Hace 5 minutos, acaba de fall…Ver más

¡PAREN LAS ROTATIVAS, SUELTEN EL TACO DE PASTOR Y AGÁRRENSE DEL ASIENTO PORQUE SE NOS VIENE EL CIELO ENCIMA! ¡ESTO NO ES UN SIMULACRO, RAZA, ES EL APOCALIPSIS DIGITAL QUE NOS ACABA DE PEGAR DONDE MÁS NOS DUELE: EN EL CHISME Y EN EL CORAZÓN!
¡LA NOTICIA QUE NADIE QUERÍA LEER, PERO QUE TODOS TEMÍAMOS EN EL FONDO DE NUESTRA ALMA MORBOSA, ACABA DE ESTALLAR EN TUS NOTIFICACIONES COMO UNA BOMBA DE TIEMPO! EL MISTERIOSO, FRÍO Y ATERRADOR “VER MÁS” QUE TE HELÓ LA SANGRE HACE APENAS UNOS MINUTOS Y TE HIZO SOLTAR LA COQUITA, POR FIN REVELA SU VERDAD MÁS CRUDA, MÁS INJUSTA Y MÁS DOLOROSA.
¿ESTÁS SENTADO, COMPADRE? ¿TIENES UN BOLILLO PA’L SUSTO A LA MANO? PORQUE LO QUE SE ESCONDÍA DETRÁS DE ESOS TRES PUNTITOS SUSPENSIVOS MALDITOS TE VA A SACUDIR HASTA LOS HUESOS Y VA A HACER QUE LLORES LÁGRIMAS DE SANGRE (O MÍNIMO, QUE TE ARDA EL ESTÓMAGO DEL PURO CORAJE).
[REDACCIÓN URGENTE / ALERTA NACIONAL DE MITOTE – DESDE EL EPICENTRO DEL INFARTO COLECTIVO]
¡Qué tranza, mi querida banda chilanga, norteña, costeña y de todo este México mágico y a veces tan pinchemente cardíaco!
Seguramente a ustedes también les pasó hace ratito, ¿a poco no? Confiesen, carnales, al chile pelón. Estaban ahí, bien Agustín Lara en el sillón después de la friega de la chamba, a punto de darle el primer trago a la caguama banquetera para bajar el estrés del patrón negrero, o quizás iban cabeceando en el microbús, apretados como sardinas pero con el ojo pegado al celular viendo memes para olvidar que todavía falta media quincena.
Y de repente… ¡ZAS, CULEBRA!
El celular les vibró con esa furia, con esa intensidad diabólica que solo anuncia tres cosas: el sismo que ya nos toca, que tu ex te acaba de desbloquear para armarte un pancho, o UNA DESGRACIA NACIONAL.
Y ahí estaba. Esa notificación maldita en la pantalla de bloqueo, esa barra superior que se tiñó de rojo alarma con letras blancas urgentes, diseñada por el mismísimo chamuco para torturarnos con la incertidumbre. Un titular cortado por el algoritmo traicionero de Zuckerberg que parecía una sentencia de muerte para nuestra tranquilidad nocturna:
“Hace 5 minutos, acaba de fall… Ver más”
¡Ay, nanita! ¡No mames, güey! ¡Admítelo! Se te fue el color del rostro más rápido que mi aguinaldo en enero. Sentiste el frío recorrerte la espalda como si la mismísima Llorona te hubiera soplado en la nuca preguntando por sus hijos. Se te subieron los tompiates a la garganta y el corazón se te puso a latir a mil por hora, como bombo de banda sinaloense en pleno apogeo.
Ese “fall…” incompleto era la puerta al infierno de la especulación. En nuestra mente mexicana, curtida en mil batallas de noticias rojas y tragedias, esa palabra solo podía completarse de una forma horrible, la que empieza con F y termina en cementerio: ¡FALLECER!
¿Quién? ¿Quién se nos fue? Tu mente empezó a trabajar a mil por hora, repasando la lista de nuestros ídolos de oro que ya están en “edad de riesgo” y que tenemos entre algodones.
¿Será Doña Silvia Pinal? ¡Dios nos libre y la proteja con su manto sagrado, toco madera tres veces! ¿Será el Sol de México, Luismi, que se pasó de tueste en la última gira? ¿Algún comediante legendario de la época del cine de oro que todavía aguanta? ¿El Chicharito se lesionó de gravedad otra vez? ¡La incertidumbre te estaba matando, compadre! ¡Era una tortura psicológica peor que la fila del SAT en día de declaraciones anuales o que se te olvide la cartulina el domingo en la noche!
