¡Ay, Dios mío! No hay palabras en el diccionario para describir el aullido de dolor de esa mujer al reconocer los tenis de su hijo debajo de la sábana blanca del forense.

Se tiró al suelo de tierra, golpeando el piso con los puños, preguntándole al cielo “¡¿POR QUÉ?!”. Ver a una madre destrozada de esa manera debería ser suficiente para que se detuviera el mundo. Su niño, su artista, su orgullo, convertido en una estadística más de la violencia sin sentido que azota nuestras calles.

“¡Me lo mataron por envidia! ¡Me lo mataron porque él sí tenía sueños!”, gritaba la señora entre ataques de ansiedad, mientras las vecinas intentaban darle consuelo donde no lo hay.

¡JUSTICIA O QUEMAMOS TODO! EL BARRIO ESTÁ CALIENTE

La indignación se respira en el aire. La gente ya está harta. Harta de vivir con miedo, harta de que los “malos” hagan lo que quieran y la policía siempre llegue tarde a levantar los cuerpos en lugar de prevenir las tragedias.

En redes sociales el caso ya se está volviendo viral. La foto de Leo (la de cuando estaba vivo y feliz) se comparte con hashtags pidiendo #JusticiaParaLeo y #NiUnoMás. Pero los likes no reviven a los muertos, y los hashtags no meten a los asesinos a la cárcel.

Exigimos a la Fiscalía que no se haga de la vista gorda. Que no salgan con su clásico “carpetazo” diciendo que fue una riña de borrachos. ¡NO! Esto tiene que investigarse como lo que es: un crimen de odio con todas las agravantes de la ley. Queremos ver las caras de los responsables, queremos que paguen cada golpe que le dieron a este muchacho inocente.

Hoy, una familia mexicana no va a dormir. Hoy, una silla estará vacía en la mesa. Hoy, el arte perdió un pincel y la música una nota.

No podemos permitir que la muerte de Leo sea en vano. No podemos normalizar que te maten por ser diferente en tu propio país. Si sabes algo, si viste algo, ¡habla! No te quedes callado, porque el silencio es cómplice de estos monstruos.

Descansa en paz, Leo. Y a los que hicieron esto… prepárense, porque la justicia divina, y esperamos que la terrenal también, les va a cobrar la factura muy cara. ¡MÉXICO ESTÁ HARTO Y PIDE SANGRE POR SANGRE!

¡COMPARTE ESTA NOTA HASTA QUE LOS RESPONSABLES NO TENGAN DÓNDE ESCONDERSE!