La mayoría le sacó al parche al principio. Pensaron: “Nel, pa’ qué le pico, seguro es un virus ruso, una estafa de criptomonedas de algún príncipe nigeriano o una nota falsa de esas páginas patito que nomás quieren likes para venderte pastillas milagrosas”.
Pero la semilla de la duda ya estaba sembrada, carnal. Y esa semilla crece rápido en tierra azteca, regada con el miedo y el chisme caliente. El morbo es nuestro deporte nacional, más que el fútbol, acéptenlo sin pena. ¿Y si sí es cierto? ¿Y si me entero al último y quedo como pendejo en el grupo de WhatsApp de la familia mandando el sticker equivocado?
Nosotros, aquí en su portal de confianza, los que no le tenemos miedo ni al diablo y nos metemos hasta la cocina de la noticia (aunque nos quememos las pestañas y nos den agruras) para traerles la neta del planeta, SÍ le picamos.
Nos tragamos el nudo en la garganta, preparamos los pañuelos desechables, nos persignamos tres veces encomendándonos a San Judas Tadeo, y nos arriesgamos a ver la realidad de frente, rezando a todos los santos para que no fuera nuestro ídolo máximo el que colgó los tenis.
¡Y AGÁRRENSE, RAZA! ¡LO QUE ENCONTRAMOS DETRÁS DE ESE ENLACE NOS TIENE TEMBLANDO, PERO DE LA PURA IMPRESIÓN Y, HAY QUE DECIRLO CON TODAS SUS LETRAS, UN POQUITO DE ENCABRONAMIENTO CON ALIVIO!
¡Se acabó el misterio y empezó el circo nacional! La frase completa, la que te hizo casi llamar a tu mamá llorando a moco tendido pensando que se había muerto Chayanne (el papá de todos), NO ERA LO QUE PENSABAS. ¡Repito, NO ERA LO QUE PENSABAS!
Prepárense para la verdad detrás del clickbait más infartante, mañoso y rastrero del mes, la noticia que te tuvo con el alma en un hilo hace 5 minutos:
“¡ÚLTIMA HORA: HACE 5 MINUTOS, ACABA DE FALLAR… EL INTENTO DE ROMPER EL RÉCORD GUINNESS DEL TACO DE CANASTA MÁS GRANDE DEL MUNDO EN TLAXCALA, PORQUE SE LES CAYÓ LA SALSA VERDE ENCIMA DE LOS JUECES INTERNACIONALES Y SE ARMÓ LA GORDA!”
¡TÓMALA, BARBÓN! ¡No mames! ¡Así como lo leen! ¡No se murió nadie (gracias al cielo), solo falló un récord de tacos y unos gringos terminaron enchilados!
CRÓNICA DE UN SUSTO QUE NOS QUITÓ 5 AÑOS DE VIDA: EL PODER DEL CLICKBAIT MEXICANO
A ver, raza, no me malinterpreten. Es una tragedia culinaria, sin duda. Imagínense el desperdicio de tortilla sudada, chicharrón prensado y adobo celestial. Dicen los reportes desde Tlaxcala (que sí existe, confirmado) que el ambiente era de fiesta patronal, tenían una canasta del tamaño de un vocho, y justo cuando el notario del Guinness, un señor muy serio de Londres, iba a probar la punta del taco gigante, un don que cargaba la cubeta de salsa de guacamole se tropezó con un cable de sonido.
¡Zas, culebra! Baño de salsa verde radiactiva para los jueces internacionales. El gringo del Guinness terminó pareciendo Hulk después de una peda. Obviamente, descalificaron el intento por “contaminación de la muestra, agresión salsera y falta de seriedad”. Una desgracia local, sí, los tlaxcaltecas están llorando sobre la salsa derramada, pero…
¡NO MAMES! ¿Era necesario ponernos el corazón en la boca con ese titular digno de un funeral de Estado? ¿Era necesario cortar la palabra “fallar” justo ahí, para que nuestra mente cochambrosa y trágica pensara lo peor?
Ahí estábamos todos, pensando en si íbamos a tener que pedir el día libre mañana por luto nacional, imaginando las carrozas fúnebres en Reforma con claveles blancos… y resulta que el drama es porque unos compas se quedaron sin su diploma y con mucha ropa manchada de cilantro y cebolla.
Esto, mis queridos compatriotas, es el arte oscuro del periodismo moderno en redes sociales, la “nota roja digital” llevada al extremo. Juegan con nuestros sentimientos más gachos, con nuestros miedos ancestrales de quedarnos sin nuestras figuras paternas y maternas del espectáculo. Saben que en México vivimos con el alma en un hilo, siempre esperando la próxima tragedia, y utilizan ese miedo para ganarse un cochino clic. ¡Son unos genios del mal y unos hijos de su re-pinche madre, me cae!
MÉXICO REACCIONA: ENTRE EL ALIVIO, LA RISA NERVIOSA Y LA MENTADA DE MADRE MONUMENTAL
Ahorita mismo, las redes sociales son un manicomio de emociones encontradas, un verdadero zafarrancho virtual. Por un lado, se siente una ola gigante de alivio colectivo. ¡Uff, qué pinche susto, cabrones! Qué bueno que no fue nadie de carne y hueso. Gracias a Diosito y a la Virgencita que solo fue un desperdicio de comida y no un velorio de verdad.
Pero por otro lado… ¡QUÉ POCA MADRE DE LOS QUE REDACTARON ESO! ¡SE PASARON DE LANZA Y DE VERGA!
El internet ya se llenó de memes en cuestión de segundos, porque en México nos reímos hasta de nuestra sombra. Gente poniendo fotos de ellos mismos con cara de payaso por haber caído en la trampa más vieja del libro. Otros subiendo videos mentándole la madre al editor de la nota con un florido vocabulario de carretonero de la Merced. El hashtag #LadySalsaVerde y #SiExisteTlaxcala ya son tendencia nacional en Twitter (ahora X), con videos del momento exacto en que el juez recibe el baño de salsa. Es arte puro, cine de calidad.
“Yo ya estaba preparando el tequila doble para la depre, ya le había hablado a mi abuelita para darle el pésame por adelantado pensando que era Chente otra vez (aunque ya se murió, el susto sigue), y resulta que son unos pinches tacos, no se vale jugar así con mis sentimientos, me va a dar diabetes del susto, exijo una indemnización en tacos al pastor”, escribió un usuario indignado, resumiendo el sentir de toda la nación engañada.
LA REFLEXIÓN FINAL: ¡YA NO LES CREEMOS NADA, PERO AHÍ SEGUIMOS PICÁNDOLE COMO ADICTOS!
Raza, esta notificación nos deja respirar tranquilos por hoy, podemos guardar el bolillo y el alcohol para el susto verdadero, pero también nos deja una lección importante que seguramente vamos a olvidar para mañana a primera hora. Nos volvieron a aplicar la “chamaqueada” nivel Dios. Caímos redonditos en la trampa del “Ver más”, como niños chiquitos con un dulce envenenado afuera de la escuela.
Este titular fue una cachetada de realidad sobre cómo consumimos noticias hoy en día. Nos tienen secuestrados con el miedo, el morbo y la urgencia de saberlo todo antes que nadie para ser el primero en mandarlo al grupo de la familia.
Pero seamos honestos, banda, al chile. Mañana, cuando vuelva a salir otro titular igual de amarillista, igual de cortado, con los mismos tres puntitos suspensivos y la misma promesa de una tragedia inminente… ¿qué vamos a hacer? Exacto. Le vamos a volver a picar. Porque somos mexicanos, y el chisme, el susto y la adrenalina son nuestra gasolina diaria. No podemos vivir sin el drama.
Por lo pronto, larga vida a los tacos de canasta (y más suerte para la próxima Tlaxcala), aunque no tengan récord. Y a ustedes, editores mañosos que redactan esos títulos para infartarnos… ¡Chinguen a su madre mil veces, casi me da un soponcio, me deben cinco años de vida y una caja de Riopan para la gastritis que me provocaron!
¡SEGUIREMOS INFORMANDO SI AHORA SÍ PASA ALGO DE VERDAD QUE MEREZCA EL SUSTO! ¡MANTÉNGANSE ALERTA, NO SE CREAN TODO LO QUE LEEN EN EL FEIS, Y CUIDEN SU CORAZÓN QUE LA FARÁNDULA Y LOS TACOS ESTÁN MUY LOCOS! ¡VÁMONOS POR UNOS TACOS PA’L DESYUSTO!